Capítulo 6.

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Changbin yacía desnudo en la tina, acariciando felizmente su aún plano vientre. Félix a su lado, sonreía tanto, él ama la forma en que el Omega acaricia con tal delicadeza su esbelto abdomen, donde a salvo está creciendo un cachorro fuerte, un bebé de ambos.

Tenían mucho de que hablar, pero los nervios ponían en jaque la cordura del príncipe.

-. deje de pensar tanto, ya le dije que lo perdono, me está poniendo histérico.

Félix se le quedó mirando unos segundos, procesando lo que le dijo el muchacho. Sonrió rascándose la nuca, seguro el aroma a preocupación que emanaba, hizo sentir incómodo a Changbin.

Hasta en esas cosas era un bruto, vaya vida.

-. me siento extraño sin usted a mi lado, bien, así que por favor, ¿podría abrazarme?.- Preguntó el Omega.

Por supuesto que sí, obvio, siempre.

-. eso no debes preguntarlo, cielo, cuando quieras un abrazo, solo pídelo y te lo daré al instante.- Con sus brazos rodeo el menudo cuerpo húmedo.

Se levantó con Changbin en sus brazos, feliz de que este estuviera más receptivo y meloso, hasta cierto punto, empalagoso. ¿Sería por el embarazo?. Félix sabe que se acercan muchos cambios hormonales en Changbin, desde enojos por cosas muy simples, hasta un apetito sexual incontrolable. Aunque, lo último podría resultar beneficioso para él mismo, más tiempo mimando y follando al Omega, sin parar, como animales en celo. La idea le tenía babeando desde que se enteró que sería padre, pero en ese momento no podía pensar muy bien en ello.

Salió de las cavernas de su imaginación, cuando escuchó suaves quejidos y sollozos débiles pero llenos de angustia.

Changbin estaba llorando, demonios. ¿Cuando será el día en que el Omega estuviera a su lado sin llorar o sentirse mal?. Carajo, Félix. El futuro padre se puso más nervioso que el propio muchacho, lo dejó sobre la cama, y extrañado, observó la rapidez con la que Changbin cubrió su desnudez bajo las sábanas.

Entonces Félix se perdió, no entendía que pasaba.

-. eh, Binnie, ¿Que tienes?.- Con una ceja alzada, rió cuando el bulto en la cama se movió y los sollozos aumentaron en volumen.

¿Era acaso un pequeño berrinche de embarazo?.

-. fuera de aquí perro pulgoso.

Bien, Changbin lo había insultado con mucho enojo. Pero le resultaba cada vez más gracioso.

-. ¿Cómo dices que dijiste?.- Fingió estar molesto.

Nada, silencio y leves gimoteos.

Se acercó a la cama y se sentó en la orilla, tratando de reunir la suficiente paciencia para soportar un berrinche de esa categoría.

-. ¿Quieres que me vaya?, bien, lo haré, pero cuando ya no esté aquí no me busques, seguro ya no me amas pero está bien, te enviaré dinero mensualmente para este bebé que viene en camino, me duele que me quieras separar de mi hijo, pero algún día tendré la custodia, adiós, Changbin, mi antiguo amor.- Y con aquella charla extremadamente dramática, se secó una lágrima falsa, y se levantó para irse.

Más apenas un cabello se movió cuando ya tenía al muchacho encima, como un koala. Félix estaba seriamente preocupado por el cambio de humor que tuvo. ¿Será normal?.

No ha pasado ni un mes, y Changbin tenía cambios exagerados.

-. ¿Me diras que tienes?.- Volvió a insistir, con delicadeza esta vez.

Changbin se removió un poco, avergonzado de su comportamiento, y asintió a la pregunta.

-. tengo miedo.- Confesó.

Prince Alpha. [LixBin]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora