—¡Ryan por el amor de Dios! ¿Vas a decirme?—Gritó mientras su hermano se paseaba por la casa, respirando con dificultad y pasándose las manos por el pelo marrón oscuro en varias ocasiones.
Durante los 30 minutos de viaje a casa Brooklyn había estado muriendo por saber por qué conoce a Jungkook, qué sucedió entre ellos y por qué su hermano estaba tan frustrado. La castaña se quejó internamente mientras lo veía dirigirse a su habitación, cerrando la puerta.
—¡Ryan, dime! ¡Quiero saber! ¡Merezco saber!—Gritó, golpeando la puerta con todas sus fuerzas.
—¡Brooklyn vete! Yo no te puedo decir—Él gritó desde el otro lado de la puerta.
—Ugggh—Pisó en seco el suelo como una niña que tiene una rabieta.
Odiaba a su hermano. Ahora, ¿cómo iba a saber? No iba a ser tan fácil ir a preguntarle de la nada a Jungkook. Fue a su habitación, dejándose caer en la cama. Unos minutos después tomó su celular y entró a Twitter.
@itsbrook: Ugh. ODIO MI HERMANO.
Esperó a que Ryan lo vea. Segundos después, oí un golpe en la puerta. —¡Adelante!—Gritó, sentada en la cama con las piernas cruzadas, dejando su iPhone blanco en mi escritorio.
La cabeza de Ryan apareció a través de la rendija de la puerta haciéndome reír. Él entró, sentándose a los pies de mi cama. Ahora estaba más tranquilo, por lo que tuvo que decirse así misma que debía cuidar lo que decía para no enfurecerlo.
—Mira, Brooks, tengo muchas ganas de decirte lo que pasó, pero no puedo, así que tienes que confiar en mí. Mantente alejada de ese chico. Problema es su segundo nombre—Dijo sinceramente.
—Pero ¿por qué no me lo dijiste?—Se quejó apretando uno de los cojines entre sus brazos.
Brooklyn no dudaba de que Jungkook era el típico chico rudo, porque tenía totalmente la apariencia, pero.. ¿qué pudo haber hecho que es tan malo?
—Porque es peligroso y no quiero exponerte.
Vaya explicación.
—¿Cómo voy a estar en peligro? Te prometo que no le diré a nadie—Puso la cara de perrito, haciendo un puchero con su labio inferior.
—No se trata de eso, pero es mejor ser ignorante. No te acerques a ese chico, ¿de acuerdo? Me lo tienes que prometer—Fijó su mirada en ella, pero la castaña se encontró incapaz de prometérselo. Jungkook la había intrigado, y deseaba saber más acerca de su vida misteriosa. Además, tendría que verlo con bastante regularidad cuando recogiera a su hermano menor de fútbol.
—Lo prometo—Murmuró, mirando hacia abajo con sus dedos cruzados. Sí, le mintió a su hermano y no se sentía tan bien por eso. Sin embargo, no podía prometer algo que no podía evitar.
—Bueno—Él se acerca, besando su frente con una dulzura que no había utilizado en años. Realmente se sentía bien. —Te quiero hermanita.
—Yo también te quiero.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
—Me alegro de que no hayas estado allí Bella. Pensé que mi mejor amiga se había vuelto loca—Blair rió mientras trataba de hacer malabares con todas las bolsas de la compra que se aferraban a sus brazos.
Las dos adolescentes se habían ido de compras toda la tarde, aunque Brooklyn solo había comprado un par de botas y una chaqueta. Por el contrario, Blair quemó su tarjeta de crédito. No le importaba, su familia era asquerosamente rica, por lo que gastar dos mil quinientos dólares en un solo día no era exactamente algo raro para ella.
Brooklyn decidió cambiar el tema porque se estaba poniendo demasiado repetitivo que todo el mundo le dijera que no podía ir al Bronx. ¿Acaso no saben que cuando le dicen a un adolescente que no haga algo, ellos tienden a hacerlo? Bueno, hay que tener cuidado. Aunque Brooklyn no estaba pensando en volver por ahora, pero no descarta la idea de hacerlo más adelante.
—¿Quieres que te cuente sobre mi cita con Daniel?—Le preguntó, sin evitar sentirse como una tonta al sonreír por pensar en él.
Su expresión cambió drásticamente a un ceño fruncido, pero fue rápidamente reemplazado por una sonrisa falsa. —Por supuesto.
—Bueno, él me llevó al Central Park y tuvimos un montón de diversión. Fue un caballero—Suspiró contenta. —Y.. ¿adivina qué?—Le dijo, deteniéndose para mirarla.
—¿Qué?—Blair mantuvo su sonrisa falsa, expectante.
—¡Él me dio un beso!—Chilló.
—Espera, ¿estamos hablando de Daniel Coleman?—Preguntó ella.
Brooklyn podía sentir un poco de molestia en la voz de su mejor amiga, pero decidió ignorarlo. Así que simplemente asintió con la cabeza.
—¿Por qué no me lo dijiste antes?—Blair gritó.
—No había podido encontrar el momento adecuado.
Si tan solo dejarás de hablar de ti misma todo el tiempo, quizás podría contarte la cosas. Pensó la castaña. Eso era lo malo de Blair, ella pasaba horas hablando de sus cosas y ni siquiera preguntarte cómo estás.
—¡Estoy tan feliz por ti! ¿Ya hay segunda cita?—Blair preguntó fingiendo que no le importaba, pero Brooklyn sabía que si lo hacía. No sabía exactamente por qué, y descartó la idea de unos posibles celos porque nunca mostró interés en Daniel.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.