Amy: Deja de tocar que Marie se va a despertar, idiota.
Le envíe un mensaje de 'advertencia' ya que Marie sigue estando demasiado enojada conmigo por no decirle de Harrychu Pituchu, y si se entera de que está fuera de nuestra propia casa me golpeara y me dejará de hablar por meses.
Harry: ¿Por qué no me abres, nena? :(
Respondió y, con todo el fastidio posible, yo respondí.
Amy: Cállate, ya voy.
¿A quién se le ocurre visitar a alguien a la una de la mañana? A Harry Styles.
Me levante de mi cómoda cama y caminé hasta la entrada con paso lento. Muy lento.
Harry: ABREME QUE ESCUCHO PASOS.
— Hola — salude al chico de ropa desordenada y mirada perdida en su teléfono.
— ¡Amyta! — gritó, abrazandome — ¡Cuanto tiempo sin vernos! ¡hoy estas más bonita! ¡Hip! — se alejó y tapó su boca — perdón.
— Espera, ¿estás borracho? — pregunte, frunciendo el ceño. ¡Qué pregunta tan más estúpida! Era obvio que estaba borracho. Ojos rojos, olor a vodka y palabras sin sentido, sólo me hacía falta verlo caminar.
— ¿Qué? No, yo sólo quería ver a mi nenita — apretó mis mejillas y se inclinó hacía adelante.
— Alejate — murmure, poniendo mis manos en su pecho.
— Amy — murmuró mi nombre, casi inaudible, y me miró fijamente. Sus ojos eran tan verdes — Eres muy hermosa.
— Harry...
— Shh..
— Estás borracho — intenté quitarle, pero él me tomo de la cintura, pegándome mucho a su cuerpo. Era tan cálido.
Baje la mirada.
— Yo... —quitó sus manos de mi cintura y pasó una mano por su cabello y sus ojos se cristalizaron. ¿Iba a llorar? ¿por qué lo iba a hacer? ¿estaba en sus días? No, los hombres no pasan por éso.
— ¿Qué pasa? — pregunte, y él movió su cabeza hacia los lados levemente mientras apretaba sus labios, al parecer, intentando no llorar — Harry...
— No me pasa nada, Green — dijo con voz entre cortada — Nada. Ella simplemente dijo que era su amigo y que estaba ebrio y por éso ambos se iban ir ya a follar al maldito baño. Todo bien — levantó su cabeza, mirando al techo y sorbo su nariz.
— Harry...
— No pasa nada, maldita sea. ¡Nada, Green, nada! — gritó y se alejó, caminando por la acera.
Ahora entendía — un poco— lo que había pasado. Seguramente ésa ella era Nadine y Harry estaba destrozado.
Oh, Harry.
— ¡Harry, espera! — grité, pero el hizo caso omiso y siguió caminando. A pesar de no traer zapatos, lo perseguí. Ése idota y hermoso chico de rulos caminaba rápido— ¡Harry! — lo llamé, y se detuvo.
¡Al fin!
— ¿Qué quieres? — dijo seco.
— Ayudarte — respondí, con voz agitada. Mi pecho subía y bajaba rápidamente.
— No — se volteó para seguir caminando, pero lo detuve, haciendo que perdiera un poco el equilibrio.
— Harry..
— Green, no pasa... — detuvo sus palabras y me miro. Inspiró fuertemente y cerro los ojos por unos segundos — Bien.
Sonreí.
