veintiséis.

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Apago el estéreo y dejo el lápiz con el cual estaba haciendo la tarea para ponerme de pie y abrir la puerta después de que suene como por tercera vez el timbre

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Apago el estéreo y dejo el lápiz con el cual estaba haciendo la tarea para ponerme de pie y abrir la puerta después de que suene como por tercera vez el timbre.

por un segundo pienso que es mi mamá que ha olvidado de nuevo las llaves o sofia que se ha olvidado de algo aquí, pero inmediatamente me doy cuenta de mi error.

han pasado tres meses desde la última vez que jaden y yo nos vimos y hoy, por alguna extraña razón, él está de nuevo aquí mirándome fijamente. pero antes de que pueda ponerme sentimental noto que algo no anda bien con él, lo noto en sus ojos.

— brisa – susurra, su voz suena quebrada y siento mi corazón encogiéndose.

y de pronto sus brazos ya están acercándome a su cálido cuerpo.

— hey, jaden – logró murmurar contra su pecho. — ¿está todo bien?

no es necesario que responda a mí pregunta porque cuando lo escucho sollozar sé que no está nada bien.

— dios, me siento el imbécil más grande del mundo – él dice y el dolor en sus palabras es palpable. No sé qué está pasando pero estoy demasiado preocupada.

— ven – le digo mientras me separo de él para mirarlo a los ojos. me duele ver que su mirada está roja y cristalizada, jamás imaginé verlo así pero duele como la mierda. si en mis manos estuviera poder evitar que él sufriera lo haría. — pasa, necesitas sentarte.

tomo la mano de jaden y lo llevo dentro de la casa para después indicarle que se siente en un sofá que parece demasiado pequeño para su cuerpo. yo tomo asiento frente a él y lo veo inhalar profundo.

— ¿cómo sabes que vivo aquí? – le pregunto pero él niega y después se encoge de hombros.

— ¿importa?

— no realmente – le digo, intento suavizar un poco mi voz antes de hablar de nuevo. el parece estar a punto de romper en llanto una vez más y yo sé que me tiraría de un puente si él lo hiciera. — ¿qué pasó?, ¿están los chicos bien?, ¿tú lo estás?

una sonrisa triste se posa en el rostro de jaden mientras niega de nuevo. el hecho de que no hable y me dé respuestas vagas solo hace que me preocupe más a cada segundo.

— tenías razón, todas ustedes la tenían – murmura, sus manos están cerradas en puños y lo veo aspirar una gran bocanada de aire. — simpre lo hicieron, pero yo tenía esperanza.

— hey, jaden – insisto tratando de tranquilizarlo, parece que está a punto de romper la mitad de las cosas en la casa. — ¿a qué te refieres?

—a ella.

Y en el momento en el que lo dice sé quién es ella. Vaya perra, ahora sí la mato.

— ¿qué te hizo? – le pregunto poniéndome de pie. —dímelo jaden, ¿qué te hizo? le advertí que no debía lastimarte o lo pagaría caro, ¿qué sucedió?

madison. jaden hosslerDonde viven las historias. Descúbrelo ahora