Capítulo 14: Algo de tranquilidad

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Teo apareció por la puerta de la cocina interrumpiendo el único momento cómodo que había habido entre Ciara e Ethan.

- ¿Cómo vais?

El vampiro y la pelirroja se miraron de manera cómplice, buscando una respuesta, y él sonrió volviendo a poner su atención en su amigo.

- Bien.

- ¿Estás bién, Ciara? -preguntó Teo interesándose por su bienestar.

Ella asintió con la cabeza y volvió a entretenerse con la comida.

Ethan rodeó el indefenso cuerpo de la chica con su brazo en un frío intento de abrazo.

- Siento interrumpiros este precioso momento, pero son las 05:00 -les informó Teo- Ethan, vamos a tener que irnos.

- Lo sé, lo sé -contestó él muy a su pesar.

- Ciara se puede quedar aquí -Teo esperó la respuesta de Ethan, que lo único que hizo fué observar a la chica mientras comía- no le va a pasar nada -comentó a sabiendas de que a Ethan no le gustaba separarse de sus piezas, que en este caso, esa preciosa pelirroja era algo más que eso- además, va a estar con Esmeralda.

Ciara posó sus ojos en los de Ethan esperando que aceptase, lo que más quería ella ahora  era al menos poder estar junto a su amiga y no tener que volver a esa habitación donde había pasado los últimos días.

- Está bién -aceptó Ethan bajo la esperanzada mirada de la chica- pero Bénjamin también se queda.

Teo asintió y se marchó de vuelta al salón para dejarlos otra vez a solas.

- ¿Dónde vais? -preguntó ella con voz tenue.

- Está a punto de amanecer y tenemos que volver a nuestros aposentos.

Ella sonrió levemente negando con la cabeza.

- ¿Qué? -preguntó Ethan ante ese gesto.

- Aposentos -repitió la palabra que el vampiro había dicho- suena tan antiguo...

- ¿Te parezco antiguo yo? -bromeó Ethan ofendido.

- No lo sé -confesó Ciara sonriendo- ¿Cuántos años se supone que tiene que tener un vampiro?

Ethan esbozó una amplia sonrisa al oir la palabra "vampiro" sin que la pelirroja enloqueciese o se deprimiese.

- Muchos -contestó él- ¿Has acabado ya? -le preguntó para retirar la bandeja.

Ella asintió y el vampiro recogió la superficie de plástico y volvió al salon con Ciara.

- ¿Ya estás? -preguntó Teo.

Ethan asintió.

- No quiero que te vayas aún -le confesó Ciara a Ethan al oído, abrazandole repentinamente.

El vampiro se sorprendió por el afectuoso gesto, y no supo cómo responder, los abrazos y ese tipo de acciones no se le daban bién.

En ese momento Ciara se dió cuenta de que en realidad, muy, muy, pero que muy en el fondo, puede, y solo puede, que Ethan no fuese tan malo y despiadado.

Si lo fuese, no le hubiese aceptado el abrazo, o la hubiese deborado ahí mismo, o cualquier otra cosa peor.

Pero pensó que quizás le costaba demasiado ser bueno con los demás, a Ciara le gustaría que Ethan fuese como Teo.

También se le pasó por la cabeza que quizás fuese así por algo fortuito de su pasado, o igual no, y simplemente era así de perverso por naturaleza.

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