Volvimos al hotel y en el camino de vuelta ninguno de los dos dijo ni una sola palabra.
Era casi ya de noche y volvíamos cojidos de la mano. No sabia que éramos, ni lo que íbamos a ser, la verdad, pero mi vida empezó a ser algo emocionante esa misma tarde. Leo me dio su numero de teléfono para hablar conmigo durante la noche por mensajes y yo le di el mío, obviamente.
Estuvimos toda la noche hablando, me sentía extrañamente cómoda hablando con él y no podía dejar de hacerlo, cuando tardaba más de un minuto en contestar me ponía nerviosa pensando en que había dicho algo mal o que ya no me iba a volver hablar, estaba experimentando aquello que yo siempre dije que no haría nunca; que mi felicidad dependiera de alguien que no soy yo.Estuvimos hablando hasta altas horas de la madrugada cuando al día siguiente a las 8 teníamos que estar de pie para hacer una ultima excursión y volvernos después de comer a casa. Hablamos de nuestros gustos, familia, de como éramos y que habíamos o no hecho y la verdad es que soy una persona introvertida y reservada pero no me costo nada abrirme con el, era todo tan fácil...
Por la mañana iba que no parecía persona, pero había merecido la pena.
Leo me dijo de votarnos la excursión y escaparnos a dar una vuelta por Roma de nuevo antes de irnos, la verdad es que no estaba por la labor, nunca había desobedecido ni me había "pelado" nada pero me acabo convenciendo y en mi sentía una sensación de adrenalina y energía que no había sentido nunca, estaba cambiando mi vida.Sin pensárnoslo ni un segundo, fuimos de nuevo al puente antes de que notaran nuestra ausencia, fuimos corriendo cual alma llevada por el diablo, Leo estaba loco y eso, me encantaba. Llegamos al puente exhaustos y sin aliento, nos sentamos en el suelo y empezamos a reírnos de la tontería que acabábamos de hacer y luego nos paramos de reír a la vez, nos miramos a los ojos y nos besamos de nuevo con mas fuerza y pasión que las otras veces.
Leo propuso poner un candado en el puente ya que es una figura clave en nuestra relación y siempre le había parecido un acto de amor precioso, yo cegada por sus brillantes ojos verdes asentí y le volví a besar, sus labios eran mi droga.Al cabo de unos minutos nos llamaron porque se dieron cuenta, Leo dijo que nos habíamos distanciado del grupo y perdido el norte, que nos dijeran donde ir y acudiríamos de inmediato, fuimos y el se fue con su grupo y yo me volví a quedar sola. No es que me molestase, pero me sentó mal, me dio pie a pensar que le daba vergüenza que supieran de lo nuestro.
En el camino de vuelta a casa Leo no me dirigió ni una palabra, ni una mirada y ni un mísero mensaje. No se que estaba haciendo mal y empece a pensar que me esta utilizando como si fuera su juguete personal y no, Adele Andreu no es el juguete de nadie, así que decidí ignorarlo yo "si no puedes con ellos, únete".
Al llegar a nuestro pueblo y recoger las maletas, el se acerco a mi dejando a su grupo de lado.
- Que tal el viaje?
De mi sólo recibió silencio.
- Adele te estoy hablando a ti.
Levante la mirada y le lance una mirada de indiferencia y enfado, entonces empezó a ponerse nervioso.
- Venga no me jodas, te has enfadado conmigo? Se puede saber que he hecho? Menuda cría.
Ahí coji mi maleta y me fui, sin abrir la boca, sin enfadarme, le ignore porque es lo que mas le puede doler a un chico como el, que le ignoren.
Al llegar a casa tenia 10 mensajes de Leo los cuales decían.
"- Para ya vale? Habla conmigo y dime que te pasa."
"- Adele tio me estas haciendo daño."
"- Háblame cuando puedas vale?"
"- Te quiero."
"- De verdad que no se que puede haber pasado para que estés así."
"- Eres la primera chica por la que me arrastro y no me importa."
"- Tio eres tonta."
"- Vale siento eso ultimo lo retiro."
"- Te quiero."
"- Háblame me estoy volviendo loco."
A lo mejor suena un poco cruel y de bestia sin corazón pero, me empece a reír sin parar, Leo Collins estaba colado por mi y yo estaba pasando de el, no podía parar de reír pero me iba a mostrar seria en nuestra conversación, iba a demostrarle quien llevaba los pantalones en esta relación.
"- Hola Leo."
"- Hola, que bien que me contestas. Que te pasaba?"
"- No soy el juéguete de nadie."
"- Que dices?"
"- Que no soy tu juguete, que no puedes decidir tu cuando me hablas o cuando pasas de mi, y que si estamos saliendo, estamos saliendo punto."
"- Ay lo que hace la comunicación. Adele, mi grupo sabe que estamos saliendo, es mas, ahora todo el instituto lo sabe y no me importa, soy feliz."
"- Y porque has pasado de mi?"
"- Porque mi grupo te considera una "friki" y no quieren que te mezcles con ellos, y les he dicho que si no puedes venir, me voy yo y han aceptado a que vengas unos días y otros que vaya yo."
"- Ah, vale."
"- Pero he hecho mal en no contártelo, lo siento."
"- Esta bien, tranquilo, vámonos a dormir."
"- Vale, te quiero buenas noches."
"- Buenas noches, te quiero."
Estaba alucinando, ósea no solo estaba saliendo con el chico mas guay del instituto si no que iría con sus amigos y el con los míos y que me quería de verdad. En la vida podría haberme imaginado esto.
Y si, estoy enamorada.
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La vida de una chica cualquiera
RomancePues si, soy la típica chica que nunca le pasa nada interesante, pero de repente mi vida empieza a cambiar cuando me muedo de un pueblo a la gran ciudad, al centro, a Madrid. Me empiezo a plantear quien soy, que quiero y que pinto yo en esta socieda...