ADVERTENCIA:Por favor, solo es entretenimiento. Separen la realidad de la ficción, y no busquen una relación como la que se muestra.
MENSAJE PARAa257jerm89: Holaa. Estoy editando mis narraciones de hace años, es decir, no estás obligad@ a leer nuevamente tu pedido.
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EL SOL DE MEDIA TARDE SE FILTRABA ENTRE LAS hojas de los árboles, creando un mosaico de luz y sombra en el patio del instituto. Era un día como cualquier otro, y en un rincón del campus, un grupo de amigos charlaba animadamente. Entre risas y bromas, una chica levantó la voz para dirigirse a otra, con una mezcla de curiosidad y picardía en los ojos.
⎯ Escuché que Elios y tú son pareja...⎯ dijo, dejando que la frase quedara suspendida en el aire.
La chica aludida, cuyo nombre era Heaven, abrió la boca para responder, pero antes de que pudiera emitir palabra, sintió unos brazos firmes rodeándola desde atrás.
⎯ Así es.⎯ confirmó esa persona.⎯ Heaven y yo estamos juntos —declaró Elios con una sonrisa que irradiaba confianza, mientras su brazo se apretaba ligeramente alrededor de ella.
El gesto no pasó desapercibido para la muchacha. Aquella presión en su cintura no era casualidad; Era un recordatorio, un mensaje silencioso que ella ya entendía demasiado bien.
Sonrió. No porque se sintiera feliz, sino porque sabía que debía hacerlo.
⎯ ¡Aw, qué afortunada eres, Heaven!⎯ exclamó una de las chicas del grupo, mientras los demás asentían con entusiasmo.
No lo era. Pero ella inclinó la cabeza, fingiendo modestia, y dejó que su falsa sonrisa persistiera.
⎯ En realidad, el afortunado soy yo.⎯ dijo Elios, con una naturalidad que solo él podía lograr. Sus ojos brillaban con una intensidad casi hipnótica mientras miraba a sus amigos.⎯ Solo mírenla: es perfecta. Soy realmente afortunado de que sea mi novia.
Acto seguido, dejó un beso suave en la coronilla de su novia, un gesto que provocó un coro de exclamaciones.
⎯ ¡Son ridículamente lindos!
—¡Cásense ya!
Las voces de sus amigos resonaron como una celebración, como si estuvieran presenciando el amor más puro y verdadero. Pero Heaven solo podía escuchar el vacío en su interior, ese eco ensordecedor que le recordaba lo lejos que estaba de sentirse realmente viva.
Después de unos minutos de risas y bromas, Elios tomó la mano de Heaven y la condujo lejos del grupo. Caminaron hasta un rincón más apartado del campus, donde los árboles ofrecían una privacidad que a ella le resultaba sofocante. Allí, en la penumbra de aquel refugio verde, Elios se detuvo de repente y la acorraló contra un árbol.
Su mirada amable, esa que encantaba a todos, había desaparecido. En su lugar, sus ojos se endurecieron con una intensidad que hacía que el aire a su alrededor se sintiera pesado.
⎯ Espero que no estés intentando huir, Hay-Hay. Ya sabes las consecuencias...⎯ dijo, su voz baja pero cargada de amenaza.
Heaven no se inmutó. Había aprendido a no hacerlo. Lentamente negó con la cabeza, obligándose a mantener esa sonrisa vacía que tanto esfuerzo le costaba.
⎯ Me alegra que ya sepas cuál es tu lugar.⎯ continuó Elios, aflojando su postura pero sin perder la autoridad que emanaba de cada palabra.
Los ojos de ella comenzaron a arder mientras las memorias la inundaban: los días, semanas y meses que había pasado atrapada en aquella relación. Había intentado alejarse al principio, pero cada intento había terminado en una espiral de manipulaciones y promesas rotas. Ahora, simplemente sobrevivía.
Elios pareció notar su lucha interna y, en un gesto que a otros podría parecer protector, la abrazó con fuerza.
⎯ Tranquila, estoy aquí... ⎯ susurró, como si esas palabras tuvieran el poder de consolarla.
Ese abrazo se sintió como una prisión. Sentía que se ahogaba, como si el aire mismo le fuera arrancado de los pulmones.
Lo que pocos sabían era que esta historia no había comenzado en la adolescencia. Elios y Heaven se conocieron cuando eran niños, pues habían crecido en el mismo vecindario, donde los veranos eran un remolino de juegos y risas. Pero hubo un día, uno en particular, que Elios jamás olvidaría.
Cuando tenían alrededor de ocho años, Elios había decidido aventurarse solo a un bosque cercano, desobedeciendo las advertencias de los adultos. Allí, mientras exploraba entre los árboles y maleza, se dió cuenta de algo que lo dejó helado, ya no recordaba el camino a casa.
Fue entonces cuando apareció. Ella solo paseaba con sus padres cuando lo vió, escondido detrás de un gran árbol de roble, mientras lloraba debido a su situación. Y no dudo ni un segundo en acercarse a ayudarlo.
Elios nunca olvidó la mirada de Heaven en aquel momento. Había algo en sus ojos, una mezcla de valentía y preocupación, que quedó grabada en su memoria. Para él, ese día marcó el inicio de un vínculo inquebrantable.
A medida que crecían, esa admiración infantil de Elios se transformó en algo más oscuro. Su amor por ella no era sencillo ni puro; era posesivo, un fuego que lo consumía y lo llevaba a querer controlarlo todo. Cuando finalmente comenzó a salir con ella, no podía soportar la idea de perderla. Y así, lo que comenzó como un afecto profundo se convirtió en una relación llena de manipulación y miedo.
De vuelta en el presente, la chica miraba el rostro de Elios mientras este la abrazaba. Recordaba el incidente del bosque, pero para ella no tenía el mismo significado. Ayudar a Elios había sido un acto instintivo, algo que cualquier niño habría hecho. Nunca imaginó que aquel gesto se convertiría en el ancla de una relación que ahora la asfixiaba.
Pero por ahora, estaba atrapada. Y lo sabía.
Elios se separó ligeramente y la miró con una expresión que combinaba ternura y autoridad.
⎯ Recuerda, Hay, todo esto lo hago porque te amo. Eres mi todo.
Heaven asintió, su voz apenas un susurro.
⎯ Lo sé...
Y con esas palabras, vendió otro día en su vida, otra jornada en la que sus alas seguían atadas. Pero dentro de ella, en algún rincón escondido de su ser, una chispa de resistencia seguía ardiendo. Una chispa que, quizás, algún día lograría liberarla.
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