Capítulo 5.

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Fue una mañana que realmente nadie querría recordar, mucho menos el lastimado Changbin. Aquel Alfa que lo había herido, humillado y casi obligado a acostarse con él por el mero capricho de dejarlo preñado, había salido un rato después del palacio con su familia, y habiéndose peleado con el príncipe Yongbok casi a muerte.

Recordó las palabras de Hyunjin, resonaban como un eco en las cavernas de su imaginación. Un bebé, lo que él y Félix tanto esperaban, pero no quería hacerse falsas ilusiones, quizá el Hwang solo había nombrado un cachorro para asustarlo mucho más de lo que ya estaba.

-. hueles más dulce que nunca, nene.- Su Alfa, su amado Yongbok estaba ahí para él, haciendo caricias en su cabello.

¿Será porque posiblemente esté esperando un hijo tuyo?. Pensó.

Changbin descansaba en la habitación de Félix, quien se negó a dejarlo solo en todo momento. Cuando presenció la riña entre ambos Alfas, estaba muy asustado, jamás imaginó que vería al príncipe en esa faceta tan territorial.

-. siento que solo le causo problemas.- Sentenció.

Claro, ahora por su culpa es que Félix tenía hematomas en todos lados, una ceja cortada y un colmillo roto. Finas y saladas lágrimas resbalaron desde sus bonitos ojos, captando la atención y preocupación del Alfa.

-. ¿porque dices eso?, hey, creo que ya hice mucho como para demostrar que te amo, ¿no lo crees?, me molesta que sigas pensando así, Bin, tú eres realmente molesto.- Escupió, enojado.

Salió a prisa de su habitación, sin mediar realmente en el daño que sus palabras podían causar.

En la soledad, el Omega se permitió llorar más fuerte, si el príncipe decía amarlo, pero después lo confundía diciéndole "molesto", estaba claro entonces que su lugar no estaba con Lix.

Por un momento se asustó al pensar que debía irse con Hyunjin. Sin embargo, era mejor desaparecer sin dejar rastro, quizá después de todo, un hijo suyo y del príncipe Lee sería solo un error, un pequeño y adorable error.

Le ahorraré el infortunio de tenerme cerca, y de tener un cachorro al que posiblemente, no quería tener en realidad. Lo amo, príncipe, por eso me alejo de usted. Con ese pensamiento, se levantó, gastando las pocas fuerzas que tenía.

El castillo estaba en un silencio tan abismal, tenía miedo. Al llegar casi a la entrada, se encontró con la reina Irene, que alarmada corrió hacia él. Ella acunó su rostro con toda gentileza y estudió su estado.

-. ¿que haces levantado?.- Preguntó.

-. Ya me siento mejor, alteza, lamento que se haya preocupado tanto.- Dijo, mostrando la mejor de las sonrisas falsas.

Para mala suerte de todos, Irene creyó en aquella mentira, dejándolo ir.

-

Ya era de noche, Félix regresaba en su corsel blanco, de su paseo por el pueblo. Ahora mantenía una charla con su padre, sobre un tema serio que le comía vivo.

-. hijo, los Omegas son así, muy sensibles y tienen muchas dudas de sí mismos, porque la sociedad desde tiempos inmemoriales los ha tratado como seres inferiores.- Explicó su padre.

Félix lo sabía, y aún así tenía arranques de ira donde terminaba lastimando a su muchacho.

-. está bien que te arrepientas de lo que le dijiste, él es un chico maravilloso, Yongbok, muy pocas veces las personas encuentran a su alma gemela, debes pedirle perdón en vez de estar conmigo casi que llorando.- Se burló el mayor.

El príncipe soltó una suave carcajada, su padre, tan sabio y con los mejores consejos, cada vez que lo necesitaba.

Se despidieron en el bonito jardín, el príncipe Lee estaba ansioso por entablar una conversación con su Omega, sus ojos brillaban, le pediría perdón de una manera tranquila y especial, la sola idea lo tenía sonriendo como imbécil, como siempre.

Prince Alpha. [LixBin]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora