Capítulo 36: Estúpidos humanos.

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Espero que estéis pasando unas geniales navidades!

Para descubrir recomendaciones, leer la nota del final.

Ahira sí, disfrutar del capítulo ;D

Pensando más detenidamente en las palabras de su madre, no sabía si iba a ser feliz o no pasando su vida junto a un vampiro que ni siquiera sabía si se iba a preocupar por ella o si le iba a tratar bien, pero al menos tenía que intentarlo.

Cuando acabaron de cenar, fueron los tres hasta los dormitorios, los cuales estaban el uno al lado del otro, y se despidieron con besos y abrazos.

Entró en el cuarto de Ethan, pero estaba vacío, así que decidió salir a buscarle.

- ¿Sabes dónde está Ethan? -le preguntó a uno de los sirvientes.

- En su despacho -afirmó a la vez que asentía con la cabeza.

- ¿Puedes acompañarme? -solicitó la pelirroja- no sé dónde está.

- Claro -respondió él abandonando su puesto.

Le guió hasta una puerta, después de haber cruzado por un pasaje con enormes ventanales, para llegar a otra ala del edificio.

La pelirroja cada vez se sorprendía más con aquel sitio. Estaba lleno de rincones que aún no había descubierto, y todos ellos, llenos de lujos y decoración ostentosa.

- Le aconsejo que espere aquí hasta que el señor acabé su trabajo -le recomendó.

- Gracias -dijo ella para que el chico se fuese.

Y así lo hizo, el muchacho se retiró de nuevo a su puesto, después de hacer una leve reverencia con la cabeza.

Obviamente, la pelirroja no iba a estar fuera, contemplando la majestuosa puesta de madera, hasta que el vampiro saliese. Nadie sabía cuando iba a ser eso.

Llamó a la puerta con los nudillos y la abrió despacio.

El interior estaba bien iluminado por unas luces blancas,que le daban al lugar un toque fino y moderno a la vez.

El suelo estaba todo enmoquetado, y al fondo de la estancia,detrás del enorme escritorio de madera maciza, había una librería que cubría la pared entera.

Tanto la pared de la derecha, como la de la izquierda, se trataban de bonitas ceistaleras, por las cuales se podía disfrutar de las hermosas vistas que dejaba la noche estrellada.

Una de ellas daba al interior de la ciudad, por lo que se podía ver el jardín que rodeaba el gran edificio, y por supuesto, más allá de este, las callejuelas y casas de Hidden City.

Por otro lado, la cristalera opuesta, daba a parar a la nada. Más bien, al desierto que rodeaba la ciudad, aunque solo se pudiese ver arena, más arena y alguna que otra planta.

Aparte del bonito escritorio, y las tres ostentosas sillas que había junto a este, también decoraban la habitación, dos grandes sofás negros de cuero, uno a cada lado de la puerta.

Al parecer, Ethan estaba manteniendo una conversación con otra persona, la cual se encontraba sentada delante de él.

El rubio gruñó al ver a la chica, pues no le gustaba que le molestasen cuando estaba en medio de algo importante.

- Perdón -se disculpó ella bajo la intimidante mirada del vampiro.

- ¿Qué quieres? -preguntó él de manera seria.

- Solo... -titubeó- quería saber si estabas ocupado.

- Pues ya lo ves -repuso con sequedad. Luego rodó los ojos y se levantó para llevar a cabo las presentaciones- Jackson, me gustaría presentarte a Ciara, mi prometida -hizo incapié en la última palabra- Ciara, el es Jackson, mi asesor financiero.

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