capitulo 5

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Los gritos de las chicas hormonales y de los chicos obsesionados al fútbol era lo único que podía escuchar. Por esta razón, siempre me salto los partidos de la escuela y me escapo a la biblioteca, pero hoy no podía ser así. Diego me arrastró hacia las gradas para que me sentara con Estela a verlo. Ella gritaba como loca, animando a Diego y al equipo de la escuela y yo ya me estaba aburriendo de todos los gritos de ella y de la multitud, además del desagradable olor a sudor que había. De un momento a otro, alguien me tomó de la mano y me arrastró entre la multitud. No pude ver exactamente quién me estaba arrastrando, pero tenía en mente a alguien.

Después de alejarnos de las gradas y la multitud, por fin pude ver a la persona que me sacó de allí tan repentinamente. Era Dylan. Confundida, me dejé llevar hasta que llegamos a un salón casi vacío. Y digo casi, porque allí se encontraba la chica que vi en el pasillo hace un tiempo atrás. Al parecer es cercana a Dylan.

-¿Dylan…?, ¿qué pasa?, ¿por qué me sacaste del partido?- confundida, miré a Dylan y él solo me guiñó el ojo. Me giré a ver a la chica y le di una sonrisa, pero ella me ignoró totalmente. Si que son raras las personas.

-¿Se van a soltar las manos o nos vamos a quedar todo el día aquí parados como tarados?- dijo la chica. No me había dado cuenta de que aún estábamos tomados de la mano. Rápidamente solté la mano de Dylan y miré hacia otro lado.

-Mmm… ¡Cierto! ustedes aún no se conocen- dijo Dylan con repentino entusiasmo- Míriam, ella es Laila Miller y Laila, ella es Míriam Britt. Ahora iré por algo y regreso enseguida- dijo mientras se iba del salón.

Incómoda, me acerqué a Laila y le dije: -Hola Laila, es un gusto conocerte- le di una sonrisa un poco forzada, pues no sabía como socializar. Pero gracias a las enseñanzas de mis libros, puedo establecer una conversación casual (o eso espero).

Laila me miró de arriba hacia abajo. Me sentía incomoda por su mirada, parecía que me observaba hasta el alma. Después de examinarme completa, me miró directamente a los ojos y por fin se dignó a hablar:-Hola Míriam, es un gusto conocerte también- me respondió cortante y desvió la mirada. Bueno, parece que no voy a poder establecer una conversación,  ¿por qué? porque ella no da de su parte para hablar. Pero está bien, siempre era así. Trato de hablar con alguien para tener una amistad y pues, me ignoran o solamente no dan de su parte para tener una conversación estable.

Tras minutos de un silencio incómodo, la curiosidad me estaba matando y debía preguntarle si o si, aquello que me comía la cabeza:- Mmm… Laila, ¿tú y Dylan son novios?- ella me miró y arqueó una ceja. Me sentí un poco nerviosa- Bueno, si no quieres responder, no lo hagas. No te presionar para que me digas, yo...-  dije, pero Laila me interrumpió.

-¡Hey! Tranquila, Dylan y yo no somos novios. Él es mi mejor amigo, además, no me gusta. Es todo tuyo- respondió con un tono burlón. Me sorprendí por lo que dijo.

-¿Qué? No me interesa Dylan, no sé por qué lo dices- respondí para aclarar el malentendido. Pues obviamente Dylan y yo no somos nada, lo conozco hace menos de una semana.

-Entonces, tú y Dylan no son nada- dijo acercándose peligrosamente- Interesante, aunque en realidad eres muy bonita para estar con él- se acercó aún más. Estábamos a una distancia muy corta y Laila tomó mi mentón con su mano derecha. Me quedé inmóvil. Estaba muy nerviosa.  -No sabía que el gato te comió la lengua, ¿debería comprobarlo?- me miró muy coqueta. Estaba acercando su cara hacia la mía, lo único que pude hacer fue tragar saliva y cerrar los ojos. Sentí un escalofrió subiendo por mi espalda.

El ruido de la puerta hizo que Laila se apartara rápidamente de mí, mientras que yo todavía estaba en el mismo lugar, estática, sin entender qué había sucedido. ¿Que trataba de hacer Laila?, ¿por qué se acercó a mí tan peligrosamente?, ¿me había coqueteado o fue mi imaginación?. Pensé que esto pasaba solo en los libros, ¿por qué me puse tan nerviosa?. De pronto, una voz interrumpió mis pensamientos como siempre. Era Dylan, quien estaba entrando por la puerta.

-¡Míriam!, ¿Qué te pasa?- de un momento a otro, Dylan estaba frente a mí, tocándome la mejilla con su mano derecha.

-¡OH, POR DIOS! ¡POR QUÉ TODOS SE ACERCAN A MÍ TAN REPENTINAMENTE!- grité nerviosa y sin darme cuenta. Me aparté de Dylan para irme a una esquina y tranquilizarme.

-¡Por favor, no exageres! Nos acercamos muy poco para que te pongas así de nerviosa- la voz de Laila se escuchó en el salón. Miré en su dirección y vi que ella y Dylan me miraban juguetonamente. Par de burlones.

-No es gracioso, chicos. Eso que hacen es invasión a la privacidad- dije para que me dejaran de mirar así, pero ellos solo se rieron de mi y empezaron hablar entre ellos. No entendía de qué.

Despacio, me acerqué a ellos y escuché decir a Dylan que “todo estaba listo para hacer la broma”. ¿Una broma? No puede ser que me vayan a involucrar en esto. Si mis padres se enteran, se enojarán mucho y no quiero que eso pase de nuevo. Mis hermanos no están para defenderme esta vez.

-¿En serio me van involucrar en su estúpida broma? ¿sin si quiera preguntarme?- dije molesta. No quería tener más problemas de los que ya tenía.

-¡Ay, Dylan! Por eso te dije que no invitaras a una “hija de papi” con nosotros. No saben divertirse y quizás nos delaté- con un tono sarcástico, pero a la vez molesta habló Laila, mientras cruzaba los brazos cruzados.

-No soy una “hija de papi", para que sepas. Pero no quiero involucrarme en esto de la broma- hablé seriamente y miré a Dylan con molestia. Él tenía la culpa, pero giró la cabeza, evitando mi mirada- ¡Oh, por favor! ¿es en serio? Dylan, no me apartes la mirada. No debiste sacarme de las gradas para meterme en problemas y…-iba a seguir hablando, pero se escuchó una explosión en el patio donde estaban haciendo el partido.

Miré a los dos responsables que estaban frente a mí. Ellos se miraron y luego salieron rápidamente en dirección al patio. Yo los seguí, obviamente.

Cuando llegamos, todo el patio y toda la gente allí estaban bañados de pintura de diferentes colores. Era como ver un vomito de arcoíris, a mi parecer. Una voz conocida e imponente hizo que miráramos a la derecha. Era el subdirector junto otros profesores que venían hacia nosotros. Mis nervios empezaron a aparecer y mis manos a temblar. Los pensamientos negativos no paraban. Me había congelado, no podía ni moverme.

Una mano que reconocí al instante me sujetó con fuerza para salir corriendo de allí. Laila y Dylan estaban riéndose a carcajadas, pero yo solo estaba tratando de evitar que me diera un ataque de pánico. Llegamos a un sitio que no conocía y nos quedamos allí, pero Laila y Dylan seguían riéndose y Dylan soltó mi mano para darle los cinco a Laila. Ellos empezaron a hablar y yo empecé a tratar de regular mi respiración, cosa que me era difícil.

En un momento los chicos dejaron de hablar. Dylan se acercó a mí y me tapó la boca con una mano, con la otra me hizo una señal de silencio. Me di cuenta de las voces de los adultos que nos estaban buscando. El sonido empezó a acercarse, más cerca, hasta que…




















(Nota de autora)

Hola mis queridxs lectores 💕!,
Ojalá que les haya gustado este nuevo capítulo, no se olviden de comentar y votar.

* Perdón por no haber subido capítulos pero e estado muy ocupada con mi trabajo y le doy crédito a mi mejor amiga CarolinaBascuanCalza por editar mis capítulos y tener me paciencia con mis ideas locas y apoyarme con este libro 🥰.

¡Nos vemos el próximo domingo 💖!

My only annoyance (CANCELADA)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora