Capítulo 3. (2/2)

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Consternado por el reciente orgasmo, quiso chequear a su amado. Levantó un poco su cabeza, y notó que no había nada de esperma regado en su piel, fue entonces que mordió su labio inferior, dándose cuenta de que Changbin se lo tragó todo.

-. eso fue increíble, gracias, pero ahora es tiempo de pasar al siguiente nivel, mi amor-. Recobrando energías, se acomodó encima del Omega nuevamente.

El momento crucial había llegado por fin, Félix se prometió a sí mismo que todo saldría de maravilla, y era una meta personal, darle una primera vez que jamás saldría de su cabeza. Estaba nervioso, sudaba, pero en sus adentros se sentía seguro de si mismo.

-. Félix...-. Gimió.

-. oh, Binnie, estás tan húmedo para mí-. Dijo el Alpha.

Su polla rozando la entrada de Changbin, que esperaba con ansias la intromisión.

Jugó un poco con él, rozando la zona, e inspeccionando con parsimonia las expresiones faciales del muchacho. El más bajito se retorcía de desesperación, lo único que lograba Félix era prolongar su agonía.

"te llenaré de mí, llevarás a mis cachorros en tu vientre, serás todo mío". Y con ese solo pensamiento, el Alpha sonrió.

-. por favor...se lo suplico, lo necesito-. Rogó, mirando a los ojos del más alto, que en ese momento eran de un color ambar precioso.

Félix estaba feliz.

-. respira, nene, va a doler-. Pidió amablemente a su cachorro, mientras acariciaba su suave cabello.

-. lo amo, príncipe Lee, con todo mi corazón-. Susurró, manteniendo una pequeña sonrisa en su bonito rostro.

El Alfa sintió sus ojos picando, quería llorar de alegría.

Se acomodó mejor en la zona, para luego hacer una presión considerable, logrando introducir así, la cabeza de su miembro. Jadeó con violencia, calidez, humedad, y estrechez fue todo lo que logró percibir en el aterciopelado interior.

-. carajo...tan apretado-. Murmuró.

Changbin lloraba debajo de él, dolor y placer en un perfecto equilibrio. Sus lágrimas salían casi por inercia, conforme el miembro se abría paso en su cuerpo, forzando sus carnes a recibirlo. Sollozos y una mirada llena de sufrimiento fue lo que notó Félix.

-. Fefi...-. Se quejó.

Preocupado, a tal punto de asustarse, quiso separarse para terminar con la agonía del Omega. Más no pudo moverse ni un poco, porque las piernas de Changbin tenían su cuerpo aprisionado.

-. Binnie...cielo, si te duele mucho me detendré...-. Llamó el Alfa, con la respiración irregular.

El más bajito, pese a ello, le indicó entre hipidos, que podía continuar.

Besó su frente, clavículas, y hombros, mientras Changbin mordía su labio inferior. Pese al lubricante natural de su cuerpo, sentía una molestia considerable, y es que Félix tenía un gran tamaño.

Amaba la forma en que el más alto susurraba cosas dulces a su oído para calmarlo. Sus manos perdiéndose en la piel de su cuerpo, tocandolo a su antojo, cada rincón de su anatomía tenía las huellas dactilares del príncipe Lee.

El Omega rodeó su cuello, y su cintura, creando más cercanía con el cuerpo del Alfa encima suyo.

"te amo, soy tuyo, por favor no me sueltes esta noche, marcame. Hazme el amor, y no te detengas nunca, llename cuantas veces te plazca, déjame llevar a tus bebés, Félix". Fueron las palabras que dejaron al Alfa aturdido, casi haciéndolo perder la cordura.

Prince Alpha. [LixBin]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora