Bruno miró a ambos chicos de 22 y 13 años, ambos le devolvieron la mirada, iban a tener una larga, larga, larguísima charla.
—Muchas gracias, por venir— dijo la anciana al pueblo y su familia—esta fiesta es en honor a mi hijo menor, Bruno—dijo y las luces dieron en su lugar.
Bruno no estaba cómodo, todo ese odio no se iba en media hora, todo ese dolor, no se iba con una disculpa, todas las cicatrices que tenía no se iban con solo unas disculpas de los creadores de ellas, sus traumas no se irían con una fiesta realizada en su honor, toda esa presión era suficiente para romper a alguien.
Todos lo miraron expectantes a que suba con la señora Alma, cosa que no pasaba porque Bruno estaba paralizado, un pequeño tirón de su ropa basto para que el adulto saliera de su ensoñación, era Rosa quien le susurraba que tenía que subir, el le sonrió y subió hasta donde estaba su madre.
Luego de una larga charla sobre la familia y la importancia de esta, todos se fueron, Rosa y Thomas dieron la promesa que se volverían a encontrarse.
Bruno ahora si se sentía jodido, su habitación tenía miles de escaleras ¿Cómo hacía para subir antes?
No sabía, pero bueno, iría donde antes se ocultaba, era cómodo y pacífico.
Se encontró a Mirabel corriendo con un libro algo empolvado en sus manos, quería preguntarle pero ella simplemente siguió corriendo, no entendía de que o quien pero no le dio importancia.
Camino y entro, llego con sus ratitas las cuales parecían querer decirle algo, tomo uno de sus libros y empezó a buscar otro que no encontró, que extraño, creyó haber puesto su diario en esa repisa.
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El que intente olvidar [Omegaverse]
FanfictionBruno Madrigal está empezando a adaptarse a su vida con su familia, trataba de recuperar su vida, comía más, dormía adecuadamente y estaba recuperando su bienestar físico, pero aún le faltaba la comunicación ¿lo bueno? Mirabel lo haría reencontrarse...