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"Perdón."

Asi iniciaba la carta y por más que trataba de olvidarla, mi mente no dejaba de hacerme acordar todo su contenido. Suponía en ese caso que todo se parecía a su dueño y que era precisamente por eso que tu temblorosa letra, las marcas de lágrimas sobre el papel y el escrito que me dejaste eran totalmente inolvidables. Era por eso que al conducir a la montaña, me detenía por segundos. Porque si me atrevía a seguir mi camino sin darme un descanso, la neblina de memorias en mis ojos no me iba a dejar ver con claridad.

Recargue mi frente sobre el volante hasta hacerla enrojecer y una vez más, tuve todo el evento presente. Como si de una película se tratase, vi a la perfección la última noche, nuestro último abrazo y tu última sonrisa. Vi de nuevo el lucero que las estrellas envidiaban en tu rostro y ¿Cómo no iban a hacerlo? Si nada ni nadie nunca brilló tanto como lo hacías tú. Vi de nuevo ese amague por tomarme del brazo una última vez y con el pecho vacío, me di cuenta de que debí haber tomado en consideración tu advertencia. Me di cuenta de lo cierto que era eso de que lo más difícil de decirle adiós a alguien es cuando no sabes si esa despedida será en verdad la última vez.

"A veces siento que no pertenezco."

Y saber que nos sentíamos igual pero que yo en ti encontré un refugio y tú en mi ni una sola señal de calma... No voy a negarlo. Es un pensamiento que poco a poco, me ha estado matando. Un sentimiento que quema. Un sentimiento que me deja en vela durante más de una noche ya que no dejo de pensar en lo mucho que pude haber hecho algo.

Negué con la cabeza y seguí conduciendo hasta que pude por fin llegar a nuestro lugar. Al lugar que nunca deje de frecuentar por que, estoy seguro, sigues presente en él. El lugar en donde mi risa hizo eco con la tuya hasta crear una melodía, una melodía que al combinarla con la lluvia de mis ojos, creaba un acorde. ¿Lo recuerdas? la lluvia fue nuestra primer canción y el acorde que tocaba ahora sobre tu vieja guitarra era la que me daba la oportunidad de revivir tu recuerdo.

"Dallon, cuando quieras buscarme, hazlo en las estrellas."

La brisa corría, las estrellas brillaban. Esas estrellas que tanto amaste desde la primera vez que nos juntamos ahí, ahora tenían un nuevo acompañante, el cual eras tú. Iba a buscarte no solo en ellas; También lo haría en el aire, en el césped y en el mar. Iba a buscarte en todo lo que componía ese lugar para mantener viva tu imagen. Por supuesto que iba a buscarte. Iba a hacerlo hasta encontrarte, yo te lo prometí. Entre las sombras de los árboles y las ondas del agua. Iba a revisar todas y cada una de mis opciones de búsqueda hasta llegar a las miles de canciones que escuchamos juntos. Iba a buscarte entre cada verso de las miles de canciones que desde ese día he escrito para ti.

Por que Brendon, siempre has sido mi canción favorita.

He sido dosificado por ti...─ Escuché el sonido de mis dedos deslizarse sobre las cuerdas de nylon y sentí al fuerte olor de la mojada tierra entrar por mi nariz. El olor que me recordaba a nuestro primer encuentro. El olor que me recordaba a esa fría y lluviosa mañana en la que te encontraron frío, húmedo y dosificado. ─Y fui más cercano a ti que nadie más.

¿Qué se supone que haga ahora? La persona a la que nunca pude tener, estaba a un año atrás de volverla a ver. La persona que me hizo pensar que la vida valía la pena, se la quitó.

"Y Dall, sobre la pregunta del año pasado..."

Una lágrima se me escurrió mientras cantaba para ti. Mientras el viento se llevaba mi voz aquebrantada para hacerla rozar con las nubes más suaves que, si me lo preguntas, me recuerdan a ti. Por que nunca había conocido a alguien tan escandaloso, lindo y radiante. Alguien tan suave como el sonido de la llovizna golpeando contra mi sombrilla negra el día en el que tuve que aceptar que te volverías uno con la tierra. Alguien tan lindo como las noches acompañadas de ti, con buena música y la luz de la luna. Alguien tan radiante como el fulgor de una tarde dorada.

Nunca iba a conocer a alguien igual a ti.

Nunca iba a conocer a alguien igual a Brendon Urie.

"Disculpa si nunca pude darte mi vida..."

Sonreí. Lo sé, Brendon. No era tu culpa. Nunca lo pudiste controlar y yo nunca me pude dar cuenta de que una escapada por las noches no era suficiente para hacerte sentir igual de vivo de lo que yo lo hacía al estar contigo.

"...Es solo que yo tampoco la tenía."

Nunca sabré si haberte conocido fue algo bueno o algo malo. Contigo pase los mejores momentos, pero también es contigo con quién perdí las esperanzas.

Brendon, es cierto que yo nunca pude tener tu vida, pero tú si tenías la mía y cuando decidiste matarte, también me mataste a mi.

Todo lo que siempre quise fue tu vida.─ Dejé de tocar y me quedé mirando fijo al vacío del acantilado, con unas borrosas y fuertes imágenes en mente. Con un sentimiento que aunque me duele aceptar, pude asemejar momentáneamente con lo que, creo yo, sentías tú. Una emoción que se hacia cada vez más fuerte conforme mi cuerpo avanzaba en pequeños pasos. Un sentimiento que me hizo dudar, pero que al final, mi lado racional me ayudó a no ejecutar.

Y es que si yo moría, ¿Quién iba a mantenerte vivo?

dosed ;; brallonDonde viven las historias. Descúbrelo ahora