Capítulo tres

28 5 14
                                    

RAMSON

Después de pulular por la ciudad dando vueltas sin rumbo, acabé en una playa llena de mozos y de... espera es es ¿una pera? ¿Y por qué se acerca a mi?

La pera llegó dando saltos al estilo Heidi, no era la única,  había más anormales haciendo lo mismo, buah chorradas modernas. La pera tenía un bolso amarillo chillón que me estaba dejando ciego. Posiblemente los faros no necesitarían poner el foco esta noche si la pera estaba para entonces.

—Holi holi—dijo la pera.

—¿Qué quieres?

— Uy mozo ¿y ese tono?

—No tengo tiempo para boberias. ¿Qué llevas puesto? ¿Es que no tienes calor?

—Boberias....

—....

—¡¡JAIMEEE!!—exclamó con el tono más agudo que había escuchado en mi vida, ni los gritos de Addy fueron tan agudos.

—¡Pero si es un turista perdido!—Grito alguien.

—Por eso mismo.

Un chaval juven se acercó corriendo con una cámara, supongo que será el tal Jaime, se notaba que quería irse de aquí de una vez por todas, no hacia falta ni que lo confirmara, su expresión decía lo suficiente.

—Dim-e— dijo jadeando el supuesto Jaime.

—Pon a grabar ese chime, este pivon nos va a dar juego— ordenó la pera con tono coqueto.

—Pero no ves que tiene cara de ser el típico turista con dinero que se a perdido.

—Por eso mismo.— confirmó la pera mientras se colocaba el bolso que me seguía dejando ciego. —Oye mozo ven para acá, ya verás que bien te lo vas a pasar.

—Buah, sí va a ser la experiencia del verano, hablar con un pavo, como decís los modernos, vestido de pera.— dije con sarcasmo.

—Pero... y el culito que me hace eh— dijo el señor que iría tras ese traje poniendo el culo en posición Kim Kardashian. ¿ No le daba calor el traje?

La cara del cámara empezó a tomar un tono rojizo, el rubor en sus mejillas era más que evidente.

La pera seguía con el culo en posición Kim Kardashian, por lo que a su compañero o lo que fuese no le quedó más remedio que aclararse la garganta para hacerle saber que estaba haciendo el ridículo.

—Ehm, ¿por dónde íbamos? Ah ya sé. Bueno, ¿eres de por aquí?— preguntó la pera.

—¿Me ves con cara de piscinero que hace videos en intarnet?

—¿Intarnet?— repitió la pera en una carcajada. — ¿ Y cómo es que alguien con ese disfraz de Halloween está en una de las playas más concurridas de Ibiza?

—¿Disfraz?

—Pareces Pikie Blinder.

—No me compares con anormales.

—¿Anormal? Anormal eres tú por vestir así con cuarenta grados.

—¿Y me lo dices tú perita?

Antes de que nuestro piqué fuera a más, el cámara se interpuso haciéndonos callar a ambos.

—Sí vais a seguir así voy a por unas palomitas y me siento en la arena, en vez de estar trabajando, porque al parecer soy el único que tiene ese propósito.

—¿Cómo te llamas querido?— dijo la pera con tono de burla.

—Ramson.

—¿Qué clase de nombre es ese?

—Y yo que sé, el que me pusieron mis padres.

—Parece el nombre que usaba mi tatarabuelo.— contratracó la pera. Sí supiera que posiblemente tuviese su edad...

—Bueno si me disculpais yo me voy, no tengo el cuerpo para aguantar cosas de modernos.

—Espere, que nos hagamos una foto.— pidió la pera mientras el cámara parecía hacer zoom al objetivo, o eso creía porque acabé con la cámara a escasos centímetros de mi cara.

—Aparta esa cosa de mi cara, antes de que te mate.

—Relájese. Que si no  quiere la pera no le da una de las peras que lleva en su bolso.— Informó el cámara.

—Por mi como si se atraganta con ellas.

PTras eso me giré hacia atrás y pille a un niño mirándome con admiración mientras iba a buscar a su madre, tal vez ellos tuvieran razón. Que me parecía a ese tal Piky Blainder.

La arena quemaba tanto que pareciese como si caminas sobre piedras ardientemente. Quizás para una persona acostumbrada a este clima tan cálido no fuese la misma sensación, pero para mí que venía de un clima frío estaba siendo el infierno, me sentía en una sauna.

Intenté ir caminando hasta un puesto donde posiblemente me venderían un helado, pero al intentar llegar me tropecé y caí en un hoyo lleno de agua que los niños utilizaban para hacer sus castillos— odio a los niños—y solo llegué a leer que vendían helados internacionales. La arena se me había metido por dentro de la camiseta y en los pantalones y en otro sitio pero mejor que no lo sepáis.

¿DIOS NO PODÍA HABER LLEGADO A PARAR A OTRO LADO?

Desde el suelo podía ver a un montón de niños haciendo castillos de arena o figuras con la misma, e incluso a madres regañando a sus hijos porque no querían ponerse protector.

Señora deje que su hija parezca un tomate permitele cumplir sus sueños.

Perdure en aquel suelo de playa húmedo, en el cual la arena reinaba. Una mano apareció en mi visión, tenía callos y era grande. Me agarré a ella sin si quiera detallar al propietario. Tiro de mí hasta que estuve de pie. Era alto, rubio y con ojos color caca. No estaba mal, posiblemente rondase la veintena.

—¿Te gusta tener el culo metido en un hoyo de arena de los críos?— estoy a punto de decirle que solo quería mi helado efe. Pero me contengo.

—La pasión de mi vida— ironice.

—Lo sabía, ya decía yo que no serías un vende biblias si no un estropea hoyos de niños.

—Muy graciosito.

—¿No me vas a dar las gracias...estropea hoyos?

—Ehm...sí...gracias.—dije mientras me alejaba para ir a buscar el maldito hotel.

—No me has dicho cómo te llamas—gritó el chaval mientras estaba llegando a la entrada de la playa. Me giré hacia él.—Yo soy Monty.

Monty....

Su nombre pulula por mi cabeza mientras retomo mi camino en busca del hotel.

Ya podía haber puesto el niño de los mocos la dirección. A este paso se me va a caducar la reserva, joder.

Ramty is real Donde viven las historias. Descúbrelo ahora