Caminé unos 10 minutos por la villa hasta que llegué a mi apartamento y saqué mis llaves tranquilamente porque sabía que Yuki no volvería de su misión hasta el día siguiente y no le vería antes por abrir rápido, entonces escuché un ruido que provenía del fondo de la casa concretamente de nuestra habitación, era más bien cómo un gemido, “espera ¡¿UN GEMIDO?!” pensé alarmada.
Respiré hondo, había sido un día duro y sólo quería relajarme, para colmo estaban profanando mi cama, si alguien se había colado en mi casa para llevarse a otra persona al huerto no se iría de rositas. Abrí la puerta, entonces me quedé perpleja no podía creer lo que estaba viendo, Yuki… MI YUKI estaba beneficiándose a una mujer de la cual desconocía su nombre, en nuestra propia casa. Escuché de nuevo ese gemido, esta vez me recordó más al sonido de la traición o incluso al chillido que emiten los animales carroñeros cuando ven algo que llevarse a la boca.
Yuki tenía el pelo largo por los hombros, liso y pelirrojo, era un poco más alto que yo y sus ojos eran de un azul intenso que hipnotizaba a cualquier chica. Se encontraba de rodillas sobre la cama con las piernas de una chica sobre sus hombros mientras él la agarraba los pechos posesivamente, como si su vida fuese en ello. La chica era rubia y se notaba que era teñida puesto que tenía unas raíces castañas bastante llamativas, no la vi los ojos porque los tenía cerrados enmarcando una cara de puro placer.
El pelirrojo soltaba pequeños bufidos indicando que estaba a punto de llegar a su clímax cuando se le ocurrió la idea de mirar hacia la puerta y me vio, su cara cambió al instante a una de pura sorpresa e inmediatamente a culpabilidad.
-¿Na-nana…? ¡Mierda, no es lo qué piensas!- el chico pelirrojo se levantó rápidamente mientras se colocaba los bóxers para mirarme con sus condenadamente hermosos ojos zafiro.
-Ah, ¿no? - Grité hecha una furia.
-No, déjame explicártelo cariño…-
-No me llames así.-
-La conocí en un bar mientras estabas en tu misión y no es lo que piensas de verdad…- tenía la poca decencia de mentirme después de lo que acababa de ver con mis propios ojos.
-¿Y qué es Yuki? ¿Te tropezaste al salir del baño y caíste sobre su coño casualmente desnudo?- Solté irónicamente.
-Vale, estábamos follando pero si tú no me tuvieses a dos velas no tendría que haberlo hecho.- Me respondió el de igual manera, mientras tanto la chica se tapaba con las sábanas, nos miraba con la boca abierta y lágrimas en los ojos.
-Sabes de sobra que soy virgen y que no estoy preparada, pero ¿sabes qué? Quédate con esa furcia materialista. Te dejo, no quiero saber nada de ti. Ya vendré a por mis cosas. – Me fui dando un portazo inmediatamente después de acabar la frase.
Pude oír cómo la chica le decía que era un imbécil y un mentiroso de mierda, al parecer Yuki había olvidado comentarle a su “rollito” que tenía novia.
Caminaba sin rumbo por la villa, sin nada más que mi kimono y la carpeta del informe. Fui a sentarme en el único sitio en el que me sentía a gusto, a la orilla del río que había a las afueras de la villa.
Abrí la carpeta para distraerme de lo que acababa de pasar, y me lo pensé un par de veces antes de nada, no sabía si de verdad quería saber lo que ponía en aquel informe pero al final terminé por leerla atentamente. Cuando terminé me quedé impresionada por la cantidad de cosas que acababa de aprender sobre mi familia de las cuales no tenía ni la más remota idea pero hubo una que me llamó la atención por encima de todas, yo poseía un poderoso kenkkei genkai que sólo podía ser activado una vez el portador había perdido la virginidad, lo que me recordó a Yuki y su reciente traición.
Después de un rato observando la superficie del rio en silencio empezó a llover, había oscurecido. Cerré la carpeta y la abracé como si de un tesoro se tratase, entonces comencé a sollozar en silencio culpándome por enamorarme de semejante idiota y aunque no me gustaba llorar reconozco que era una forma de desahogarse menos dolorosa que liarse a puñetazos con todo (Cosa que yo solía hacer bastante). Pasaron unas horas que me parecieron una eternidad y yo seguía llorando en silencio cuando de pronto la lluvia dejó de caer encima de mi cabeza, miré hacia arriba y divisé un elegante paraguas negro que estaba siendo sostenido por una mano enguantada la cual conocía a la perfección.
-Vas a pillar un resfriado como sigas ahí sentada bajo la lluvia.- su aterciopelada voz sonaba más tranquila que de costumbre.
-Me da igual, tampoco tengo dónde ir…- respondí encogiéndome de hombros sin darle demasiada importancia al asunto.
Mi sensei suspiró abatido y se sentó a mi lado.
-Siento haber desconfiado de ti… no es muy común que la hokage deje salir documentos de la torre. No sabía que iba a afectarte tanto- parecía estar arrepentido, y eso que él nunca mostraba sus emociones.
-No estoy aquí por eso- respondí en un medio susurro.
Él me miró incitándome a contarle lo que me pasaba pero negué con la cabeza y desvié la mirada.
-no quiero hablar de eso…-
-¿Puedo saber al menos por qué te pusiste tan nerviosa cuando cogí la carpeta?-
-no quería que nadie leyese el informe antes que yo- Kakashi intuyó que no iba a contarle nada más y se levantó ofreciéndome la mano para ayudarme a ponerme en pie, no cogí su mano puesto que me levanté sola, después de todo yo siempre quería parecer una chica fuerte e independiente.
Me miró cauteloso antes de sugerirme algo que nunca pensé que saldría de él.
-¿Quieres pasar la noche en mi casa? No quiero que acabes resfriándote y faltes a los entrenamientos- entonces me dio una de sus famosas sonrisas de ojos cerrados.
Me encantaría saber vuestra opinión, asique por favor no dudéis en comentar. J Ah y gracias por leer.

ESTÁS LEYENDO
Destino o casualidad(Kakashi Hatake)
FanficEl fanfic de la serie Naruto con Kakashi Hatake y su alumna(OC) como protagonistas. Relato antiguo.