Novia que te pediría tutorías a tí, para no ir con su otro tutor
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LA PUERTA PRINCIPAL SE CERRÓ CON UN estruendoso golpe, uno que Heaven conocía más que bien, se había vuelto una pequeña costumbre para la pelirroja que tenía de novia.
No tardó mucho para que Sara Lin apareciera por el marco de la puerta, con el ceño fruncido, los labios apretados en una expresión que Heaven reconoció al instante. La pelirroja había tenido otro día complicado, y como siempre, Heaven estaba lista para escucharla. Desde el sofá, la vio tirar su mochila al suelo y dejarse caer a su lado con un suspiro teatral.
⎯ ¿Qué pasó esta vez?⎯ preguntó Heaven con suavidad, dejando el libro que leía sobre la mesa.
⎯ Ese maldito tutor de matemáticas.⎯ soltó Sara Lin, cruzándose de brazos. Sus ojos verdes destellaban con frustración.⎯ No entiendo cómo alguien puede ser tan duro y desagradable. ¡No puedo aprender nada con él gritándome todo el tiempo!
Heaven ladeó la cabeza, observando a su novia con atención. Aunque Sara Lin era una persona alegre y apasionada, tenía la tendencia de encenderse como un fósforo cuando algo no le gustaba, y ese tutor parecía ser el responsable de su humor últimamente.
⎯ ¿Qué te dijo hoy?⎯preguntó Heaven, acariciando suavemente la mano de Sara para calmarla.
⎯ Oh, lo de siempre.⎯ respondió Sara con un bufido.⎯ Que soy demasiado distraída, que si no presto atención, jamás entenderé las ecuaciones, y bla, bla, bla. Como si gritarme fuera a hacer que las raíces cuadradas mágicamente tengan sentido.
⎯ Bueno, amor, tal vez solo trata de ayudarte... ⎯ comenzó Heaven, con cuidado de no provocar más ira en la pelirroja.
⎯ ¡Ayudarme!⎯ exclamó Sara, apartando las manos con dramatismo.⎯ Heaven, ese chico no sabe lo que significa la palabra ‘paciencia’. Es como si quisiera que odiara las matemáticas tanto como lo odio a él.
Heaven no pudo evitar soltar una pequeña risa, aunque trató de disimularla. Sara la miró, ofendida al principio, pero luego su expresión se suavizó al ver el brillo de ternura en los ojos de su novia.
⎯ Lo siento.⎯ dijo Heaven, apretando la mano de Sara.⎯ Sé que debe ser frustrante. Pero no puedes dejar que su actitud te afecte. Las matemáticas son importantes, y estoy segura de que puedes dominarlas si te concentras en aprender en lugar de enfocarte en lo mucho que te molesta él.
Sara frunció los labios, pensativa. Heaven tenía razón, por supuesto. Siempre la tenía. Pero entonces, algo en su mente hizo clic, y sus ojos se iluminaron de una manera que Heaven reconoció como el preludio de una idea.
⎯ ¡Claro que sí!⎯ Sara tomó las manos de Heaven entre las suyas, sus palabras saliendo a toda prisa.⎯ Eres increíblemente inteligente, y tienes paciencia, cosa que mi tutor no tiene. Además, así pasaríamos más tiempo juntas. ¡Sería perfecto!
Heaven se rió, un sonido suave y lleno de calidez.
⎯ Sara, no soy una profesora. No sé si podría enseñarte como es debido.
⎯ Bah, seguro que lo harás mejor que él.⎯ insistió Sara, su entusiasmo creciendo.⎯ No quiero aprender con alguien que me hace sentir mal. Quiero aprender contigo, alguien que me hace sentir amada, incluso cuando no entiendo nada.
Heaven sintió que su corazón se derretía ante esas palabras. ¿Cómo podía decirle que no a Sara cuando la miraba con esa mezcla de esperanza y ternura?
⎯ Está bien, lo intentaré.⎯ cedió finalmente, sonriendo.
⎯ ¡Sabía que dirías que sí!⎯ Sara Lin se lanzó sobre ella, abrazándola con fuerza y dejando un beso sonoro en su mejilla.⎯ Eres la mejor, Heaven.
Esa misma tarde, las dos chicas se instalaron en la mesa del comedor con una pila de cuadernos, un par de lápices y la calculadora de Sara. Heaven tomó un respiro profundo, repasando mentalmente cómo abordar el tema de las ecuaciones lineales sin abrumar a su novia.
⎯ Bien, empecemos con algo básico.⎯ dijo, dibujando una ecuación simple en el cuaderno.⎯ ¿Qué crees que significa esto?
Sara ladeó la cabeza, mirando el papel con una mezcla de interés y confusión.
⎯ Uh... ¿que alguien olvidó el número que va después del igual? ⎯ La contraria rió, negando con la cabeza.
Siempre es tan graciosa. Pensó divertida.
⎯ No exactamente. Mira, piensa en esto como un rompecabezas. Tienes que descubrir qué número hace que la ecuación sea verdadera.
Mientras Heaven explicaba, Sara comenzó a prestar atención de una manera que nunca lo había hecho con su tutor. La voz tranquila de su novia y su enfoque claro hacían que el proceso de aprendizaje fuera casi agradable.
⎯ ¡Lo tengo!⎯ exclamó Sara después de unos minutos, resolviendo su primera ecuación correctamente.
⎯ ¡Sabía que podías hacerlo!⎯ respondió Heaven, sonriendo con orgullo.
Sara se inclinó hacia ella, dejando un rápido beso en sus labios.
⎯ Esto es mucho mejor que las clases con ese ogro.⎯ declaró, y Heaven no pudo evitar reír.
Después de varias semanas, Sara pasó su examen de matemáticas con una nota que jamás habría imaginado obtener. Cuando recibió los resultados, corrió hacia Heaven con una sonrisa radiante y el papel en alto.
⎯ ¡Lo logré!⎯ gritó, lanzándose a los brazos de su novia.
⎯ Sabía que podías hacerlo.⎯ dijo Heaven, sosteniéndola con fuerza.
Mientras se abrazaban, Sara pensó que tal vez el amor y las matemáticas no eran tan diferentes después de todo: ambos requerían paciencia, comprensión y, sobre todo, alguien que creyera en ti.