POV Sammy
Si soy sincero, esto es raro.
Mi Señor nunca se comporta así. Normalmente me ignora o pasa de largo cuando intento hablarle… pero hoy, cuando me vio con Norman, reaccionó diferente. ¿Celoso?
—¿En qué mierd4 piensas? No me digas que es sobre ese cabeza de proyector —me soltó con un tono molesto… ¿y celoso?
—M-my Lord… no es para molestarlo más, pero… ¿puedo hacerle una pregunta? —pregunté con miedo.
—Bien, pero que sea rápido. Y que no sea una pregunta estúpid4.
—Bueno… solo quiero saber… ¿por qué actuó de esa manera?
—¿De qué manera hablas?
—De manera… celosa… —susurré, nervioso.
El silencio que siguió me heló la sangre.
—¿My Lord… se encuentra bien? —me atreví a preguntar.
No respondió. Solo siguió sujetando mi brazo con fuerza mientras el ascensor descendía. Cuando se abrió, me empujó a salir con él. No dije nada. El miedo me cerraba la boca.
—Mira, Sammy —dijo de pronto mientras caminábamos—. Te diré una sola cosa, y espero que lo entiendas.
Abrió un portal de tinta frente a nosotros.
—¿A-a dónde vamos, My Lord? —balbuceé, aterrorizado.
No contestó. Me empujó dentro del portal.
Al otro lado, estábamos en una habitación oscura. Las paredes y el suelo estaban llenos de marcas… arañazos. Me incliné para mirar mejor. Sí… eran garras. Las suyas.
El aire aquí se sentía pesado, como si el lugar estuviera impregnado de su rabia. Algo en mi cuerpo me gritaba que no debía estar aquí… mucho menos con él.
—¿Sabes por qué estás aquí? —su voz retumbó tras unos largos minutos. Me sobresalté. Su tono sonaba extraño, como si se estuviera conteniendo… o necesitara algo.
Negué con la cabeza.
—¿Recuerdas lo que te dije antes de entrar?
—S-sí, lo recuerdo… pero… ¿por qué estamos aquí? ¿Q-qué quiere decirme? —pregunté, con miedo.
—Es sobre ese amigo tuyo con cabeza de proyector. Quiero que entiendas que no vas a volver a verlo nunca. —Su voz fue fría, amenazante… pero había algo más en el fondo. Necesidad.
—P-pero My Lord… —protesté, triste. Norman era uno de mis únicos amigos.
—¡Nada de peros, Lawrence! —gruñó, molesto.
Tragué saliva. Esto no pintaba bien.
—Mira, mi Sammy… te diré algo muy claro. —Se acercó.
Retrocedí hasta que mi espalda chocó con la pared.
—M-my Lord… ¿q-qué planea hacer?
Él sonrió.
—Oh~ mi querido profeta… Solo voy a hacerte entender que me perteneces. Solo a mí. —Me sujetó la barbilla.
No pude evitar temblar. Mi mente se llenó de imágenes de lo que podría hacerme. Ninguna terminaba bien.
—Querido… no tengas miedo. No voy a hacerte daño. —Su garra recorrió mi mejilla con suavidad inquietante.
"Q-qué está pasando… esto no es normal…", pensé, sin darme cuenta de que no llevaba mi máscara.
—Ahora que te miro bien… luces más como un Perdido que como un Boris fallido. —Su tono mezclaba crueldad con deseo.
—My Lord… p-por favor… s-suéltame… —supliqué, pero él no escuchaba. Estaba demasiado concentrado.
En cuestión de segundos, me arrancó el overol.
—¡M-my Lord! ¿Por qué hizo e-eso?
—Me cansé de tu parloteo. —Se inclinó hacia mí. Sentí un par de colmillos clavarse en mi cuello.
—¡A-ahhh! M-my Lord… ¡p-pare! —grité, suplicando.
————————————————————
El demonio bebía y lamía la piel de su profeta, ignorando sus súplicas. Sammy solo gemía, confundido y aterrorizado, rogando que lo soltara.
—Ahh~ por favor… —
—Sabes, querido… me encanta ese sonido que haces. —El demonio hablaba con un entusiasmo oscuro, excitado por los gemidos de su presa.
Al inicio solo fueron mordidas, toques, pequeños besos… pero no le bastaba. Su deseo crecía. Un tentáculo de tinta comenzó a formarse en su entrepierna, alzando al profeta por la cintura y colocándolo sobre él.
—Querido… no quiero ser brusco contigo… pero… —su voz era venenosa, cargada de lujuria.
—Esto será divertido. Al menos para mí. —
El tentáculo se hundió dentro del profeta, que solo pudo gemir, suplicar y retorcerse en vano bajo el agarre de su Señor.
————————————————————
POV Azael
Habían pasado horas desde que el Ink Demon se llevó a Sammy.
Al principio lo ignoré… pero la inquietud me carcomía. ¿Y si le había hecho daño?
Decidí ir a buscarlo. Revisé varios pisos donde él solía estar, sin éxito. Finalmente pensé: "Tal vez esté con su amigo todavía. Mejor confirmo."
Tomé el ascensor al piso 14. El camino fue un infierno porque el ángel no me dejaba en paz, pero llegué.
—¡Hey, Norman! ¿Estás ahí? —grité desde las escaleras.
—¿Quién mierd4 grita tanto? —respondió, malhumorado como siempre.
—Oh, Norman, eres tú. —Suspiré aliviado—. Oye, ¿has visto a Sammy? Lo busqué por todos lados y pensé que seguía contigo. —Mi voz sonaba preocupada.
—No… no está aquí. Pensé que estaba contigo, porque escuché a ese demonio decirle a Sammy que volvieran al Departamento de Música. —Norman se tensó; en su voz ya se notaba la preocupación.
Mi corazón se heló.
—Si no está contigo… ni conmigo… entonces solo significa una cosa.
Apreté los puños, furioso.
—¡ESE MALDITO DEMONIO ME LAS VA A PAGAR SI LE HIZO DAÑO A MI HERMANO! —rugí con rabia, dirigiéndome de nuevo al ascensor. Norman no dudó en seguirme.
ESTÁS LEYENDO
~A Liar~
De TodoComo se sabe el ser humano tiene la costumbre de mentir cada que habla de un tema. . . . . Pero . . . . En que esta relacionado con esta historia y los personajes . . . . pues la respuesta es fácil . . El objetivo de este universo alternativo es que...
