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«¿Vamos juntos a prisión?» Mandé el mensaje y de inmediato bajé las escaleras, ya lista para poder esperar e irme con él, estaba tan ansiosa que ni siquiera desayuné y para mi suerte mamá no estaba para regañarme por eso.

La respuesta a mi mensaje siempre era la misma...

—"Estoy afuera" —dije con una sonrisa levantando el celular antes de que esté vibrara al recibir su mensaje—. Min YoonGi, eres tan predecible.

Al momento de unir nuestras miradas vi como la corbata de su uniforme estaba torcida y reprimí una risilla porque siempre le explicaba cómo hacerla bien y nunca entendía. Extrañaba verlo con el uniforme, estuve todo el verano ansiosa por este momento y, ahora, por fin estaba frente a mí; caminaba con desinterés mientras sostenía en su rostro aquella sonrisa ladina y traviesa que tanto lo caracterizaba. De solo verlo ya sentía que mi corazón quería salirse de mi pecho.

Él sonrió. —O quizás tú me conoces muy bien.

Ya quisiera conocerte tan bien.

—Definitivamente, no es eso —dije al cerrar la puerta tras de mí y ponerme a su lado para emprender nuestro camino de quince minutos al instituto.

—¿Por qué? —preguntó curioso.

Se veía demasiado lindo en uniforme, eso sería lo único relacionado al instituto que extrañaría.

Me encogí de hombros en respuesta. —Si te conociera tan bien no te habría confesado que me gustas para ser rechazada.

Golpe bajo. Aún dolía, pero estaba bien con tener su amistad.

—No te rechacé —manifestó haciendo ojitos.

—Oh, es cierto —continúe—. No me respondiste.

Ambos éramos amigos desde hace más de tres años luego de que él le rompiera la nariz a un chico que intentó ver bajó mi falda. A pesar de nuestra corta edad en ese entonces, no dudó en usar la fuerza luego de que yo le pidiera al chico que me dejase tranquila y este no quisiera acatar mi petición.

Desde ese momento sentí una secreta atracción hacia YoonGi, aunque ahora ya no era tan secreta.

—Sabes, olvídalo —dije al cabo de unos segundos antes de que él pudiese continuar aquel tema de conversación—. No me gusta hablar de eso, porque no mejor nos enfocamos en lo felices que somos de que al fin estamos en nuestro último año escolar.

Este iba a ser un gran año y lo mejor de todo es que sería el último, no diría que odiaba la escuela, pero no era un lugar en el que me gustase estar, prefería ocultarme en las gradas o la biblioteca antes de entrar a un salón lleno de chicos hormonales de mi edad. Es un, no tan grave, castigo que no merecemos.

Sus oscuros ojos brillaron cuál noche estrellada y me estremecí de solo presenciar aquello.

—¡Al fin! —chilló— Estoy ansioso por dejar ese maldito sistema educativo.

Sonreí.

—También yo —fue lo único que dije antes de poder observar las puertas del establecimiento.

Primer día, finalmente, era el primer último día...

First Last Day | M;YGHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora