La semana no pintaba bien para Camila, estaba un poco harta de las mismas preguntas. Estaba en depresión total.
Había discutido con Shawn las dos veces que él había llamado, y es que no estaba de humor para nadie.
—¿Qué pasa contigo, Camila? Nunca me respondes los mensajes, parece que no te importa.
—Cariño, lo siento. Estoy un poco atareada.
—Y yo, todo el tiempo, pero hago un espacio en mi itinerario para responder tus mensajes, llamarte. Es justo que correspondas a mis atenciones.
—Lo siento.
—Te amo; y te perdono por esta vez.
—Gracias, cariño. También lo hago.
Camila terminó la llamada y se tapó con la sábana de gatitos.
—¿Estás bien hija? —preguntó Su madre con suavidad, mientras entraba a su habitación sin llamar— llevas dos días sin querer entrar a tu estudio, para seguir escribiendo.
En seguida entró su mánager, Yago. Después Alejandro, su padre.
Tenía que hacer una junta con su equipo y poner en orden ese asunto. Que su habitación parecía tener un letrero de "cualquiera puede entrar".
—¿Qué quieres, Mila? ¿Qué necesitas? —dijo Yago con suavidad.
—Habla, hijita. Sabes que lo que quieras, si podemos, lo tendrás —dijo Alejandro, su padre mientras buscaba el nombre de su hija en todas las publicaciones semanales.
—Quiero; si no es demasiado pedir... que me dejen sola —respondió Camila, al tiempo que se acomodaba en el sofá—. Perdón... sola ya estoy desde hace unos años.
—No debiste contestar esas preguntas —masculló Yago, mientras se acomodaba los lentes con nerviosismo.
—¿Qué querías que hiciera? ¿Qué corriera a los brazos de mi madre? —protestó Camila mientras revisaba sus cuentas en el celular.
—Hablar de ellas no le hace bien a tu carrera —dijo Su madre—, debiste torear la pregunta.
—¿Qué más puede pasar? —murmuró Camila, con ironía y un dejo de auto lástima—, las cuatro me han dejado de seguir en todas las redes sociales. Ya nada nos une. Pueden estar contentos los tres... Elaine también puede estar contenta.
—¿Quién es esa Elaine? ¿De qué hablas? —preguntó Sinu, su madre.
—Da igual, madre. No importa.
—Hija —dijo su madre, sentándose a sus pies—. Este ha sido tu sueño de toda la vida. Tu música triunfa en el lugar que se deje escuchar. No las necesitas. Nunca las necesitaste. ¿A qué viene ahora toda esta nostalgia?
—Yago ¿Ya tienes la agenda para esta semana? —preguntó Camila cambiando de tema— quiero saber si tengo un tiempo libre para hacer algunas compras.
—Solo dime lo que necesitas —dijo su padre—, yo iré por ello.
—Un consolador, y una docena de pilas —respondió Camila, con sequedad.
—¡Camila! —gritó su madre, mientras Yago se quitaba los lentes con el rostro sonrojado.
—Es que estoy harta —masculló Camila—. Mamá, papá... quiero salir a recorrer tiendas sin que estén detrás de mí todo el maldito tiempo.
—No puedes Camila —dijo su padre—, lo quieras o no, eres una mujer famosa. Con que solo una de tus fans te vea, no tardará nada en delatarte con el resto... no, Mila. No puedes salir sola.
—Yo podría acompañarte —dijo Sinu—, ahora mismo tenemos todo organizado para tus próximas tres presentaciones.
—Mami, cuando digo nadie... es que es nadie ¿entiendes?
—Mila.... —dijo Sinu— no te pongas en ese plan.
—Te amo, mamá —susurró Camila—, nunca dudes de eso... pero necesito tiempo conmigo. ¿Puedo hacerlo? Porque si vas a seguirme, prefiero quedarme encerrada en el estudio. ¡Sola!
Alejandro y Yago se alejaron de Camila; Camila los observó mientras hablaban en voz baja, decidiendo su vida, compartiendo opiniones de las cuales ella no estaba participando... y eso en verdad le producía rabia.
Miró a su madre, Sinu estaba ordenando su guardarropa, la ordenaba por orden de presentación. Toda su vida estaba decidida lo que quedaba del mes. Amaba la música, con toda su alma... amaba componer y entregarse en cada canción. Pero cuando bajaba del escenario y volvía a su jaula de cristal, le dolía el alma.
Estaba sola, antes por lo menos podía compartir sus preocupaciones, sus alegrías, su emoción por lo siguiente... con cuatro personas más. Su madre tuvo razón al decir que es lo que siempre había deseado. Y separarse de las amazonas, fue la única manera para cumplirlo.
—Mamá —dijo, y los tres se acercaron a ella.
—¿Qué pasa, mi cielo? —dijo Sinu.
—Voy a dormir. ¿Pueden dejarme sola?
—Claro, hija —dijo Alejandro—. Vamos, Yago.
Los dos hombres salieron, y Sinu se quedó un rato más.
Camila fingió dormir, y esperó hasta que su madre se marchara.
Cerró la puerta con llave y se quedó ordenando sus pensamientos, se cuestionó en cada aspecto de su vida sin poder responderse.
Suspiró resignada, no todo el tiempo estaba así, en la depresión; también tenía momentos buenos... pero esa revista, ese auto llamado Green Planet, la había descolocado.
... un marciano había invadido el planeta donde ella puso bandera. Ese planeta era suyo.
Tenía que salir de allí o se volvería loca.
Se levantó, buscó entre sus cajones y se cambió la ropa. Era mitad de la mañana, así que le daría tiempo de ir y volver. Tomó las llaves de su auto, un poco de dinero, tarjetas de crédito... y escapó por la ventana.
Recorrió varios kilómetros en su auto hasta llegar a un centro comercial casi desierto, había a lo sumo tres autos. No sabía que el estacionamiento principal estaba del otro lado. Y era fecha de estreno de una película muy publicitada.
Apenas había puesto un pie en el centro comercial cuando pudo darse cuenta de su error.
—¿Camila Cabello? —murmuró una chiquilla y antes de que ella pudiera responder, gritó— ¡Camila Cabello está aquí!
Enseguida el resto de las chiquillas se acercó como una horda de hormonas adolescentes.
Le dio miedo, porque cada vez comenzaron a acercarse más y más. Una de ellas expuso el tema de las Amazonas, y los ánimos comenzaron a caldearse entre ellas... comenzaron a llamarla traidora y mil cosas más. Eran fans de las Amazonas, llevaban playeras con la foto del grupo al que ella había pertenecido. Si permanecía allí, no terminaría bien; así que a la primera oportunidad que tuvo... puso tierra de por medio. Corrió como si su vida dependiera de ello.
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Las Amazonas (CAMREN)
FanfictionCamila se separa de las Amazonas, pero se resiste a cortar lazos con una de sus excompañeras de grupo... ¿Adivinen de quien se trata? PD. Esta historia la escribí desde hace siglos y apenas la rescaté de los escombros, la desempolvé y aquí está para...
