#4 (edit)

110 5 12
                                        

Pov Azael
"Juro por Dios que voy a matar a ese maldito demonio" pensé mientras sostenía un hacha que encontré tirada.

-Oye, Azael... -habló Norman con un tono nervioso.

-¿Qué pasa ahora? ¿No ves que tengo que ir a matar a un demonio? -contesté molesto.

-Eh... sobre eso. ¿Cómo piensas matarlo si es inmortal? -preguntó con miedo en su voz.

-Lo sé, lo sé. Pero que sea inmortal no significa que sea inmune al dolor -dije con frialdad y un dejo de crueldad.

-O-oh... bueno, pero... ¿y si ni siquiera sabemos dónde está ni qué está haciendo? -insistió Norman, dudoso.

-Sabes, Norman, aunque no tengas boca eres demasiado ruidoso. No me importa cuánto me cueste: si conozco bien este estudio, encontraré a ese demonio. -La furia y entusiasmo por clavarle el hacha me quemaban por dentro.

-Bueno... no te molesta si te ayudo, ¿no? Ya que vine contigo.

-No, al contrario. Mejor: así podremos cubrir más zonas y hallarlo más rápido. Y entonces podré-

-Sí, sí... ya entendí que quieres romperle la columna al Ink Demon -me interrumpió Norman, cansado.

Me quedé pensativo unos segundos. -...No lo había considerado. Solo pensaba en romperle la cabeza, pero lo de la columna suena tentador. Me gusta -dije con una sonrisa oscura.

Norman suspiró, resignado.

Pasaron largos minutos, tal vez horas. Perdí la cuenta mientras buscábamos. Parecía que era inútil... hasta que vi algo en el suelo: la máscara de Sammy.

-¿Encontraste algo? -preguntó Norman.

-Sí. Su máscara. Eso significa que estamos cerca.

-Eso espero -contestó con preocupación.

Seguimos las pistas: huellas con garras, restos de tinta, y lo más inquietante... un portal medio colapsado.

-Un portal -murmuré-. O lo que queda de uno.

-¿Crees que el Ink Demon lo hizo?

-¿Acaso conoces a alguien más que pueda abrirlos?

-Sammy, tal vez.

-No, él no. Él solo usa los pentagramas en las paredes. Prefiere caminar.

-Entonces... ¿a dónde crees que llevaba?

-Difícil decirlo, pero viendo la posición, probablemente al oeste del estudio.

-Pregunta seria: ¿tú puedes hacer portales? -curioseó Norman.

-No, pero sí sé dibujar un pentagrama para movernos más rápido. Sammy me enseñó -expliqué mientras lo trazaba.

Entramos.

El lugar al que llegamos... era distinto. Cadáveres por todos lados. Un silencio que pesaba como plomo. Mi respiración se aceleró.
"¿La zona del ángel...? No, no... mierda, no..."

Era territorio del Ink Demon.

Un sitio de muerte segura: 99% de los que entraban morían. Y el 1% que sobrevivía, no duraba demasiado.

Me estremecí. Si Sammy estaba aquí...

-Norman, tenemos que movernos rápido. Aquí no estamos seguros.

Asintió. Corrimos revisando habitación tras habitación. Norman parecía al borde de rendirse, pero ninguno de los dos se detenía. Sammy era la prioridad.

En eso, noté unas venas negras en la pared y decidí seguirlas. Terminaban en un pasillo cerrado. Iba a darme la vuelta cuando escuché...

.
.
.
-A-ah... p...pare... p.por favor... a-ah...
.
.
.

Era débil. Apenas audible. Pero reconocí esa voz. Sammy.

El pánico me golpeó. No había manera de entrar. No podía dibujar un pentagrama, pues me sacaría del lugar. Golpeé la pared con furia.

-¡MIRA, MALDITO DEMONIO! ¡CUANDO ENCUENTRE LA FORMA DE ENTRAR TE VOY A ENVIAR DIRECTO A SATÁN! -rugí, golpeando sin cesar con el hacha.

--------------------

Pov Bendy
Me estaba deleitando con los sonidos de mi profeta cuando escuché pasos... y una voz molesta que no tardé en reconocer.

-¡MIRA, MALDITO DEMONIO! ¡CUANDO ENCUENTRE LA FORMA DE ENTRAR TE VOY A ENVIAR DIRECTO A SATÁN!

Azael.

Al principio lo ignoré. Pero sus golpes con el hacha... ya empezaban a fastidiarme.

Aunque... debo admitirlo. Escuchar su desesperación, su pánico, su miedo... me resulta delicioso.

-A-ah... d-duele... -lloriqueó Sammy, acurrucándose contra la pared.

-Oh, querido, tranquilo~ pronto te acostumbrarás~ -ronroneé, sosteniendo su pierna herida, marcada de arañazos.

--------------------

Pov Norman
Escuché los gritos de Azael y corrí hasta él. Si seguía golpeando la pared, iba a romper el hacha antes de entrar.

-¡Azael! Yo buscaré otra forma de entrar. Dibuja un pentagrama para que podamos salir después. ¡Rápido!

-Bien, pero apúrate -aceptó, y empezó a dibujar el símbolo.

Rodeé la pared, desesperado. Y ahí estaba: una puerta. Cerrada.

-¡Azael! ¡El hacha! -grité.

Me la lanzó. De un golpe rompí la manija y abrí de golpe.

-¡¿PERO QUÉ MIERDA LES PASA?! -bramó el demonio.

-¿¡QUÉ NOS PASA!? ¿¡QUÉ PUT4S TE PASA A TI, MALNACIDO?! ¡¿POR QUÉ LE HACES ESTO A MI HERMANO?! -gritó Azael, arrebatándome el hacha y poniéndose en posición de pelea.

-MIRA, PERDIDO DE MIERDA. SI QUIERES TANTO A SAMMY... VEN A BUSCARLO -escupió el demonio, soltándolo y dejándolo tirado en el suelo.

Aproveché la distracción. Corrí hacia Sammy, lo levanté como pude y me dirigí al pentagrama. Pero antes miré a Azael:

-¡No mueras por una estupidez! Sammy te necesita.

Él asintió. Y yo desaparecí con mi amigo entre los brazos.

~A Liar~Donde viven las historias. Descúbrelo ahora