Habian pasado varios años desde el ataque del titán acorazado y el titán colosal, ahora la gente comenzaba a vivir cómodamente. Anna se había convertido en entrenadora de los soldados aún que no solía hacerlo con frecuencia, pues se la vivía encerrada en su habitación bebiendo.
Rainer, Bertolth y Annie ya habian comenzado su trabajo como soldados, hoy de echo era su primer día y Anna sabía que este día era importante, muy importante porque el titán acorazado y el titán colosal volverían a aparecer.
La vida de Anna no era fácil, para nada, había estado unos meses en prision después de atacar a varios miembros de la legión, entre ellos al ahora comandante, Erwin Smith. No podía contener su odio hacia el y estuvo apunto de matarlo. Ahora Anna ya no volvió a hablar con Levi, lo evitaba a toda costa y hacía como que no existía. Aún que Levi la seguía buscando, ella nunca hablaba con él.
El día de hoy la muralla Maria había vuelto a caer, Anna estaba durmiendo en su habitación cuándo la puerta se abrió, aún así, ella no se movió.
—Le hemos hablado un total de 10 veces y ella no se mueve, ¿Deberíamos dejarla? —preguntó una soldado del equipo de guarnición liderado por Pixis.
—Déjenme a mí. —les respondió el comandante Pixis y estos asintieron.
Los soldados salieron de la habitación dejando a Pixis sólo, este miró la gran cantidad de botellas de vino en el suelo y trono la lengua.
—Ya ni yo he caído tan bajo. —dijo Pixis en voz baja.
Se acercó a Anna y le tiró un poco de agua en el rostro, Anna se levantó rápidamente sorprendida por su acto y miró a los alrededores.
—¿Ya me mori? —preguntó para después ver a Pixis— Vaya... la parca se parece al anciano ese.
—¡Levántate! —le ordenó Pixis.
—Estoy viva... mierda. —se quejó mientras frotaba sus ojos.
—Han atacado la muralla María, levántate, te llevare quieras o no. No tienes de otra más que aceptar mis órdenes.
—No tengo razones para salir y pelear, déjame morirme aquí. —volvió a recostarse.
Pixis bufo y tomó una de las botellas llenas de vino de Anna, está la miró y se sentó rápidamente para ver como el la abría h comenzaba a beberla. Anna bufo y se levantó para tomar sus botas.
—¿Salvamos a la humanidad? —preguntó Pixis dejado la botella en una mesa.
—Vamos. —respondió Anna terminando de ponerse sus botas.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Ambos salieron del edificio para comenzar a caminar hasta donde los esperaban los demás soldados.
—Usarás la chaqueta de la tropa de guarnición temporalmente. —le dijo Pixis mientras esta tomaba la chaqueta que le entregó un soldado.— No te buscaría si no fueras necesaria, la legión está fuera en una misión y eres la soldado más fuerte junto a Levi, no nos dejas opción. Te necesitamos.