Narra escritor
Era un día sereno, de esos en los que el viento apenas roza las hojas y el sol entra suavemente por las ventanas del hospital. En medio de esa calma, Hinata caminaba en silencio por los pasillos, con un clavel en las manos. Sus pasos eran suaves, casi tímidos, como si no quisiera perturbar la quietud que reinaba en el lugar.
Naruto había regresado recientemente de una misión inesperada, marcada por la tensión y la tristeza. Sasuke había intentado abandonar la aldea, y aunque Naruto, junto a varios compañeros, trató de detenerlo, no lo logró.
El sonido de la puerta corrediza llamo la atención del rubio postrado en cama. Ambos intercambiaron miradas sin decir una palabra dejando en silencio la habitación. Ella interrumpió el silencio por sus pasos para adentrarse en la habitación y en una mesita de noche colocar la flor en agua.
Tras un largo suspiro, empezó a hablar. ---¿Cómo te sientes? --- él no contestó de inmediato, desvío su mirada a las sábanas las cuales apretaba con fuerza.
---No me siento bien. Yo no cumplí con la promesa que le hice a Sakura-chan. --- Hinata tomó la iniciativa de sentarse al lado de él en la cama de hospital. ---Sasuke escapó dónde Orochimaru... Y yo no fui capaz de detenerlo rompiendo la promesa que hice. Me siento mal.
---No es un pecado fallar en algo. --- con cuidado ella posa una de sus manos en la de Naruto, el no dudó en agarrarla sintiendo los callos de esta y notando por primera vez las vendas que traía. ---Puede que te sientas triste y eso está bien, es natural. Pero recuerda que diste lo mejor de ti y eso no debe entristecerte. --- Naruto acercó su cuerpo dónde Hinata haciendo que sus hombros se rocen sin incomodarse. ---Además... Todavía no te rindes ¿Verdad?
El rubio quedó con los ojos abiertos de par en par y Hinata sonreía con las mejillas coloradas. Él sintió un vuelco en su corazón por la calidad sonrisa que demostrando una vez más el apoyo que le da. ---Claro... Yo nunca retrocedo a mi palabra ¡Y esta vez no será la excepción dattebayo! --- una vez más Naruto alzó su voz animado y lleno de determinación.
El corazón de Hinata se llenó una vez más de alegría por verlo animado a seguir. Igual que él le da una fuerte inspiración de mejorar, ella siempre estará para apoyarlo a seguir ese camino.
(...)
El sudor le pesaba sobre la piel, cada gota un recordatorio del temblor que recorría su cuerpo. Su respiración era errática, como si el aire no bastara, como si su pecho no pudiera contenerlo. Cada mínimo movimiento hacía que sus palmas volvieran a empaparse.
El miedo seguía ahí, vivo en cada fibra, cada vez que revivía aquel momento.
No entendía qué pasaba. ¿Le temía a romperse por dentro? Lo había sentido antes, aunque nunca con tanta intensidad. ¿Miedo a morir? No... ella era una ninja. Había aceptado, desde hacía tiempo, que cada misión era una danza con la muerte. Más aún con el camino que había elegido.
---¿Por qué? Si no puedo usarlo... ¿Qué me queda?--- pensó mientras por fin lograba tomar un respiro, aunque doliera.
---Hinata-sama--- la voz de Neji rompió el silencio. Se acercó al campo de entrenamiento con su habitual seriedad ---¿No debería ir a despedirse? Él ya se marcha.
---Es cierto... ya es hora--- dijo, intentando que su voz no temblara. Llenó sus pulmones de aire, como si eso bastara para calmar el torbellino dentro de ella.
---No creo que lo veamos de nuevo en mucho tiempo.
---Yo tampoco...--- susurró Hinata. Neji asintió y la dejó ir sola. Sabía que esa despedida le pertenecía solo a ella.
Pero Hinata no corrió. Caminaba despacio, como si cada paso la llevara más cerca de algo que aún no estaba lista para enfrentar. Su mirada vagaba, perdida entre recuerdos.
Sobre todo, recuerdos de Naruto.
Sus risas en la academia, las conversaciones torpes, los paseos sin rumbo por la aldea... A su lado, no se sentía sola. Nunca lo dijo en voz alta, pero él fue su primer refugio.
"¿Sabes cómo se le llama normalmente a eso? ¡Una cita!"
Las palabras de Sakura resonaron en su mente como un eco lejano, mientras alzaba la vista hacia el cielo despejado.
---¡Naruto! ¡Apresúrate! ¿No quieres venir?
---Un momento, Ero-sennin--- respondió Naruto desde la entrada de la aldea. Sabía que tardaría en volver, y aunque no lo decía, parte de él también temía lo que dejaba atrás.
Esperaba en silencio, con una expresión más seria de lo habitual. Buscaba entre la gente, ansioso por ver a cierta chica de cabello corto.
---¡Naruto!--- la voz impaciente de Jiraiya lo obligó a suspirar, bajando la mirada.
¿Por qué no venía?
Ya se había despedido de todos, y no podía creer que se le hubiera olvidado hablar con Hinata. Pero aún no llegaba.
---¡OIII! ¡TE DEJARÉ ATRÁS!
Naruto suspiró de nuevo, resignado, dándose vuelta para partir.
---¡Naruto!--- la voz entrecortada de Hinata lo detuvo en seco. Su corazón dio un vuelco. Miró atrás... y sí, allí estaba ella. Jadeando, pero decidida.
---¿Qué? ¿Su novia, acaso? Con razón tardaba tanto--- pensó Jiraiya con una ceja alzada, cruzándose de brazos.
Los dos se quedaron en silencio. Solo el sonido agitado de la respiración de Hinata llenaba el espacio entre ellos.
Ella intentó hablar... pero las palabras no salían. Lo intentó una vez, y otra, hasta que, vencida, suspiró.
---¡Buena suerte, Naruto!
---¿¡Solo eso!?--- murmuró Jiraiya, esperando alguna señal de decepción en su ahijado.
---¡Sí!--- exclamó Naruto, sonriendo con toda el alma, levantando el pulgar con orgullo. ---¡Te prometo que me volveré más fuerte, dattebayo!
Hinata apenas sonrió, pero sus ojos brillaron. Asintió en silencio, mientras lo observaba alejarse con Jiraiya, tranquilo por fin.
---Oye, ¿estás seguro de dejar las cosas así?--- le murmuró el sannin mientras caminaban.
---¿A qué se refiere?
---Nada... olvídalo.
---Naruto...--- pensó Hinata, con una calidez inesperada en el pecho. ---Yo también me volveré más fuerte.
Bajó la mirada a sus manos vendadas, y las apretó con fuerza.
---Encontraré otra forma. Pero lo juro... me volveré más fuerte. Por mi clan, por el Bouke... y por ti, Naruto.
Fin.
De la primera parte. Todavía falta Shippuden.
Bueno, en fin. Todavía no tengo separador. Posiblemente vuelva a editar.
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La Hyuga Sin talento.
Fanficuna gobernante exitosa, tenia talento para todo y sabia usarlo bien. pero su destino era morir de vejez. algunos estaban tristez por la pérdida de su gobernante y otros estaban aliviados de que ese monstruo inestable se fuera. pero ella reencarna e...
