Episodio tres | Confianza

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› 𝐀𝐧𝐧𝐚 𝐏𝐨𝐯 ‹

Oficialmente era conocida en todas las murallas como la psicópata de la legión que no lloro por las vidas de sus compañeros, inventaban cualquier rumor, que yo misma los había llevado a la muerte o que incluso yo misma los mate.

A la gente le sorprendía que no me hubieran sacado de la legión después de la misión, más aún después de golpear a Levi, yo también estoy sorprendida. No me arrepiento de lo que hice y lo que dije, no había vuelta atrás. Pedir disculpas no borraría nada, pedir disculpas de rodillas no haría que la gente dejara de llamarme así. No me importaba, al menos ahora nadie se querrá acercar a mí.

Habían pasado dos meses desde la expedición, no hablaba con nadie, sólo seguía órdenes y no respondía, nadie me había hablado de lo ocurrido, ni si quiera Hange. Levi y yo no habíamos vuelto a cruzar palabras, era inevitable no encontrarnos, pero aún así no cruzábamos miradas, mucho menos palabras. No me importaba, estaba mejor así. Mi deseo siempre fue salir del palacio y unirme a la legión, tener amigos nunca fue parte de ese sueño.

A pesar de lo ocurrido, Erwin no considero esta misión como un fracaso, pues habíamos explorado más de lo anterior, aún que apenas era el 5% de fuera de las murallas, aún faltaba mucho que descubrir. Esta misión no tuvo muchas perdidas como las anteriores, por lo que ya se había aprobado otra expedición dentro de sólo dos semanas. Esta vez no iría con Levi, esta vez sí iría con el escuadrón de Mike como debí de haber ido en la primera.

Antes de comenzar con los preparativos de la expedición me dejaron un día libre, Erwin me trataba con tanta delicadeza como si fuera a romperme, debería aceptarlo, no lloro por cualquiera y menos por un grupo de idiotas que no siguió órdenes. No fue mi culpa que murieran, Erwin lo sabía y no me culpaba, el estaba molesto por la forma en que me abandonaron haya afuera. Y no, incluso así, no pensaba agradecerle que creyera en mí.

Había salido del palacio, ahora que estaba en la legión ya no tenía que estar siempre encerrada y mi padre no me prohibía nada

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Había salido del palacio, ahora que estaba en la legión ya no tenía que estar siempre encerrada y mi padre no me prohibía nada. No me gustaba caminar por la muralla Sina, estaba llena de policías militares, pero no tenía de otra, no quería estar encerrada en mi habitación esperando a que se hiciera de noche para ir a la cama y a la mañana irme a Trost.

Había muchos niños en las calles corriendo jugando, las madres estaban comprando fruta y verdura en el mercado, era un día soleado pero hacía mucho aire. Miré al cielo para ver como un ave pasaba sobre la muralla. Quería ser libre... Como ella. Eso siempre era lo que pensaba pero ya había salido del palacio, entonces... ¿Porqué lo me siento libre?

Baje la mirada y me topé con un grupo de policías militares que caminaban hacía mí dirección, mi respiración se comenzó a agitar y mi corazón latía muy rápido, escuchaba gritos y sollozos en mi cabeza, recuerdos de aquella noche. Mis ojos se llenaron de lágrimas cuando vi su rostro.

ㅡMario Ru... ㅡsusurré su nombre.

Este reía mientras hablaba con los demás soldados, apreté mis puños muy fuerte del enojó de verlo tan fácil y aún siendo comandante de la policía militar. Me gustaría quitarle la sonrisa de la cara con un golpe ahora mismo pero no podía moverme, mis pies no respondían para caminar hacia ellos, así que simplemente retrocedí mientras las lágrimas caían recorriendo mis mejillas para después darme la vuelta y salir corriendo hacia un callejón. Me puse de cunclillas y cerré mis ojos esperando a que pasará y se alejará. Ya no escuchaba su voz y menos las risas de sus compañeros, pero no me atrevía a abrir los ojos y confirmarlo.

𝐒𝐡𝐢𝐧𝐠𝐞𝐤𝐢 𝐧𝐨 𝐊𝐲𝐨𝐣𝐢𝐧: 𝐖𝐚𝐫 𝐨𝐟 𝐋𝐎𝐕𝐄 |  𝐿𝑒𝑣𝑖 𝐴.❞Donde viven las historias. Descúbrelo ahora