TaeHyun y YeonJun estaban en casa del menor. TaeHyun leyendo un cómic que le dió si abuelo por el día del niño y YeonJun en el árbol bajando unos limones.
Tenía pesando hacer una limonada con TaeHyun, aprovechando el momento.
YeonJun bajo del árbol y miró a TaeHyun por unos minutos hasta decidir acercarse a él y lastimosamente interrumpido.
—¡TaeHyunnie!
—Dígame hyung. —Dijo el menor sin despegar su vista del cómic—.
En un año, YeonJun se enteró que el menor utilizaba lentes para leer ya que tenía mala la vista y los necesitaba. TaeHyun nunca mostró incomodidad ni molestia, debía admitir que TaeHyun se veía lindo con todo lo que se ponía.
Otra vez esas cosquillas en el estómago...
YeonJun sintió eso de nuevo al ver los ojos de TaeHyun en sus lentes.
—¡Hagamos limonada! —Dijo el mayor sonriendo y yendo hacía la casa del menor, que por cierto, era demasiado linda para ser una casa común y corriente—.
—¿Cómo haremos la limonada, YeonJun? —Preguntó el menor—.
—Mi mamá me dijo que tenemos que tener limones, exprimidor y... creo que también necesitamos cortar los limones... —Dijo pensativo—. ¡Azúcar!
TaeHyun asintió sonriendo y busco en su refrigerador cosas para hacer la limonada, mientras que YeonJun recordaba como cortar un limón.
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—Yeonye, ¿seguro qué sabe cómo hacer una limonada? —Preguntó el menor mirando como el mayor miraba tentativamente el cítrico frente a él—.
—Sí, TaeHyunnie, solo... —No quería mentir, pero, quería impresionar al menor con sus habilidades en la cocina—. Solo necesito llamada a los dioses del limón, sí.
—¿Dioses del limón? ¿Existen? —Dijo el menor curioso—.
—¡Oh sí! —Dijo riendo—. ¡Son grandes, fuertes y muy poderosos, ellos ayudan a que la limonada sea refrescante! —Dijo viendo como los ojitos de TaeHyun brillan por tal descripción de los Dioses del limón—.
—¿Los conoces, hyung?
—Nop, pero, supongo que deben estar por algún lugar mirándonos hacer limonada. —Dijo y tomo el cuchillo para preparar el limón—.
En eso, cuando logro cortarlo, accidentalmente este se cortó haciendo que suelte el cuchillo y tome su dedo, metiéndose este por la boca para succionar la sangre.