- ¡Eres tú! -grité con asombro y un esbozo de... ¿ira?
Las facciones que toman posesión en el rostro del hombre parado frente a mí me confirman que no soy la única que se ha dado cuenta de la situación: es él el conductor descuidado que chocó contra mi cuerpo esta mañana y sin darle mayor importancia pasó de largo, ignorando por completo el desastre que ocasionó.
Namjoon abre la boca en un intento desesperado por replicar algo, cualquier cosa, pero fracasa terriblemente al abrirse la puerta de golpe; entran Park Jimin y Jeon Jungkook despreocupadamente, sin percatarse de la tensión en el ambiente.
-Buen día. -dice el chico rubio con timidez mientras su compañero se limita a asentir con la cabeza a manera de saludo.
-Buenos días, esperemos a que los demás lleguen.
La espera no es demasiada, es cuestión de minutos para que la puerta se abra en repetidas ocasiones, dando paso a Kim Seokjin, Jung Hoseok, Min Yoongi y Kim Taehyung, justo en ese orden. Los siete se miran unos a otros confundidos, no parecen estar cómodos con mi presencia y no sé como sentirme al respecto.
-Escuché que hoy llegaría la nueva mánager, debes ser tú. -afirma con seguridad el miembro mayor del grupo en un intento por aminorar el ambiente rígido. -espero que pronto nos acoplemos y tengamos un ambiente laboral agradable.- Me sorprende el tono informal en el que se dirige a mi, pero no me molesta considerando la diferencia de edad entre él y yo.
-Un placer, somos BTS. -corean al unísono.
Maravillada por la escena, me esfuerzo por poner mi mejor sonrisa y, sin más, procedo a recitar la presentación que estuve practicando minutos antes.
-Mi nombre es Kang Rose, a partir de hoy estaré trabajando con ustedes, con el fin de llevar a cabo exitosamente el proyecto vigente, espero que podamos llevarnos bien. -no puedo evitar sonar como una principiante, intento retomar el hilo de confianza que me queda.- Como sabrán, es mi deber encargarme de sus situaciones personales, promociones, y asuntos de imagen pública, sin embargo, también estoy capacitada para atender a sus necesidades particulares, así que por favor no duden en hacerme saber si hay algo que requieran, será un placer trabajar con ustedes.
Tras un intercambio de reverencias, les indico a los siete que pueden continuar con su práctica programada para el día de hoy, y me dirijo a mi oficina para ponerme al día con los pendientes de esta semana. Entro a la aún desconocida habitación, cierro la puerta, y me envuelvo en la tarea auto impuesta. No sé cuanto tiempo ha transcurrido hasta que escucho un golpeteo leve en la puerta de cristal, puedo ver la silueta familiar a través de esta y, sin muchos ánimos, le indico que pase.
-Yo... quería disculparme, no pude evitar notar que te sientes molesta, lamento mucho los inconvenientes que te ocasioné. -relata su disculpa de forma fluida, parece sincera, y no se por qué me provoca satisfacción el verlo así, al umbral de la puerta, esperando por mi respuesta. Sin esperar demasiado, se acerca a mí y coloca una taza de café al extremo del escritorio, la expresión en su rostro es indescifrable, pero sé que está tratando de enmendar lo de esta mañana.
Un mecanismo desconocido se activa en mi, y antes de que pueda reprimirlo, mi boca escupe una respuesta no planeada que, posteriormente, se convertiría en el comienzo de mis problemas.
-La taza de café... -digo, con firmeza- ¿es para mi? ¿o es para mi camisa?. -No tuve tiempo de reflexionar antes de responder, y de inmediato me doy cuenta de mi comentario poco profesional e incluso inapropiado. Siento el rubor apoderarse de mis mejillas, el calor sube desde las plantas de mis pies hasta el cuello, pero es muy tarde para retractarse.
Namjoon parece asombrado con mi respuesta hostil, su cara refleja preocupación con una pizca de lo que parece ser diversión. Parece que acaba de darse cuenta de la situación en la que nos encontramos, y sin hacerme esperar demasiado, responde:
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Roses
FanfictionCuando escuchas hablar de amor, imaginas las historias que leías de niña: un romance imposible, doloroso y fugaz, que sólo podría resultar con un final sin atisbo de felicidad. ¿Es esta la excepción?
