" Se desvaneció después de algunos minutos en esa bañera. No entendía muy bien lo que estaba pasando ¿Como era posible que existiesen aquellas terribles criaturas? ¿Por qué le querían a ella?
Sintió unos fuertes y congelados brazos que le sostenían en el aire, pero no sabía si estaba soñando o era real. Estaba muy débil.
Aquellos brazos le depositaron en una superficie blanda y acogedora, aunque no llegó a apreciar muy bien donde se encontraba, su vista era borrosa y tampoco tenía ganas de esforzarse en ello.
Un portazo sonó a los pocos segundos y ella cayó en un profundo sueño."
Un fuerte golpe le despertó, Ciara abrió los ojos y todo estaba oscuro. No quería moverse de la cama en la que se encontraba, estaba aterrorizada.
Después de unos minutos de intento fallido de reconciliar el sueño, salió del lecho y buscó un interruptor. Pero no lo encontró, la habitación era enorme.
Caminó de puntillas hasta la ventana, tenía frío en los pies, y corrió las cortinas para que entrase la luz del sol.
Fuera del complejo se veía arena y más arena ¿Estaba en medio del desierto? Al menos había una carretera hasta allí, lo que significaba que no estaban completamente incomunicados.
Apoyó la palma de la mano y la cabeza en el cristal recordando todo lo curioso de la última noche. Estaba anormalmente cansada.
Se dió la vuelta hacia el portón de la habitación y descubrió que alguien había dejado una bandeja con comida. Se dirigió a ella para ver de que se trataba, pese a que no tenía pensado comersela.
Agachó su tronco hacia delante y apartó su pelo con las manos para poderlo ver mejor.
Había un sandwich, cereales, leche, una manzana, un platano, zumo,... había de todo. Y en realidad tenía muchísima hambre, pero no se fíaba de aquellos seres.
Se incorporó sin siquiera tocar la bandeja y se dirigió al enorme espejo que cubría toda la pared. Se retiró el pelo hacía atrás con una mano y la otra la pasó por su rostro blanquecino y con dos enormes ojeras.
Estaba pálida como la nieve, además tenía muchisimo frío y la única ropa que tenía estaba empapada.
Descubrió en su cuello dos marcas diminutas y circulares, llevó sus delicados dedos hasta esta y la tapó recordando con pavor el dolo que sintió la noche anterior, cuando aquel atractivo y perverso personaje rubio introdujo sus colmillos en su piel.
Súbitamente se acordó de que ese espejo no era simplemente eso, y que detrás de él podían estar observandole.
Hizo una mueca triste, soltó su pelo y se alejó del cristal con la mirada gacha.
Se acercó a la puerta de la habitación y forcejeó con el pomo hasta que aceptó que estaba cerrada con llave.
Tocó con los nudillos en la madera y pegó la frente a esta. Alguien al otro lado estaba abriendola. Ciara se separó dejando vía libre al visitante.
Dió varios pasos hacia atrás aterrada, no sabía en ningún momento con que le iban a sorprender.
Un chico de unos 30 y pocos años, con el pelo negro y rizado, apareció por la puerta.
- ¿Dónde estoy? -Ciara se avalanzó sobre el chico, golpeandole con los puños- ¡Quiero irme! ¡Exigo irmeeee!
El chico la detuvo entre sus brazos, separando sus pies del suelo.
- Sera mejor que te calmes y comas -le recomendó con voz serena, depositandola sentada en la orilla de la cama.
Ciara se levantó de un impulso como si mil agujas se le clavasen en el culo.
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Heartless
VampirUn nuevo clan de vampiros se crea en Nevada, pero estos no son normales a la hora de elegir y consumir sus presas. Ponen mucha atención en completar su colección humana con lo mejor de lo mejor. Ciara, una de sus victimas elegidas para la colección...
