La mañana siguiente, Naruto se despertó con el sonido de la lluvia golpeteando contra el ventanal. LlovÃa con fuerza, y el cielo estaba coloreado de un tono gris pálido. Abrió los ojos pesadamente y miró a su alrededor. Estaba en su dormitorio.
Su cuarto era grande, rectangular, con suelo de madera y paredes pintadas en un pálido tono gris. La cama estaba en el centro de la habitación, pegada a la pared larga, a su lado derecho habÃa un armario y una guitarra acústica, recostada en el suelo, y al lado izquierdo una mesa de noche y un librero. Frente a la cama habÃa un enorme ventanal que ocupaba por completo toda la pared. Junto al ventanal, habÃa un telescopio. En la pared derecha se encontraban dos puertas, una que daba al baño y otra al pasillo, y en la pared izquierda una silla y un escritorio, sobre este, un ordenador portátil, un flexo, algunos libros de astronomÃa, varios cuadernos de apuntes y varias fotos de estrellas, planetas y nebulosas.
Naruto hizo un vago intento por levantarse, sin embargo, sintió un peso en su pecho y un ligero cosquilleo en su cuello que lo hizo volver a echarse. Al levantar un poco su cabeza pudo notar que Yomi estaba recargada sobre su pecho y sus cabellos rozaban su cuello. Eso no serÃa nada de no ser por el hecho de que estaba vestida tan solo con una camisa que el mismo le habÃa prestado y debajo solo unas bragas que apenas cubrÃan su intimidad.
-(Hormonas, por favor no me traicionen ahora)- .El rubio sintió que cierta parte de su cuerpo se endurecÃa. Reprimió un gemido cuando sintió una mano de la chica rozando su miembro.
-(Mierda)-
Tuvo que recurrir a todo su autocontrol para no poseerla ahà mismo. Respiró profundamente, intentando pensar en cosas desagradables para calmar su erección.
En un principio pensó en moverla un poco para despertarla, pero luego cambió de idea y le acarició la cabeza suavemente. -Yomi-chan, despierta, ya es hora de levantarse-
Yomi oyó en la lejanÃa una voz, abrió los ojos muy despacio y levantó la cabeza -Cinco minutos más-