Como sabrán todo tienen un inicio y un final. Para qué tenga un final tiene que haber una historia, un inicio, un principio, una trama.
Mi inicio fue este.
30- agosto- 2014
Era un día común como los demás días, el sol brillaba, los pájaros cantaban, los niños jugaban, el viento soplaba y yo, como usualmente hago todas las tardes después del colegio, estaba sentada sobre uno de los columpios del parque viendo a mi hermana menor Elaine jugar con Nick, hermano menor de Dereck, mi mejor amigo.
Ese día Dereck no se encontraba con nosotros, pues había tenido que quedarse en el colegio horas extras, como castigo por "su mal comportamiento". Tonterías.
A Dereck lo conozco desde que tengo memoria, siempre me ha apoyado al igual que yo a el. Mucha gente nos pregunta "¿Porqué no intentan ser algo más?". No es que Dereck sea feo, en realidad es GUAPÍSIMO, simplemente no lo puede ver como algo más. Así es la vida. No todos estamos destinados a estar juntos y amarnos apasionadamente.
-¿Porqué tan sola?- alguien preguntó.
Volteé. Era un chico; ojos café claro, dientes perfectamente alineados, castaño, tez blanca, alto, encantador, perfecto.
-Emm... no.. ah.. mi hermana esta por allá.- contesté tontamente.
-Pues para mi sigues estando sola.- esbozó una sonrisa- No veo a nadie más junto a ti.
-Claro que sí. Estas tú.- le devolví la sonrisa.
Se río. Dios, pero que linda risa tenía.
-Te he salvado de la soledad.- me dijo y tomó asiento junto a mi- Deberías agradecerme.
-Mmm.. nop, yo lo veo como que has venido y me has quitado mi tranquilidad.- contesté.
Guardo silencio.
-Es broma.- estallé en risas.
-Oh.. pero si tu.- se levantó, me agarró y me tiró. Reíamos como locos.
-¡Basta! ¡Basta! Suéltame.
Después de varios intentos fallidos de lograr soltarme de el, lo aventé y salí corriendo.
Y ahí estaba yo, jugando con un extraño, como si fuéramos Elaine y Nick, unos niños pequeños divirtiéndose.
-Te atrapé.- Me dijo suavemente al oído.
Me volteé. Nuestros ojos se encontraron, sus bellos ojos veían los míos y los míos veían los suyos. Me sonrió. Le sonreí. En ese momento, entre tantos intercambios de miradas, mientras sus fuertes brazos sostenían mi delicado cuerpo, fue ahí cuando me enamoré.
Después de tanto silencio, al fin dijo:
-Me llamo Jack, Jack Harris.
-Un placer conocerte Jack Harris.- Le sonreí- Me llamo Aranzta, Aranzta Scandar.
Así fue como mi historia comenzó. Y digo mi historia porque fue por el, que yo Aranzta Scandar cambié.
Nuestro amor duro un año y seis meses.
Cualquiera que lograra estar ese tiempo con Jack, al terminar, desearían jamás haber sentido.
Yo lo deseé.
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Quien solía ser.
Teen FictionConocí a un chico, era hermoso, perfecto. Tenía esa sonrisa que te hacía suspirar, esos ojos que al mirarlos te perdías en ellos, esa forma de caminar tan masculina y dominante que hacía que te fijaras en el. Tenía unos labios carnosos, irresistible...