Natalia Vargas se encontraba en la comic-con a punto de conocer a sus ídolos, junto a su mejor amiga Lorena González, pero de repente algo sucedió
¿Qué será?
¿Es algo malo?
Léanlo para descubrirlo
Loki x OC
¡¡Advertencia!! Este historia es larga, l...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Realidad Avengers
Naty's POV
Helicarrier
11:30 a.m.
Al principio solo quería pasear, estirar las piernas, perderme entre los pasillos infinitos del Helicarrier y encontrar algo que me ayudara a no pensar tanto. Pero en el fondo... sabía exactamente hacia dónde iban mis pasos. Mi cuerpo iba delante de mi lógica. Y mi lógica... bien, esa se había quedado dormida hace rato.
Abrí aquella puerta con cuidado, como si me estuviera metiendo en el cuarto de alguien prohibido. La habitación estaba fría, silenciosa, con ese típico resplandor azul de la celda de contención. En cuanto mis ojos se acostumbraron a la luz, lo vi.
Y se me dibujó automáticamente una sonrisa traviesa de oreja a oreja. Sí, esa que a veces se me escapa cuando sé que voy a hacer una locura. Mis ojos brillaban como si acabara de entrar al set de grabación de una escena eliminada de la película. Pero esta era real.
Avancé con cuidado, fingiendo ser "discreta". Claro, mi definición de discreción era básicamente hacer ruido con mis pensamientos. Cuando levanté la vista, sus ojos ya estaban fijos en mí. Loki me estaba observando con esa mezcla entre desdén y desconfianza. Obviamente ya se había percatado de mi entrada mucho antes de que yo pensara siquiera en ser sigilosa.
Sonreí más amplia y entré como quien está en su casa.
—Hola, dios de las mentiras —le dije con diversión en la voz—. ¿Cómo te trata la celda? ¿Tienes hambre?
Él frunció el ceño. Claramente no estaba de humor.
—¿Qué haces aquí? —espetó—. No me digas que te mandaron para que me saques información.
—Nah, vine por mi propia cuenta —me senté en el suelo, cruzando las piernas sin vergüenza alguna. Él me miraba con duda—. ¿No te vas a sentar? ¿No estás cansado?
—Soy un dios. No voy a mostrar tales informalidades... y menos sentarme junto a una simple midgardiana —su tono era puro hielo. Puro "no me toques, soy famoso".
—Pues, perdón por pedirle tal cosa, señor cuernitos —repliqué con burla—. Aunque técnicamente no te vas a sentar junto a mí, ya que estás encerrado y yo afuera, pe— —me callé de inmediato cuando me clavó la mirada con ese brillo afilado en los ojos—. Okey, ya me callo. De seguro te gusta que te miren para arriba como un ser superior, ¿no es así?
—Porque es lo que soy. Soy un dios. Y tú eres un—
—Sí, ya sé. Soy una simple mortal —interrumpí, rodando los ojos—. Sí, perdón, sigue.
Él resopló, molesto.
—Como decía... ¿A qué vienes? Porque ya dijiste que no vienes por información.