Kim Seungmin parece estar perdido, no entiende exactamente donde esta ni el por que de ello.
Todo aquel que habita esa ciudad, al parecer, quiere salir de ella. Sus compañeros no son una excepción.
A parte de todas esos carteles fluorescentes que ad...
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Inhalo una gran bocanada de aire antes de acabar de dar la última brazada al de llegar a la superficie.
Me siento en la arena y observo la distancia que he recorrido para llegar hasta aquí.
—Tampoco es mucho...– Murmuro.
Y no, no lo es. Pero el agua esta tan helada que el viaje se me ha hecho eterno.
–¿Vamos adentro?
Jeongin está levantado y empapado esperándome. Me entrega su mano y yo le doy la mia para que pueda levantarme.
—Espero que tengan toallas o algo allí dentro...
—...si no nos moriremos de frío.
Los dos estamos tiritando. Puedo observar con la poca luz que desprende el "Hotel" gracias a sus focos amarillentos que el menor tiene los labios morados. Seguramente esté igual que él.
—Es extraño que haya arena al rededor de este Hotel.– Dice él.
—Parece...Una isla.
Ambos en silencio tras nuestra breve conversación llegamos a la puerta. Una puerta Negra enorme de unos tres metros de longitud y mínimo seis de altura.
Nos miramos mutuamente y sin cruzar palabra nos ponemos a cada lado de la puerta para tirar de la manilla que contiene a cada lado.
Me poso sobre las rodillas para respirar hondo.
—No estoy hecho para esto.–Digo más bien para mi mismo.
—Deja de quejarte y vamos.
Al entrar podemos distinguir entre la amplia decoración gótica y oscura y también los pasajeros y pasajeras que iban a bordo del tren. Todos ellos se están secando con toallas blancas.
—Señores...
Un mayordomo trae en una bandeja de plata dos toallas para nosotros.
Sin decir nada las cogemos y aquel sujeto bien trajeado con smoking y mostacho se marcha.
—¿Tenemos sirvientes?–Pregunta Jeongin.
Me encojo de hombros y pasó mi toalla por mi pelo.
—Supongo.
Al rato otro sirviente idéntico al anterior viene en nuestra dirección y nos entrega unas tarjetas plateadas.
—Hay que compartir habitaciones.–Sentencia.— Allí os viene el número de habitación.
Y se va.
Pestañeo un par de veces y me peino hacia atrás el pelo.
—Voy a dejar esto en la mesa de los aperitivos.–Le señalo a Jeongin.
—Toma.– Me lanza su toalla.—lleva la mia.
Con ambas toallas entre las manos me dirijo a aquella mesa.