Brooklyn ajustó el espejo retrovisor con la mano izquierda mientras, con la derecha, hurgaba dentro de su bolso buscando su brillo labial. Cuando por fin lo encontró, lo abrió y aplicó una gruesa capa pegajosa de color rojo sobre sus labios ya regordetes. El olor a fresa llenó su nariz al instante, mezclándose con el aroma a coche nuevo. Guardó el brillo en el bolso y presionó los labios, produciendo un ruido seco. Al devolver el espejo retrovisor a su posición original, colgó el bolso negro en su hombro y tomó la manija de la puerta para salir del coche.
Comenzó a caminar hacia el campo de fútbol, donde los chicos estaban terminando la práctica. Se sentó en un banco, esperando a que su hermano pequeño saliera.
Tengo que ir a la peluquería, pensaba tranquila.
Miró su nuevo Audi blanco, perfectamente estacionado y brillante bajo la luz de la tarde neoyorquina. Había sido un regalo de sus padres por haber terminado el último curso con buenas notas, aunque no lo había recibido hasta principios de septiembre, ya que tuvo que ser traído desde Europa. Sin duda, la espera había valido la pena. Era probablemente la tercera vez que lo conducía, considerando que había cumplido dieciséis años ese mismo mes y tenía su licencia desde entonces. No era que se pudiera usar demasiado un coche en una ciudad como Nueva York, siendo honesta, pero ella siempre conseguía lo que quería.
—¡Brooklyn! ¡Brooklyn!—Gritó su hermano Tommy al aparecer a su lado, llamándola por su nombre.
—Hey, chico. ¿Cómo te fue?—Le preguntó, despeinándole el cabello.
—¡Fue genial, e hice un nuevo amigo!—Dijo, sonriendo de oreja a oreja. —¡Minho, ven a conocer a mi hermana!—Le gritó a otro niño.
Brooklyn amaba a su hermano pequeño con todo su corazón; de hecho, era el único realmente soportable de todos sus hermanos. Ella era la única chica y, a veces, se sentía sola, pero Tommy, con tan solo siete años, era demasiado adorable.
—Wow, tu primer día de entrenamiento y ya hiciste un amigo. ¡Eso es genial!—Dijo, arrodillándose a su altura con una sonrisa.
Pronto, un niño pequeño con el cabello más oscuro que había visto se acercó a ellos con timidez.
—Tú debes ser Minho. Encantada de conocerte. Soy Brooklyn, pero puedes llamarme Brook—Dijo, extendiendo la mano.
El niño la tomó con la suya, ligeramente temblorosa, y sonrió con timidez. —Encantado de conocerte, Brook—Respondió con una voz dulce.
Ella se puso de pie y tomó la mano de Tommy para llevarlo hacia el coche. Estaba a punto de comenzar a caminar cuando vio a Minho dirigirse hacia la estación de metro.
—¡Espera, Minho! ¿Nadie viene a buscarte?—Frunció el ceño, confundida. No tenía más de siete años; no podía viajar solo en metro.
El niño negó con la cabeza e intentó seguir caminando.
—Ven, te llevaré a casa—Sonrió para tranquilizarlo. Siempre le habían gustado los niños.
—No, no te preocupes—Negó otra vez con la cabeza.
—No voy a aceptar un no como respuesta—Canturreó, tomando su mano. Llevó a ambos niños hasta su coche. Minho abrió la boca, sorprendido. —¿Te gusta el coche?—Le preguntó.
Él asintió, todavía asombrado. Brooklyn soltó una risa suave y acomodó a los dos en el asiento trasero, abrochándoles el cinturón antes de cerrar la puerta. Luego subió al asiento del conductor, puso las llaves en el contacto y dejó el bolso en el asiento del copiloto.
—¿Te sabes la dirección para ponerla en el GPS?—Preguntó, girándose para mirarlo.
Minho se la dijo, y ella la ingresó. Se quedó sin aliento al ver la ubicación, pero se encogió de hombros y presionó el acelerador con sus cuñas de madera, siguiendo las indicaciones del GPS. No iba a dejar al niño solo solo por el lugar donde vivía. Después de innumerables 'gira a la izquierda' o 'gira a la derecha', ya estaba fuera de Manhattan, en Queens. El infierno. Había estado incluso en Brooklyn, pero nunca en el Bronx.
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BRONX -JK (EN EDICIÓN)
Fiksi Penggemar"Toda chica quiere un chico malo que la haga sentir bien." Escritora original: @stratfordssbabe Traductora: @skytofly
