‡viaje‡

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— Nos veremos en unas semanas.— beso la frente de su madre.

— Cuidense mucho, por favor.— tomo suavemente la mano de su hijo dejando suaves caricias sobre esta.

— No te preocupes, estaremos bien.— aseguro regalándole una sonrisa.

— No puedo evitarlo.— bajo la mirada.— Los quiero tanto que temo que les pase algo en estos viajes.

— Descuida, ahora lo importante es que tu estés bien, recuerda que nosotros nos iremos preocupados por tu resultado.— acaricio el rostro de su madre.

— No estaré sola, alguien vendrá a cuidarme.— sonrió cálidamente a su hijo.— Estén tranquilos.

— ¿Quien es?.— frunció un poco el ceño, pues no sabía quien era la persona que cuidaría a su madre en su ausencia.

— Se llama Chaeyoung.— sonrió recordando a la bonita rubia.— Es una buena niña, tal vez cuando regresen la conozcas.

Yoongi frunció el ceño, pues él no conocía a nadie con ese nombre, ¿La conoció cuando era un niño?, tal vez. Ahora no le llegaba a la mente algún rostro conocido.

¿De donde la conocía su madre?. Decidió no darle demasiada importancia, pues le quedaba poco tiempo antes de dirigirse al aeropuerto.

— Bien, como sea. Si tu confías en ella esta bien.— beso nuevamente la frente de su madre.— Ahora es tiempo de que ya me valla, nos veremos en unas semanas.

— Saludame a todos ahí, cuida de Rosie, por favor.— vio a su hijo detenerse cerca de la puerta.

— No tienes que pedirlo.— volteo el rostro para mirar a su madre.— La cuidare bien, ella es muy importante para mi.— sonrió dulcemente recordando a su linda novia.

— Lo sé cariño.— la señora Min sonrió feliz de ver a si a su hijo, alegre, sin preocupaciones.— Buen viaje.

Sonrió una última vez y salió de la habitación del hospital, camino directo al elevador pero este estaba siendo ocupado, ambos.

Soltó un suspiro y decidió bajar por las escaleras, justo cuando uno de los cubículos de metal abrió sus puertas dejando bajar a una linda chica rubia.

Esta camino a paso tranquilo por aquel frío y blanco pasillo, llego frente a su destino y toco tres veces la puerta para después abrir e ingresar a la habitación.

— Señora Min, ¿Cuanto tiempo?.— sonrió a la señora quien miraba por la ventana.

— Chae, querida.— sonrió a la joven.— Que grande estas.

— El tiempo no pasa en vano ¿Eh?.— se acerco a la señora, tomo asiento a su lado.— ¿Como se siente?.— tomo entre sus manos las de la señora Min.

— Estoy muy cansada Chae,  no se si esto salga bien.— confeso con tristeza.

— Todo estará bien, confíe en los doctores.— trato de darle ánimos.

— Tengo miedo de que algo les ocurra.— confeso refiriéndose a su hijo y sus amigos.— Tengo un mal presentimiento.— llevo una de sus manos a su corazón.

— Solo esta preocupada, es normal.— tomo nuevamente la mano de la señora.— Todo estará bien, ellos sabrán cuidarse.

La señora Min asintió aún sintiéndose preocupada, pero Chaeyoung tenía razón, ellos estarían bien. Además que llevarían gente capacitada para trabajar con ellos.

— Bueno, dejando a un lado las preocupaciones, traje algunos libros para pasar el rato.— mostró dos libros, uno era una sopa de letras y otro un crucigrama.— Pido la sopa de letras.

¡RUN! [Bangtansé]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora