A la mañana siguiente, Uzume se despertó lentamente, estirando sus brazos hacia arriba. Bostezó, y miró a su alrededor, se encontraba en el cuarto de Naruto. Yomi, todavÃa estaba durmiendo profundamente, acurrucada a su lado.
Se volvió a acomodar en la cama, y cerró los ojos para volver a dormir, era sábado, y los sabados se levantaba tarde.
Fue en ese instante, cuando notó la ausencia de su Ashikabi. Miro el reloj de alarma que descansaba sobre la mesita de noche junto a ella y vio que era las 10:00 de la mañana.
-¿Dormi tanto?- Se preguntó. Observó el techo por un rato, disfrutando del silencio que reinaba en la habitación. Se incorporó lentamente hasta quedar sentada en la cama, con la espalda pegada a la cabecera, y levantó la mirada hacia el enorme ventanal que estaba frente a ella, que dejaba entrar majestuosamente la luz del sol y tenÃa una linda vista del precioso jardÃn trasero de la casa
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-Que hermosa vista- El dÃa era hermoso, las aves cantaban, el cielo no podrÃa estar más azul que ese dÃa, las nubes parecÃan algodones, esponjosas y suaves, el sol brillaba resplandeciente en lo alto, el viento, soplaba y movÃa las hojas de los árboles, los cuales emitÃa un murmullo suave al chocar una hoja con la otra.
-¿Mmmm?- En ese momento Yomi se despertó y se talló los ojos. Vio a Uzume que le sonreia
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-Debe estar abajo- La pelicastaña se levantó de la cama, solo traÃa puesto una camiseta blanca de Naruto, y unas bragas gris.
-Uuhh, quiero mi beso de "buenos dÃas"- Yomi infló sus mofletes tiernamente.
Uzume la miró con una sonrisa un poco burlona -Si quieres, te lo doy yo-
-Ehmmm, no gracias- Yomi estiró perezosamente sus extremidades, y se incorporó de un salto. Al igual que Uzume, solo llevaba puesto una camiseta de Naruto y unas bragas.