5 Castillo

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Arthur metió la llave en la puerta y entro lentamente. En verdad estaba dolorido pero moría por repetir la experiencia pero Blaise había dicho que irían despacio. Cerró la puerta y se giró, estaba seguro que unas buenas horas de sueño harían maravillas en su cuerpo. De pronto se arrepentía de haberse reusado en tomar un baño con Blaise, aunque talvez si se hubiesen bañado juntos tal vez hubiera terminado peor. Era lo más probable

Se giró y lo primero que vio fue a Molly parada con los brazos cruzados

- Por fin se digna en llegar el señor - dijo la mujer y Arthur pensó "señora, por favor" - ¿Dónde pasaste la noche?

- Ocupado - dijo Arthur dirigiéndose a su habitación - voy a bañarme

- ¿Cómo te atreves...? - dijo Molly

- Fue una petición tuya - dijo Arthur

- ¿Qué dijiste, cínico? - grito Molly sorprendida

- Molly, por favor - dijo el pelirrojo agarrándose la cabeza - no he dormido nada y necesito descansar

- ¿y el trabajo? - grito Molly - si faltas un día te descontaran y quiero tu quincena completa. Necesito comprar...

- Si quieres algo, trabaja - interrumpió Arthur -, ahora deja de molestarme

- Una mujer como yo, no necesita trabajar para... - dijo Molly indignada

- Perfecto - dijo Arthur - consigue uno que nos mantenga los dos - y se fue

Entro al baño y puso el seguro. Se miró en el espejo y lentamente empezó a desvestirse

- ¡Arthur! - gritaba Molly golpeando la puerta - ¡abre en este momento, maldito infeliz!

El pelirrojo examinó las marcas en su piel y no pudo evitar sonreír recordando lo que había experimentado la noche anterior. Se mordió el labio inferior sonriendo. Sabía perfectamente quien era Blaise Zabini y que en cualquier momento se podía aburrir de él. Disfrutaría lo que la vida le ofrecía, y cuando terminase, al menos podría morir con el placer de haber sido él mismo por una vez en su vida

Se bañó con cuidado. Limpio todas sus partes y se envolvió en la toalla. Salió y vio a Molly parada en la puerta pero la ignoro completamente. Busco su pijama y se sacó la bata

- ¿Qué cosa es eso? - dijo Molly dijo viendo las mordidas que su marido tenía por toda la piel

- ¡ah, esto! - dijo Arthur mirándose su marcas - solo es la prueba de lo bien que la pase anoche - y una bofetada cruzo su rostro - ¡Ay Molly! Es curioso, cuando me hicieron estas marcas... - y se las miro nuevamente - sentí un gran placer. En cambio, tu bofetada... ni siquiera vale la pena pensar en ella. Ahora hazme un favor - mientras se vestía -, no hagas ruido, déjame dormir. Estoy muerto - y se acostó

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A la siete en punto un auto negro con vidrios polarizados se detuvo al lado de una cabina telefónica en los límites de Ottery St. Catchpol. Un hombre de estatura media y cabellos negros se bajó del automóvil. Arthur miro hacia todas la direcciones. Ya era tarde. ¿Por qué no llegaba Blaise? ¿Ya se habría cansado de él? Tal vez la noche anterior no se había comportado como debía. Tal vez...

- ¿Arthur Weasley? - pregunto el hombre

- Soy yo - dijo el pelirrojo con desconfianza

- El señor Zabini quiere hablar con usted - dijo el hombre ofreciéndole un celular, pero Arthur solo lo miro - por favor

- ¿Hola? - dijo Arthur tomando el celular

- Hermoso - dijo Blaise bebiendo un wisky - disculpa. Se me complicaron un poco las cosas y no podré ir a recogerte

PrincesaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora