Jungkook nació para ser un alfa. Jimin era el chico torpe que nunca encajó y sus gafas eran su mejor compañía. Un rechazo cruel parecía ser el final de su historia, hasta que la biología decidió reescribirla.
Con los roles invertidos -un alfa puro q...
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Me removía lo más que podía hasta fusionarme con el sofá que ya se volvió parte de mi ser y existencia, mientras veía un programa de cocina, provocando que me diera hambre, pero que con mi pereza no me daba luz ni esperanza a qué me levantará o hiciera el intento.
—¡¡ KangDae !!— grite. —¡ Enano ven aquí !
—¿¡ Que quieres !?— me regreso el grito desde donde sea que esté.
—¡¡ Tráeme las papitas del refri !!
—¡¡ Levanta te y busca las tu !!
—¡¡ No se has irritante y hazme el favor !!
—¡ Que favor ni que nada ! ¡ Ve tu !
Gruño fastidiado volviendo acomodar me en una posición donde mis pies quedan en el reposo de la espalda y mi cabeza en el aire.
No recibo respuesta ni siquiera de los grillos, pero se que está en casa por qué no lo dejaron salir al enterarse mis padres por un pajarito que le anda robando los abrigos a una Omega y con él se frotaba como un pinche hormonal sin dejarme dormir por sus sonidos raros por la noche.
Lo castigaron.
Y yo feliz por qué el mío termino.
—¡¡ Jiyu !! ¡ Hermana de mi corazón ! ¡ La luz de mis mañanas y la luciérnaga en mis noches !! — le gritó como última opción.—¡ Aparece !
—¿¡ Que quieres Jungkook oppa !?— me respondió a los segundos.
—¡¡ Papitas !!... ¡¡ Y leche de plátano !!
—¿¡ Algo más hijo de la pedidera !?
—¡¡ Que te apures !!
Sonrie divertido imaginando me su cara de pocos amigos y a los minutos la cabellera castaña de mi hermana entrando a la segunda sala que solo se tiene uso para nosostros como VIP, se llena de su olor. Mamá detesta con el alma como tratamos los muebles por qué según ella somos unos pinches salvajes enjaulados cuando se trata de buscar comodidad fundiendo los traceros hasta hacer la marca evidente, así que tenemos dos salas, una de las visitas y otra para la familia.
— Ten — me lo tiró en la barriga haciendo que me quejara. Me acomode y le sonreí con inocencia.
— Gracias hermanita de mi corazón— hago el corazón con mis manos tirándole un beso.
Ella bufa rodando los ojos.
— Lo decís cuando te conviene...— entre cerro los ojos amenazante, pero de inmediato suavizo la mirada dirigida a mi apariencia, escaneando todo mi cuerpo.—¿ Estás bien kook ?
Arrugue el entrecejo por su cambio de actitud destapando la bolsa.
— Si...¿ Por que la pregunta ?
— Eh, estás con ropa de viejito, tienes el cabello rubio sin un poco de tinte y tu rostro sin una gota de maquillaje que deja ver qué es más delicado que una hoja cayendo en el agua. Además que tienes un aura de persona que se mete hierva y anda como hipi en la calle gritaron “ ¡ Paz y Amor putos !"