Capítulo 16: Un café, recuerdos y algunas sorpresas

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Halcandra, una civilización rodeada de varias especies especializadas en la magia y en la creación de inventos, un lugar con una gran cantidad de recursos, pero aun así era un sitio un tanto peligroso.

En la zona baja del planeta, se encontraba la plaza de comercio, los inventores iban a buscar y comprar piezas para sus creaciones y aquellos compradores pagaban muy bien por comprar cada cosa. A pesar de eso, dicha zona era algo pobre y los vendedores vivían en sitios discretos para proteger su mercancía, uno nunca sabía si les llegarían a robar o aún peor confiscar.

Meissa era considerada la mejor vendedora de la zona, sabía cómo regatear e incluso cómo convencer a la clientela, era generosa, daba parte de su ganancia a los vendedores sin suerte como algo merecido por intentarlo. La de ojos verdes era bien vista y querida por muchos, sin embargo, no faltaba la gente con sus rumores, rumores que eran ciertos.

El que más rondaba era acerca de la pareja de ella, Suhail, un mago reconocido. El mismo se enamoró de una bella vendedora de las tantas veces que venía acá, el hombre cayó en sus encantos y logró que ella también.

Nunca se supo si la relación llegó a un matrimonio, se especulaba que el inventor la había embarazado, el de ojos amarillos al menos estuvo al pendiente los 9 meses, pero al momento del nacimiento había desaparecido, su paradero era desconocido.

El descendiente por lo menos nació con salud, pero a este punto todos pensaba que era un solo rumor. No había nada que pudiera validar si era verdad, porque nunca se los vio como pareja en público, aún peor nadie vio a la vendedora en estado de embarazo y con un bebé en brazos, sin embargo, nadie la vio porque ocultó todo y hacía creer que era un simple rumor.

De la relación nació un varón de ojos amarillos, el muchacho era idéntico en físico a su padre, sus ojos, y el pelo y de su madre heredó sus pecas que eran iguales a las estrellas. El hijo llevaba por nombre Magolor y tenía ya cuatro años. Meissa había terminado su jornada al igual que el resto, como siempre antes de irse del lugar, dejaba la mitad de sus ganancias a ciertos vendedores y con lo que quedaba llevaba recursos alimenticios para la semana, una vez hecha la rutina partía a su casa.

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Libros por aquí, libros por allá. En aquella casa los libros abundaban, abiertos o cerrados, nuevos y viejos, historias, cuentos e investigaciones. Un poco de todo había ahí, Magolor pasaba las mañanas y tardes hasta que llegara su madre de trabajar leyendo cada uno y haciendo un desastre con los mismos. Sus orejas se movieron al escuchar el sonido de la puerta, haciendo que bajara emocionado a recibir a su madre.

—¡Magolor, ya llegué!

—¡Mami!

El pequeño de ojos amarillos corrió a los brazos de su madre misma que lo agarró para darle un abrazo.

—Y bien ¿cómo estás?

—Muy bien, estaba leyendo

—Madre mía me imagino ya el desastre qué hay arriba...

La de orejas de venado dejó su bolso en la mesa para ir a revisar el piso de arriba; Magolor decidió revisar el contenido del bolso por curiosidad, había herramientas y engranajes.

—Mamá ¿y para qué son estas cosas que trajiste?

—Pues... mamá quiere hacer un experimento con una nave que está cerca de casa

El pequeño subió para ver a su madre y saber a lo que se refería.

—¿Qué nave?

La de pelo ondulado tomó al niño en brazos y lo llevó a la ventana donde se podía apreciar un poco lo que ella mencionaba, el de ojos amarillos quedó sorprendido al contemplar eso.

Reformed || Kirby AUDonde viven las historias. Descúbrelo ahora