Capítulo tres: Verdades

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No sabe cuántas veces ha suspirado el día de hoy, pero jura que son demasiadas. Saca con cuidado las barritas de fruta que guarda en su mochila para un snack en la universidad y muerde una, han pasado ya veinte minutos desde que el tren ha parado, por lo que le ofrece una a Diego, pero este la niega diciendo que ya ha desayunado. Bueno, ese es un ejemplo de un buen estudiante, no como él.

-Comienzo a sofocarme aquí dentro.-dice Diego, bajando su cubre bocas.

Siguen estando en el suelo y ahora más gente se les ha unido al estar más fresco que los asientos.

-Una hora...una hora más.-murmura Duxo algo molesto con la situación.

-¿Qué vas a hacer cuando salgas?

-Probablemente ir a la universidad y presentar a dirección el video del accidente como excusa.

-Imagina estudiar después de estar atascado en un metro-exhalan una risa.

No se conocen lo suficiente por lo que para sacar tema de conversación (que solo llegan a durar cinco minutos cada uno) y normalmente es Aquino quien saca el tema primero de cualquier cosa

-Creo que yo voy a regresar a casa y dormir un poco...a la mierda la universidad, puedo decir que fue algo traumático y necesitaba descansar. Realmente no les importa mucho.-dice.

-Pensaba que terminarías de escribir tus canciones.-toma un sorbo de café y se vuelve a recostar en el suelo con las manos detrás de su cabeza.

-Nah. Creo que solo la voy a dormir y soñar con alguna mierda, de nuevo

-¿Pesadillas?

-Peores. De esos sueños que son tan lindos y reales y al final terminas dándote cuenta que solo era un sueño y no era real. Y algo en ti grita que nunca lo va a ser.

Duxo ríe un poco ante lo último, aunque no hay nada gracioso de lo cual reír.

-Tuve uno de esos.-mira hacía el suelo, tragando la saliva acumulada en su boca

-¿Con quién?-pregunta Aquino desde su lugar, con la cabeza ladeada. Duxo vuelve a reír, no sabe cómo lo hace, pero ese chico parece tierno en cualquier momento.

-Mi novia...bueno, mi ex-novia.-alza los hombros y la mirada, topándose con los ojos miel del contrario, mirándolo, casi adorándolo.

-Debió ser una ruptura muy mala.-dice, aún calmado.-No he pasado por eso, lo lamento si no soy bueno consolando.

-No importa eso.-mueve la mano hacía abajo.

-Bueno, para mí sí, sí es que tuviste uno de esos sueños con ella debió ser muy mal. Vamos, puedes hablar con toda confianza.

Duxo suspira, sin creer que le hará caso a un extraño, aunque una parte de él grita que podría hacerlo, de todas maneras es posible que no se vuelvan a encontrar y lo olvide con el paso del tiempo.

-Bueno, ya la superé con ayuda de terapia pero supongo que sigue siendo algo importante para mi.-comienza y Diego se acerca hacía él, cada vez más.-La conocí en preparatoria y comenzamos a vivir juntos cuando entre a la universidad...me engaño con un profesor de la universidad. Los vi en el salón...sólo iba por unas cosas y ahí estaban. Fue todo un caos el tema del departamento y conseguir donde vivir de nuevo. La amaba, mucho. Tenía pensado proponerle matrimonio. No soportaba verla ni a él, mucho menos juntos, así que me cambie de universidad al poco tiempo. De vez en cuando pensaba en ella, lo sigo haciendo, pero ahora lo veo como una pequeña roca en el camino.

El rostro de Diego era una total calma para él, pues los ojos sorprendidos y comprensivos cuando hablaba lo hacían calmarse con solo saber que lo tenía enfrente.

-Lo siento, hermano.-el pelinegro alza los hombros de nuevo, restándole importancia.

-Ya estoy mucho mejor que antes, sólo quiero graduarme y mudarme. Y aunque parezca que estoy hecho mierda, lo cual es cierto, no es por ella. Le lloré lo que le tuve que llorar y ahora me centro en mis estudios, y son muchos.-señala las ojeras que marcan sus ojos y ríe un poco.

-Eres espectacular.-menciona el castaño, a lo que Duxo frunce el ceño.-Quiero decir...te ibas a casar, o tenías la idea de hacerlo y luego...poof. Eres realmente genial.

Las miradas se mantienen en el otro en todo momento, sin querer soltarse ni por un segundo.

-Cuéntame tú un poco de tu vida.

-Bueno...trato de sobrevivir a la universidad mientras busco algo mejor que hacer, no tengo mucho dinero, sufro de bullying pero que se vayan a joder a otra parte los muy cabrones, y espero enamórame algún día. Quiero decir, todo mundo tiene un romance y comienzan a casarse después de tener un trabajo...yo no creo que haga eso. Simplemente soy alguien que espera por ello, mal tercio. Solo miro a otros ser felices.

-Tal vez somos más parecidos de lo que creemos.

-Puede. Sígueme contando, de tu vida en sí.-dice de nuevo Diego, totalmente curioso.

-Bueno...soy bisexual, me he metido en muchas peleas, me gusta el café y no duermo lo adecuado, por lo cual tomo mucho café, creen que soy alguien especial cuando no creo que sea así, y nada más.

-Yo sí creo que seas alguien especial.-dice sin mucho cuidado el contrario.

Definitivamente a este chico le hace falta algo de tacto al hablar.

-Gracias, supongo.

-Ya, pero como tú crees o las demás personas lo hace, si no...Has sobrevivido a casi todo. Una ruptura muy fuerte, salir del closet y aceptarte, una carrera universitaria-exhala una risa- y probablemente más cosas que yo no sería capaz de hacer.

-¿Tener tacto al hablar?

-Tener tacto al hablar, definitivamente.

Los dos ríen, mucho más alto de lo que quieren. Las miradas de las personas en el vagón se posan en ellos, al mismo tiempo que siguen riendo.

Parece un contraste muy notorio, un gris a su alrededor, y ellos siendo los colores, algo vivo, algo que siente, ellos.

-Y justo lo estás haciendo, ser especial. No sé necesita ser algo para ser especial, al final de cuentas todos somos diferentes, ¿no? Es lo que nos hace únicos.

-Supongo.

Ha sucedido de nuevo, se lo ha creído. Pero es que no puede hacer nada cuando aquellos ojos marrones se le quedan viendo de una manera tan...especial.

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Merch || DuxinoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora