Anna entró a una habitación encontrándose con Eren, Levi, Hange, Mike y Erwin, el juicio había acabado y todos sólo hablaban de una cosa, de la loca decisión del rey de poner a alguien como Anna para vigilar a Eren.
—Tal vez es una habilidad de los titanes. —dijo Hange mirando a Eren.
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—Bueno, parece que nos veremos más seguido. No me agrada la idea pero... no queda de otra. —sonreír apoyándome en la pared con los brazos cruzados.
—Anna, ¿realmente estás dispuesta a morir? Sabes que esto es una locura, no sabemos nada de Eren y posiblemente llegue a perder el control lo que significa que podrían ejecutarte. —le dijo Mike mirándola preocupado.
—No es como que mi vida importe mucho. —respondió Anna sin dejar de ver a Eren que la veía preocupado.
—¡No permitiré que muera por mi culpa! Ayudare en lo que sea. —respondió Eren poniéndose de pie haciendo el saludo.
Anna sonrió y miró a Levi que la veía fijamente.— Ahórratelo. —le respondió a Eren.
En ese momento la puerta se abrió dejando ver a Erwin entrar junto a Pixis.
—Annabelle, ¿estás ebria? —preguntó Pixis.
—No, sólo bebí un poco. Estoy bien. —le respondió Anna levantando su pulgar en dirección de Pixis.
—Está ebria. —dijo Erwin al verla.
—Anna, deberas dejar de beber ahora que tienes esta misión, no puedes perder la cabeza por andar borracha. —le dijo Hange acercándose a ella.
—Bueno... en ese caso, terminaré matando a alguien. —río Anna dirigiéndose a la salida.
Todos la siguieron con la mirada, Levi solamente bajó la cabeza, hace tiempo que había dejado de correr detrás de ella, no había nada que pudiera a hacer para regresar a la Anna de la cuál se enamoró hace unos años y a la cuál aún amaba.
Los días pasaron y Anna había sido llamada por Hange, esta había estado entrenando a los nuevos reclutas de la legión por órdenes de Erwin, aún que no le gustará seguir las órdenes de este, tenia que hacerlo, además de que así tendría más tiempo para hablar con Bertolth, Annie y Rainer. Al llegar al lugar de encuentro con Hange miró a los dos titanes que tenían como prisioneros.
—Anna, te presento a Sawney y Bean. —los señaló Hange con ese brillo en los ojos que demostraba lo emocionada que estaba.
—Te van a comer. —le dijo Anna al verla muy cerca de estos.
—¡Yay! Sabía que eras la única que no me llamaría loca por tenerlos tan cerca, mira nada más que feos son, ¡SON INCREÍBLES! —exclamó Hange levantando ambas manos emocionada con un pequeño rojizo en sus mejillas.