Natalia Vargas se encontraba en la comic-con a punto de conocer a sus ídolos, junto a su mejor amiga Lorena González, pero de repente algo sucedió
¿Qué será?
¿Es algo malo?
Léanlo para descubrirlo
Loki x OC
¡¡Advertencia!! Este historia es larga, l...
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Realidad Avengers
Helicarrier
6:00 p.m.
Lore's POV
Cuando Nick Fury salió de su puesto de mando, lo primero que llamó mi atención fue una escena que me sacó una sonrisita inevitable: el Capitán le entregaba discretamente a Fury un billete de 10 dólares, por esa pequeña "apuesta" de que algo asombroso sucedería.
Justo como en la película.
La media sonrisa de Fury no tenía precio. Era tan idéntica a la que conocía de memoria, pero esta vez no la veía desde el sofá de mi casa con una Coca en la mano. Esta vez, yo estaba ahí. No era espectadora. Era parte.
Me reí bajito, por lo bajo. Me daba ternura ese momento. Siempre me causaba gracia cuando lo mirábamos juntas, Natalia. Cuántas veces nos reímos de eso...
Dios... cómo te extraño.
Aunque me niego a admitirlo abiertamente, hay un vacío en el pecho cada vez que pienso en ti. Esta realidad es increíble, pero nada se compara contigo. Estar sin ti, incluso aquí, se siente... incompleto.
A lo lejos, vi a Fury dándole la bienvenida al Dr. Banner. Le estrechó la mano con respeto. El gesto era casi idéntico al de la película. Detalles, posturas, el ritmo de las palabras. Todo estaba perfectamente sincronizado con lo que yo ya sabía.
Pero eso no calmaba mis nervios. Al contrario. Estaba tan tensa que sentía que si alguien me tocaba, saldría volando como un muelle. Tenía los hombros duros, las manos frías.
Tan distraída estaba observando todo —tratando de memorizar, de comparar, de no cagarla— que no me di cuenta que alguien se acercaba... hasta que habló.
—Hola —dijo una voz femenina, suave pero firme.
Salté, literalmente. Como si me hubieran desconectado del cuerpo. La Viuda Negra me acababa de hablar. Natasha Romanoff. En carne, hueso y letalidad.
—Perdón, no quise asustarte —dijo enseguida, con una mueca que casi parecía una sonrisa.
¿Quise? Amiga, casi me da un paro.
—Descuida, solo... estaba distraída —murmuré, intentando parecer casual mientras mi corazón tamborileaba como batería de AC/DC. —Por cierto... hola —agregué, forzando una sonrisa.
No grites. No sudes. No entres en pánico.
—Me llamo Natasha —dijo ella. Voz tranquila. Amabilidad medida. Claro. Estaba en "modo espía": falsa cercanía para obtener información.