(5:03 AM) El tren había detenido su andar y eso me confirma que ya llegamos a nuestro destino.
Nick estaba en el quinto sueño, mientras que yo recién empiezo a recuperar la conciencia. Para ser sincera, estaba muy cómoda en el pecho de Nick y lo último que quería era levantarme. Pero sabía que, si no lo hacía, lo más probable es que me duerma otra vez y el tren se ponga nuevamente en marcha a Zootopia. Así que, con toda la pesadez del mundo, me liberé de los brazos de Nick para empezar a mecerlo sin energías por lo adormilada que me encontraba, con tal de despertarlo.
—Nick... Hay que irnos... —dije entre bostezos.
—5 minutos más mami, y te prometo que iré comprar el pan.
—Denegado. Te levantas ahora mismo o te castigo todo el fin de semana y no podrás ver a la querida Judy.
—No es justo... —alegaba con una voz ronca.
Es increíble que aún casi dormidos podamos seguir jugando de esta manera, aunque, para ser justos, Nick parecía estar más delirando que jugando.
De cualquier forma, me las arreglé para despertarlo y ni bien agarramos nuestro equipaje, salimos del tren.
Estiré mis brazos hacia el cielo, mientras inhalaba el aire de un ambiente puro y natural, como no lo hacía desde hace tiempo. Nick por otro lado sólo bostezaba a no dar más.
Espabilamos y empezamos nuestro andar hasta mi antigua residencia.
Para nuestra fortuna, el recorrido por el pueblo no fue tan malo como temíamos que sería, esto debido a que la mayoría de animales que estaban despiertos a estas horas se encontraban centrados en prepararse para su jornada del día. Y los pocos a lo que les llamó la atención que una coneja vaya tironeando del brazo a un adormilado zorro, optaron por mirar confundidos nada más.
Aquí y entre nos, me dio mucha gracia ver sus caras extrañadas ante tal situación.
Ya de últimas, luego de pasar por el pueblo y antes de llegar a la casa de mis padres, nos tocó ir por un camino de tierra a la par de grandes hectáreas, mismas que se utilizaban para la agricultura en general.
Al llegar al frente de mi antiguo hogar, rápidamente subí con todos mis ánimos por aquel par de escalones que siempre estuvieron ahí cuando llegaba de la escuela o volvía de afuera. Me quedé esperando emocionada frente a la entrada a Nick que, a diferencia de mí, iba a un paso vago cargando con todo el equipaje.
—Si te soy sincero, la casa es mucho más grande de lo que creí que sería. —comentó de forma serena Nick.
Podía notar, más allá de su lento andar, el sueño que tenía al ver sus cansados ojos.
—¿Acaso creías que 200 conejos iban a venir de una casa en miniatura?
—Yo diría más una "casita"
—¡Eso es lo mismo! —alegué moleta
—¡OK! Pero no te enojes que el sueño no me deja pensar con claridad.
Rodé los ojos en respuesta.
—¿Sabes lo que tienes que hacer?
—Ser yo mismo.
—¿Y lo que NO debes hacer?
—Hablar de política y religión.
—Y sobre todo no hacer ninguna estupidez —agregué antes de tocar el timbre.
—Tú tranquila y yo nervioso que no haré nada estúpido como para arruinar la primera impresión... —decía confiado para luego llevar su vista a su costado encontrándose con una caja llena de fuegos artificiales. —¡No! ¡Fuera! ¡Impulso de idiotez!
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Siempre conmigo (Nicudy)
RomantikYa pasó al menos un año y medio desde que nuestra pareja favorita trabajaron juntos por primera vez y, desde entonces, no sólo se hicieron mejores amigos, sino que también se convirtieron en el punto de los medios a la hora de hablar de relaciones d...