Dojo de amistades

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Hace unos meses que se han mudado tu madre y tú a una nueva región de Japón, las mudanzas y viajes constantes por el trabajo de tu madre se ha convertido en algo normal para ti, pero gracias a esto nunca pudiste entablar una amistad con otros niños, de lo contrario siempre eras la niña nueva en todas escuelas a la que ibas y con solo 5 años de edad terminaste siendo solitaria y de mal carácter.

—cariño encontré una escuela de karate muy cerca de casa, me la ha recomendado una compañera del trabajo, ya que su hijo está inscrito ahí, te gustaría ir a ver?— te miro tu madre con una pequeña sonrisa en su rostro mientras se agachaba a tu altura

Desviaste tu mirada a un lado de ella inflando tus mejillas en un pequeño puchero con tus manitos a cada lado de tu cuerpo empuñando tus manos, asentiste levemente, parecías renuente pero que te lo pidiera tu madre terminabas cediendo, después de todo siempre han sido solo ustedes dos para todo, ella aguardo su risa por tu reacción y se incorporó levantándose.

Tomo su abrigo y tu pequeño bolso con algunos de tus juguetes y algunas otras cosas como un pequeño oso que tenías desde bebe, lo colgó en tu espalda, tomo las llaves del auto y salieron juntas de casa luego de cerrar.

—En serio estas dispuesta a estar en esta escuela de karate cariño? Creo que sería bueno conocer más niños y además saber defenderte de los que se puedan meter contigo cuando mama no este contigo— te miraba por el retrovisor del auto estando tú en el asiento de la parte trasera mientras ella conducía.

—da igual mama… igual nos volveremos a mudar pronto como siempre— decía en voz baja concentrada en el oso que mueves e inspeccionas en tus manos tirando de sus orejas.

Tu madre termina por suspirar luego de escucharte —cariño te prometí que esta sería la última vez que nos mudaríamos— levanto de nuevo la vista a ti con una pequeña sonrisa —así que ánimo, has buenos amigos— el auto cruzo en una esquina deteniéndose en una casa grande.

Levantaste la mirada por sobre la puerta del auto apoyándote con fuerza para alcanzar a ver, siempre viviste en apartamentos así que ver una casa así te parecía genial y de mucha curiosidad, alzando tus cejas y abriendo un poco tus ojos dejando levemente la boca abierta.

—te gusta? Es linda verdad, ven vamos a entrar— tu mama abre la puerta de tu lado y extiende su manos para ayudarte a bajar, caminando con ella de la mano no podías evitar mirar a los alrededores hasta una zona en específico parecía un salón abierto de dónde venían risas y voces de niños, tu expresión se ilumino.

—ves parece que hay muchos niños aquí— sonríe tu madre mientras te mira hacia abajo, a lo que tu intentas guardar tu expresión frunciendo el ceño pero tu mejilla levemente ruborizada te dejo en evidencia era una ternura mirarte disimular tu emoción.

—ve ahí mientras yo voy a hablar con el instructor cariño, ve a dar un vistazo— soltó tu mano mientras te daba un leve empujón en la espalda, diste unos cortos pasos por el impulso mirando en dirección a aquel salón se veían algunos niños corriendo de un lado a otro y otros haciendo estiramientos en el suelo o escuchando instrucciones del profesor.

Tú no diste un paso más hacia el interior de lo contrario te quedaste en el corredor a un lado y te sentaste sobre tus rodillas mirando atentamente todo lo que sucedía en el interior.

—yo creo que todo esto es un poco de salvajes— una niña aparece de la nada sentándose a tu lado haciéndote voltear a verla, su cabello dorado grandes ojos a juego con una coleta pequeña y un flequillo que cubría un poco su rostro  —los niños son unos tontos que ni siquiera me dejan jugar con ellos— volteo su mirada hacia ti que aun seguías un poco sorprendida de que se te acercara a hablar —pero si estás aquí podríamos jugar juntas no?, soy Emma y tu cómo te llamas?— al término de su presentación termino por sonreírte.

OneShots • Tokyo 卍 RevengersDonde viven las historias. Descúbrelo ahora