Alguna vez pensé que las nubes siempre tienen algo que contar.
Susurran sus viajes a aquel dispuesto a escuchar.
En las montañas, en sus altos picos, descansan sus cansadas alas antes de volver a volar.
Y cuando cerca del piélago están, se arremolinan y lo hacen alzar.
Para contarle secretos y esconderlos y lo profundo de esa mar.
Con el viento corren, bajo el aura del sol
Poco a poco avanzan
Recopilando recuerdos y añoranzas
Y cuando alzas la mirada, te encuentras con los ojos de un abismo azul y blanco.
Él también devuelve la mirada.
No para convertirte en un monstruo.
Sino para recordarte que todavía hay esperanza.
Ellas traen la lluvia, la cargan en su pecho
Y la dejan hundirse en la tierra, su lecho.
Y algún día miré y ví un rostro moverse
Se estaba acercando al suelo
Con la mano al cachete
Como susurrando.
Y la hierba estaba tranquila.
Como escuchando.
La mar en silencio.
Como esperando.
Y yo me quedé tranquilo.
Mirando.
Pero conmigo no fue compartido el secreto.
Las nubes solo se fueron
Siguieron volando
Y yo ahí quedé parado.
Admirando la belleza que dejaron a su paso.
Y el silencio que poco a poco fue acallando.
Tal vez las nubes le hablaron a la tierra de cielos lejanos
Tal vez le habló de bestias extrañas
O de historias que escuchó contando.
O es posible que le hablara
Del pequeño ser que estaba admirando
Desde lo lejos para él
La belleza de los que existen desde siempre.
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Mini cuentos para los recuerdos
Mystery / ThrillerAlgunas historias cortas escritas para pasar el rato
