Dieciochoavo Capítulo. ㊝

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Comenzaron a correr en busca de los demás chicos, mirabas a tu alrededor tratando de encontrar a alguno de tus amigos pero no había rastros de nadie.

Aradia;; Va a ser más difícil de lo que pensé encontrar a los mocosos

Sukuna;; Tal vez deberías de ver por encima de los arboles para ver si encuentras a alguien

Sukuna te tomó de una mano y se detuvo, sujetó una de tus piernas y comenzó a dar vueltas hasta lanzarte hacia arriba, el tiempo que estabas en el aire miraste a tu alrededor hasta ver el desastre que estaba haciendo una maldición en un edificio. Te apuraste en caer y volver a correr.

Aradia;; Hay una maldición por este lado y al parecer hay hechiceros

Sukuna comenzó a correr a un lado de ti.

Sukuna;; ¿En verdad te preocupas por los mocosos?

Lo miraste de reojo.

Aradia;; ____ puede controlar cierta parte de mis movimientos, más a parte tengo un trato con Satoru y aprecio mi vida

Sukuna quedó un poco confundido ¿será un trato de almas? Es cierto que dicen que Satoru es el hechicero más fuerte en estos tiempos.

Siguieron corriendo hasta que llegaron a aquel edificio, creaste un arco con tu propia carne, lo apuntaste hacia aquella maldición y disparaste una flecha, la cual al impactar a la maldición explotó, miraste a Megumi.

Aradia;; Tenemos que huir rápido, ¿puedes encargarte, Sukuna?

Lo miraste y el contrario asintió, sujetaste a los tres chicos como pudiste y comenzaste a correr.

Megumi;; Maki se va a enojar por esto, ____

Aradia;; Fue orden de Satoru, no fue voluntad propia

Cuando estuvieron a una distancia considerable, bajaste a los chicos.

Aradia;; No puedo quedarme mucho tiempo, Sukuna podría traicionarnos, vayan a un lugar seguro hasta que Satoru pueda destruir el velo

Los chicos asintieron, te diste la vuelta y comenzaste a correr de vuelta hacia aquel edificio.

Tal y como lo sospechaste, Sukuna se encontraba hablando con aquella maldición, cuando llegaste ambos te miraron.

Sukuna;; Oh, ahí estás

Dijo con una sonrisa.

Aradia;; No cumpliste con tu trato...

Dijiste seria.

Sukuna;; Los mocosos ya están seguros ¿qué más quieres?

Ibas a responder pero la otra maldición se abalanzó hacía ti, lo esquivaste y creaste unas katanas, las cuales llenaste con energía maldita pura, volviste a acercarte a aquella maldición y comenzaste a atacarla, algunos ataques los esquivaba pero en la mayoría lograbas cortarle alguna parte del cuerpo. Cuando bajaste la guardia, aquella maldición sacó raíces del suelo las cuales sujetaron con fuerza tu cuerpo mientras te levantaba.

Fue ahí cuando Aradia volvió a guardarse en tu cuerpo y tenías control de tu cuerpo de nuevo, la maldición estaba apretando con tanta fuerza que sentías que en poco tiempo tu cuerpo estallara, por lo que soltaste un grito de dolor, Sukuna escuchó eso y te volteó a ver, cuando vio que eras tu de nuevo, se acercó y con un movimiento de dedos cortó las raíces, caíste en seco al suelo mientras te quejabas.

Hanami;; ¿Por qué la salva, rey de las maldiciones? ¿acaso está enamorado de ella?

Sukuna miró a aquella maldición con una expresión seria.

𝑬𝒍 𝒇𝒓𝒖𝒕𝒐 𝒑𝒓𝒐𝒉𝒊𝒃𝒊𝒅𝒐 [𝑺𝒖𝒌𝒖𝒏𝒂 𝒙 𝑳𝒆𝒄𝒕𝒐𝒓𝒂] Donde viven las historias. Descúbrelo ahora