Natalia Vargas se encontraba en la comic-con a punto de conocer a sus ídolos, junto a su mejor amiga Lorena González, pero de repente algo sucedió
¿Qué será?
¿Es algo malo?
Léanlo para descubrirlo
Loki x OC
¡¡Advertencia!! Este historia es larga, l...
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Realidad Avengers
Helicarrier
Naty's POV
Oh, mierda.
La puerta se abrió de golpe y yo casi pegué un brinco en el lugar. Natasha Romanoff entró en la habitación como una ráfaga de aire frío, seguida por un par de agentes armados. Mi corazón dio un vuelco.
Ya habían reparado las cámaras. Obvio.
Me quedé paralizada unos segundos hasta que Natasha caminó directamente hacia mí. No fue brusca, pero tampoco exactamente cariñosa. Me tomó del hombro con firmeza y me jaló hacia la salida.
—Ven conmigo —ordenó con ese tono serio que no aceptaba réplicas.
Sus dedos eran firmes, pero no agresivos. Me llevó fuera de la sala y me entregó a uno de los agentes para que me escoltara. Era raro, sentía que estaba de regreso en el colegio cuando te sacaban del salón porque hiciste algo indebido. Me mordí el labio, pero no dije nada. Sabía que lo que venía después era la famosa escena donde Natasha interrogaba a Loki... y yo no pensaba arruinar ese momento.
—Llévenme al laboratorio —les pedí en voz baja.
Los agentes intercambiaron una mirada silenciosa, y al final uno de ellos asintió y comenzó a guiarme por el pasillo. Mientras caminábamos, aproveché para observarlo bien. Era alto, tal vez de la edad de Lorena, cabello castaño bien peinado, uniforme perfectamente planchado. Y esos ojos... ámbar, brillantes. Me quedé mirando un segundo más de la cuenta.
Ya frente a la puerta del laboratorio, me giré hacia él con una sonrisa.
—Gracias por traerme, agente... —dejé la frase en el aire, esperando.
Él pareció darse cuenta de que esperaba su nombre y se irguió un poco.
—Oh, sí. Perdón. Soy Gerald... Gerald Davis —dijo con amabilidad.
—Pues un gusto, agente Davis. Que tenga un buen día —le respondí con una pequeña reverencia teatral antes de entrar.
El laboratorio estaba iluminado con ese resplandor blanco característico, pantallas encendidas por todas partes. Tony, Bruce y Lorena estaban frente a los monitores, concentrados, intentando localizar el Teseracto.
Lorena fue la primera en notar mi presencia. Se giró y me lanzó una mirada con los ojos entrecerrados. Claramente sospechaba dónde había estado.
—¿Qué? —me encogí de hombros con fingida inocencia y me dejé caer en una silla cerca de la mesa de trabajo.
Tony levantó la vista, con su típica sonrisa de suficiencia.