Otra perspectiva: Nick
Ya que cierta conejita terca estaba fuertemente convencida de que ayer descansó lo suficiente como para no reposar en cama hoy, salimos de nuestra habitación para ir a una especie de cafetería, misma que estaba ligada al hospital, con la intención de desayunar.
Dejando de lado los cuerpos adoloridos de cada uno, fuimos sin mucho problema.Al llegar elegimos un desayuno recomendado por el hospital y nos fuimos a sentar en uno de los numerosos lugares, y cuando digo sentar lo digo sólo por ella porque yo ya estaba muy cómodo en esta genial silla de ruedas.
Desayunábamos tranquilos mientras charlábamos de cualquier tontería, siendo así como pasamos el rato, a la vez que disfrutábamos una rica mañana sin compromisos.
Hasta que...
—Pfff jajajajaja —Me reía a carcajadas a no dar más. —Cuéntamelo de nuevo, ese chiste estuvo muy bueno jaja
—No es un chiste Nick. —corregía molesta.
—¿Aun así podrías repetírmelo? Siento que no oí bien.
Rodó los ojos y se resignó a hacerlo.
—Quiero que vengas conmigo a la casa de mis padres.
—Pfff jajajaja —eché a carcajadas de nuevo.
Ella sólo cruzó los brazos mirándome molesta esperando a que terminara de reír. Eso me hizo dudar.
—¿Hablas en serio? —pregunté perplejo.
—Hablo muy en serio.
En breve mi semblante cambió a uno más sereno.
—Es un lindo gesto que quieras que vaya, pero hasta donde yo sé por ti, tus padres no son muy fans de los zorros con que digamos. Sin mencionar que tu pueblo entero debe tener una manía entera con mi raza. —tomé un sorbo de la taza que tenía en la mano para el instante arrugar mi rostro por sentir el sabor de lo que bebí. —¡Qué asco! ¿Qué es esto?
—Es té de manzanilla. Y es muy bueno para ti, así que bébelo. —contestó de manera autoritaria.
—Lo que digas mamá. —dije sin ganas
Coloqué mi codo derecho sobre la mesa para luego apoyar mi cabeza en mi puño mientras endulzaba ese asqueroso té.
—Volviendo a lo otro... —retomó ella. —Sé que habré mencionado en más de una ocasión lo cerrada que puede a llegar a ser mi familia con el tema de los zorros, ¡pero cambiaron!
—Hasta donde tú me dijiste, tu padre tenía un set de artilugios contra zorros, incluyendo un taser última generación que ni siquiera en la comisaría tenemos.
—¡Y-Ya no lo tiene! —alegó nerviosa. —Se deshizo de él, al igual que con todos los artilugios del set... Creo.
—Estoy seguro que tu mamá también debe tener fobia a los zorros, y habrá hecho cosas como contarte historias de niña, sobre como los FEOS zorros engañaban a los conejitos para que los acompañen a un callejón oscuro y luego comerlos vivos.
—Pff, no digas tonterías. —exclamaba ofendida. —Mi mamá nunca nos contó historias sobre zorros que engañaran a niños para que los acompañen al bosque de noche.
—Yo dije callejón oscuro.
—Callejones de noche, bosques oscuros. Son casi la misma cosa. —intentó restarle importancia.
—Sin olvidarnos que tampoco me extrañaría que alguno de tus hermanos o hermanas heredara esa paranoia.
Su semblante se tornó con un aura de seguridad.
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Siempre conmigo (Nicudy)
RomantikYa pasó al menos un año y medio desde que nuestra pareja favorita trabajaron juntos por primera vez y, desde entonces, no sólo se hicieron mejores amigos, sino que también se convirtieron en el punto de los medios a la hora de hablar de relaciones d...