Final

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La luz del proyector se apagó, indicando que el vídeo ya había terminado, Bokuto recordó ese día con nostalgia, recordó que no pudo procesar que fue lo que pasó si no hasta días después, cuando encontraron el cuerpo de Akaashi en el río que pasaba por el pueblo, desnudo y golpeado, la autopsia había revelado que también lo habían violado y torturado de formas horribles. Su padre había declarado que lo había hecho en nombre de Dios, que Dios lo había mandado a hacer eso, porque su hijo era un pecador y merecía pagar por sus pecados.

En ese momento la ira lo había carcomido, y de no ser porque Kuroo estaba ahí con el, para retenerlo, habría matado a ese infeliz con sus propias manos, no podía entenderlo, era su propio hijo, y le hizo todo eso solo por amar a alguien. No podía, simplemente no podía y creía que jamás podría entenderlo.

Recordó que todos los días pensaba en todos los momentos que había pasado con Akaashi, no salía de su cama, solo se quedaba  boca arriba en esta, recordándolo. Todas las cosas hermosas que había vivido con el, todo eso... Ya no estaba... Se lo habían arrebatado de las manos, y le dolía tanto que no podía soportarlo, pero tenía que hacerlo, porque lo había prometido, porque había escuchado a Akaashi y le había dicho que lo haría, y no quería que estuviera decepcionado al verlo allí con el tan temprano, aunque eso fuera lo que más quería hacer en esos momentos, así que siguió adelante. Y ahora... Con lágrimas en sus ojos al recordar a quien fue el amor de su vida, miro hacia su costado... Y ahí estaba el... Tan deslumbrante y pacífico como siempre, con esa encantadora sonrisa la cual rara vez mostraba, que hacía que sus preciosos ojos grises se hicieran pequeños, ahí estaba, a su lado, con su piel suave y morena, ese hermoso cabello negro, esa actitud indiferente hacía los demás, pero que en realidad se preocupaba bastante por todos, ahí estaba, sosteniendo su mano y mirándolo fijamente... De sus labios salieron unas simples palabras...

-Cumpliste tu promesa de seguir adelante... Y también la de ver esos vergonzosos videos cuando seamos viejos -El chico hizo una pequeña mueca- Bokuto-san... - Ahora con una sonrisa lastimera - Es una lástima que el único viejo aquí seas tú... Pero ¡Hey! ¡Al menos los vimos juntos! Quizás no al pie de la letra de nuestra promesa pero... Al fin y al cabo... Juntos...-

Bokuto no pudo decir lo mismo, ellos se prometieron tantas cosas que no cumplieron, o bueno, lo más adecuado sería decir tantas cosas que no pudieron cumplir, que lo ponía tan mal, le hacía sentir una inimaginable impotencia, se arrepentía tanto de todo lo que había pasado, y eso le hacía preguntarse: ¿Porqué? ¿Por qué un chico tan encantador, inteligente, decidido, tan perfecto como solo Akaashi podía serlo, con un futuro brillante había muerto? ¿Por qué el mundo tenía que ser tan injusto? ¿Por qué tenía que estar tan podrido como para arrebatarle la vida de esa manera a un niño de 15 años, que estaba recién descubriendo el mundo y lo único que había hecho fue amar a alguien? ¿Por qué no pudo haber sido el en lugar de-

-No pienses en eso- Interrumpió a Koutaro de lo que estaba pensando y dijo -No tienes porque pensar en eso, el estar en tu vida y el que tu hayas estado en la mía fue lo mejor que me pudo haber pasado, no me arrepiento de haberte amado todo lo que pude, y jamás me arrepentiré, no sabes lo que agradezco el haber sido yo en tu lugar... Ahora sabes que siempre te estuve observando, y que no te queden dudas de que lo seguiré haciendo. Te has vuelto un hombre increíble, te has vuelto la mejor versión de ti, has pasado por muchas cosas y has superado cada uno de esos obstáculos... Así que, Bokuto-san, deja de arrepentirte... Y se feliz el resto de tu vida...-

Y con esas palabras, el chico al que amó con sus 15 años de edad, desapareció... Fue un momento tan largo y a la vez tan efímero, que no pudo evitar soltar más lágrimas al pensar en que Akaashi estuvo observándolo todo este tiempo, y esperando, pacientemente, como siempre, como solo el sabía hacerlo, a qué por fin, después de 60 años, tuviera el valor suficiente para ver esos videos que con tanto amor habían grabado juntos. Pensaba que ahora estaba descansando en paz, que ya había cumplido con su tarea pendiente, que ahora, en alguna parte del extenso universo, era libre, y estaba esperándolo, en la casa en dónde ambos alguna vez dijeron que querían vivir juntos, junto con su perro Batman, con galletas de chocolate en las manos, viendo su programa favorito en la TV, y esperando... Esperando pacientemente como lo había hecho estos años, pero ahora lo haría tranquilo, sin preocupaciones, con su principal promesa cumplida y nada mas de lo que arrepentirse...

Bokuto sonrió, más tranquilo. Ahora el tampoco tenía arrepentimientos, sentía que ya podía vivir tranquilo, sin tener esos recuerdos que lo persiguieron y atormentaron toda su vida, pues pensaba que Akaashi siguió sufriendo después de su muerte, pensó que no pudo descansar tranquilo, que jamás pudo verlo crecer y ser feliz, aunque no sea con el. Y eso lo aterraba tanto, que a veces, cuando pensaba en eso, lo único que podía hacer era llorar en los brazos de su esposa, diciéndole cuánto se arrepentia.

Y ahora, al quitar esos pensamientos de su cabeza, se sintió tan bien, sintió como una paz y tranquilidad lo inundaba, como esa paz lo abrazaba y acariciaba sus mejillas, quitando de estás las lágrimas que ya habían dejado de caer, como esa paz lentamente se alejaba y lo dejaba tranquilo en el sofá, sintiendo como ese peso en sus hombros que había estado allí desde que Akaashi murió, se quitaba, y por fin pudo relajarse, quitar de su cabeza lo malo y dejar en su lugar todos los hermosos momentos que pasó junto al amor de su vida...

Y ahora, al quitar esos pensamientos de su cabeza, se sintió tan bien, sintió como una paz y tranquilidad lo inundaba, como esa paz lo abrazaba y acariciaba sus mejillas, quitando de estás las lágrimas que ya habían dejado de caer, como esa paz le...

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Promises - BokuakaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora