Después de la sorprendentemente agradable tarde en la casa de Estela, ya era hora de volver a mi hogar, mi triste realidad. Me fui en taxi y sola, la casa de Estela no estaba tan cerca de la mía. Diego se quedó allí, probablemente volvería más tarde a su casa, supongo. Una vez que llegué a casa y atravesé la puerta principal, todo era un desastre. Mis padres estaban peleando por estupideces otra vez, por lo que decidí ignorarlos e ir directamente a la cocina por algo de comer.
-¡Tú! ¿cómo te atreves a llegar tan tarde? ¿dónde carajos estabas? -gritó mi padre. Su voz me hizo voltear rápidamente. Tragué saliva, sentí mucho miedo. Mi padre estaba en la puerta de la cocina, mirándome fijamente y se notaba que estaba muy enojado.
-Papá, no llegué tan tarde. Mira-dije señalando el reloj de la pared- son las 21:00 en punto. Además, no estaba haciendo nada malo, fui a la casa de Estela, estaban también su hermano y Diego, mis amigos- le respondí con voz suave y lo más amable posible, para que así no me regañara. Claramente no sirvió de nada.
-¿Cómo te atreves a responderme así? ¡Es una falta de respeto! ¡Eres una inútil! Lo único que sabes hacer es comer, dormir y decepcionarme. No sé por qué eres así, yo a tu edad estaba ayudando a mis padres con la granja, encerrando a las ovejas, dándole la comida a los cerdos y gallinas, además de eso estudiando e incluso trabajando para ganar dinero. ¡Pero no, los jóvenes de ahora sólo están pendientes del celular y no hacen nada! Después dicen que necesitan ir al psicólogo porque “están mal”. Mira, yo pasé por muchas cosas, seguramente mucho peores que tú y no necesito un psicólogo. ¡Solo eres una maldita floja de mierda! ¡Eso es lo que eres!-diciendo esto, se marchó de la cocina para ir a su habitación. Desde la sala, mi madre me observaba con desaprobación, para luego seguir a mi padre. Todo esto hizo que mi apetito se fuera, así que guardé todo lo que había alcanzado a sacar y simplemente me fui a mi cuarto.
No tenía a nadie aquí. Me sentía frustrada por lo que había dicho mi padre. Mi hermano mayor estaba en la universidad, al igual que mi otra hermana. Ellos no estaban para apoyarme. Aunque nunca tuve una buena comunicación con ellos (gracias a mi padre) aún así nos apoyábamos cuando él se enojaba y nos tiraba mierda. Sin poder controlarlo, de mis ojos comenzaron a brotar las lágrimas. Me sentía como una mierda. Siempre era lo mismo, gritos, peleas y reproches hacia mí. Me regañaban, pero nunca estaban en casa, por lo que al final todo pasaba y nadie se disculpaba. Todo quedaba en nada, como si nunca hubiera pasado.
Esa noche me torturé por no ser suficientemente fuerte para defenderme, por sentirme tan inútil. Sentía un vacío y una presión enorme en mi pecho. Me quedé dormida llorando, como casi siempre.
Al día siguiente era domingo, pero todo marchó normal en casa. Mi padre no parecía molesto y mi madre tampoco. Era como si no hubieran peleado nunca, pero esto era algo común en mi familia.
Ya era lunes, otra vez y me encontraba en clases de inglés. Esto era lo peor para mí. Me gusta el inglés, pero soy mala en los idiomas. Con suerte puedo decir "Hi, how are you?". Ya faltaban solo un par de minutos para salir de la clase y pasar a la hora de almuerzo, pero esos minutos se sentían eternos, como siempre. Al salir de la clase, debía ir a la biblioteca para revisar si ya había llegado un libro que pedí hace más de un mes. He estado esperando mucho, lo que me hace tener más y más ganas de leerlo.
No podía dejar de mirar el reloj que estaba en la pared frente a mí. Mi pie derecho se movía sin parar, estaba ansiosa por ir a la biblioteca. Después de un rato, me distraje en hacer unos garabatos en mi cuaderno, hasta que tocó por fin el bendito timbre. Me paré rápidamente de mi asiento y salí directo a la biblioteca. Tenemos una hora y media para comer, pero de todos modo no quiero demorarme mucho en la biblioteca.
-Hola señorita Beth, ¿cómo está? - le pregunté a la encargada de la biblioteca. Era una mujer, como de unos 24 años, parecía bastante joven. Beth era una persona muy amable y muy linda, si puedo decir. Pelirroja, cabello liso y cortado por los hombros, con unos ojos café claro casi amarillos, realmente preciosos.
-Hola Míriam, estoy muy bien, ¿y tú cómo haz estado?. ¿Vienes por tu libro, no es así?- como siempre, me respondió muy contenta y amable.
Yo siempre me lo pasaba metida en la biblioteca por las tardes, cuando Diego estaba en sus entrenamientos. Todo eso antes del problema con mi familia, pero es mejor dejar eso de lado por ahora.
-Me alegro que esté bien, señorita Beth. Yo estoy muy bien, como siempre. Y si, vine a ver si ya llegó el libro que pedí- dije yo y la señorita Beth me sonrió y asintió con la cabeza.
-El libro efectivamente llegó. Está en el pasillo 12, en el mueble derecho en la categoría “novela juvenil"- me dijo sonriendo. Yo le agradecí y me dirijo hacia donde me indicó.
Frustrada, esa es la palabra que me define ahora. No puedo encontrar el libro que tanto esperé. Ya me estaba dando ansiedad, me demoré más de lo planeado y no iba alcanzar a hacer nada después de esto. Una repentina respiración detrás de mí me hizo girar, encontrándome así con aquellos ojos verde oscuro que ya conocía.
Dylan estaba justo delante de mí, mirándome con esa sonrisa sarcástica dibujada en su rostro. Me observó de arriba hacia abajo, parece que eso se le estaba haciendo un hábito cada vez que nos encontrábamos -Hola Míriam, ¿estás buscando esto?- dijo burlesco y me mostró el libro que estaba buscando. Lo miré confundida.
-Hola, ¿cómo... Cómo sabes que quería ese libro?- ladeé mi cabeza hacia un lado, demostrando mi confusión.
-Mmm… Quizás es porque haz estado murmurando el nombre del libro casi por 19 minutos. Además estaba bien arriba, donde probablemente tú no alcanzas a ver, por lo que quise ayudarte- me contestó y me sonrió, pero era evidente que esto traía consigo unas segundas intensiones.
-¿Qué quieres?-contesté seria, inmediatamente. Su forma de actuar no me terminaba de convencer.
-Wow... Que brutal, tranquila gatita. No quiero nada, pero como falta muy poco para que suene el timbre para entrar las últimas clases y me di cuenta que no haz comido, quise ayudarte- lo dijo como si su respuesta fuera la más obvia del mundo.
-No me digas “gatita”. Gracias por ayudarme con el libro, pero ¡ah! igual no te preocupes sobre si he comido o no, eso no es tu problema- le dije bruscamente, quitándole el libro. Lo aparté del camino para ir directamente donde la señorita Beth y así poder por fin llevarme el libro después de tanta espera
Ya lista con mi libro, me despedí de la señorita Beth. Salí de la biblioteca, pero escuchaba pasos detrás de mí. Ya sabía quién seguía insistiendo, pero lo ignoré.
-Eres una mal educada. Te ayudo con el libro y me preocupo porque te alimentes, ¿pero qué gano? Absolutamente nada, porque me ignoras- dijo Dylan indignado, reprochándome. Aceleró el paso y comenzó a caminar junto a mí.
-Es que no deberías preocuparte, no somos amigos- sin interés le respondí y me percaté de la hora, solo faltaban 10 minutos para volver a clases. Parece que no voy a alcanzar a comer nada. Di un suspiro y cerré los ojos. Al cerrarlos, Dylan estaba estirando su mano frente a mí, ofreciéndome una naranja con una sonrisa en el rostro. Un poco confundida, la tomé y lo miré algo desconfiada- Eeeh... Gracias- le dije finalmente.
-Sé que no somos amigos, pero creo que de ahora en adelante nos veremos más seguido, tratemos de llevarnos bien. Tampoco me agrada que por culpa de un libro no comas nada, por lo menos la naranja te quitará un poco el hambre. Ahh...-suspiró- mejor me voy a ir a mi salón, nos vemos gatita- Dylan me guiñó el ojo, para luego irse a su salón.
Yo me quedé un poco confundida por la forma en la que me trató. Normalmente me trataba diferente, de manera algo ¿molesta, quizá? Mejor no le doy más vueltas al asunto y me voy a mi salón, queda un minuto para entrar. Espero alcanzar a comer mi naranja.
(Nota de autora)
¡Hola mis queridxs lectores! Mucha gracias por su apoyo, me alegro mucho que les haya gustado el anterior capítulo. No se olviden de votar y comentar para saber si les gustó este nuevo capítulo, nos vemos el próximo domingo💖
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My only annoyance (CANCELADA)
Roman pour Adolescents(CANCELADA POR NUEVOS PROYECTOS) Cancelación sin fecha de retorno Míriam tiene mala suerte en todo, pero nunca pensó que esa mala suerte le iba a otorgar un buen pasar en el amor. Quizás su mala suerte se estaba yendo, dejando una mejor fortuna a s...
