Capitulo 2

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Ha pasado una semana desde aquel incidente con el chico desconocido. Y claro, también de la nueva relación de mi mejor amigo. Esto último me desbastó, pensé que yo le podría a llegar a gustar en algún momento, pero creo que otra vez me equivoqué. Ese mismo día al llegar a casa (y como siempre), nadie estaba para recibirme, por lo que fui directo a mi habitación. Me lancé a la cama y rompí a llorar hasta quedarme dormida. Otro día difícil y sola.

Hoy es nuevo día y acompaño a Diego a la casa de su novia. Estela me invitó, pero yo no quería ir, por razones obvias. Aún así, Diego me insistió tanto que me vi obligada a aceptar.

-¿Cuánto falta para llegar, Diego?- pregunté un poco aburrida. Ya me estaba cansando el caminar por tanto tiempo.

-No te preocupes, falta poco Míriam. Me alegra que hayas aceptado la invitación que hizo Estela- su voz sonó con tono alegre, como siempre que hablaba de ella.

-Indignada, lo miré- Tú me obligaste a aceptar la invitación, yo tenía cosas que hacer- me crucé de brazos y miré hacia el frente, molesta.

-¡Ay, no te molestes!, ¿y qué ibas a hacer? ¿leer tus libritos esos que siempre lees?. Tienes que salir, conocer más gente y, ¡para eso estoy yo!- me dijo para después apuntarse a si mismo. Le iba a reprochar sobre lo que dijo, pero de pronto se detuvo– Ya llegamos, esta es la casa de Estela- dijo apuntando hacia la casa y avanzando en dirección a la puerta para anunciar nuestra llegada.

Después de unos pocos minutos, se abrió la puerta, haciéndose visibles los cabellos rubios de Estela. Con una bella sonrisa, nos hizo pasar y sentarnos en un enorme sofá.

-Me alegra mucho que aceptaras venir, Míriam- dijo dulcemente, para después dirigirse a otra habitación y hacernos escuchar como regañaba a alguien que estaba allí. Miré a Diego en búsqueda de algún comentario al respecto, pero el solo me miró y se rió de mi. A continuación, se oyen unos pasos viniendo hacia nosotros. Volteo a ver y…-Míriam, te presento a mi hermano, Dylan- Estela golpeó en las costillas a su hermano para hacerlo mirar en nuestra dirección. Pero para mi no tan grata sorpresa, era aquel chico con quien choqué esa vez. Él también lucía sorprendido.

-¡Hey! Tú eres la tarada que chocó conmigo la semana pasada- dijo mientras me apuntaba con el dedo, pero fue interrumpido por un golpe de Estela.

-Dylan, no seas mal educado. Lo siento mucho, Míriam. El comportamiento de mi hermano es un poco… Impulsivo.-respondió ella, de forma apresurada y con notable vergüenza en su voz.

-¿Pero por qué me golpeas, Estela? Si digo la verdad, la tarada esta chocó conmigo y casi hace que rompa la pintura en la que tanto trabajé- Estela, sin pensarlo dos veces, lo golpeó nuevamente. Estaba a punto de regañarlo, pero una risa estruendosa hizo que se detuviera.

-No puedo creer que tu torpeza hizo que conocieras a mi cuñado. ¡Por Dios, Míriam! Eres un caso especial, sin duda- dijo Diego, mientras continuaba riéndose. Lo miré con evidente molestia.

-No esperaba cruzarme con alguien en ese momento y no es mi culpa que él se allá atravesado en mi camino. No soy tan torpe- dije enfadada y cruzando los brazos.

Se creó un momento un poco incómodo y tenso, dónde Diego aún se reía por lo que había dicho Dylan; Estela se mostraba apenada; Dylan ignoraba todo su alrededor y yo simplemente estaba molesta.

-Bueno... Para que se conozcan mejor y se olviden de la forma tan particular en la que se conocieron, ¿por qué no mejor van a hacer algo para comer a la cocina? ¿qué dicen Míriam y Dylan?. Diego y yo estaremos en el comedor–dijo Estela, pero parecía más que nos estaba echado para estar a solas con Diego. Dylan de pronto me tomó de la muñeca, prácticamente obligándome a pararme del sofá y llevándome a lo que al parecer era la cocina.

My only annoyance (CANCELADA)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora