s e v e n t e e n

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—¿Cuántos besos tendría que darte para borrarte las pecas? —preguntó Wade, intentando animar a su novio.

Peter estaba por volver a rapar su cabello a cero, para no sufrir cuando comenzara a caer por los súbitos y fuertes medicamentos nuevos , y estaba lagrimeando y sorbiendo su nariz constantemente porque siempre había cuidado mucho su cabello.

Las pruebas, de alguna forma, habían dado lo justo para que volviera a tratamiento, y mañana estaría yendo de nuevo al hospital.

—No se pueden borrar, tonto —dijo Peter.

—Desarrolla al respecto.

—No.

Wade vió su puchero, su expresión triste, el menor miraba la afeitadora eléctrica y suspiró, antes de apretar el botón que la encendía.

—Deja, bebé —Wade detuvo su mano para tomarla él—. Lo haré yo, así te dejo bonito, es fácil porque ya eres hermoso.

Peter cubrió sus ojos y sus hombros temblaron con algo de llanto, Wade detuvo la maquinita y lo abrazó por la espalda, vio a ambos en el espejo del baño, y sonrió porque en serio se veían bonitos juntos.

—Vamos, Pet —murmuró el mayor, dejó besos en sus manos, en su cuello y en lo que llegaba a mostrar de su mejilla— Te amo, nene, y eres lo más bello que hay, bebé—su tono rebosado de sinceridad.

Peter se borró las lágrimas y se dejó abrazar por su novio, hasta que se tranquilizó y Wade encendió la maquinita, y comenzó a dibujar cosas mientras el menor reía, primero con líneas, después dibujó un corazón que luego le dio forma de pene, haciendo que Peter lo golpeara, siguió escribiendo su nombre y mientras el pequeño se cuestionaba por qué seguía con él, terminó para dejar todo cabeza sin un sólo cabello castaño.

Al mirarse lo primero que quiso fue colocarse un gorro inmediatamente.

Wade lo giró hacia él, besó su frente, su nariz y sus labios con suavidad.

—Eres bellísimo.

Peter sonrió y sintió el calor subir a sus mejillas, mientras Wade pasaba sus pulgares por estas, totalmente enamorado de él, sonrió al sentirse tan feliz y verdaderamente correspondido.

Por la mañana empezaría el tratamiento, y como no podía faltar, Wade fue con él, tomó su mano y murmuró un "Puedes tomar mí mano, para sentirte mejor", haciendo que riera.

Con un gorro rosa que su novio le había tejido, y tomando su mano en una habitación privada, conectado a un suero con nuevas medicinas, Peter comenzó su nuevo tratamiento, mientras Wade le hablaba de cualquier cosa que se le ocurriera, haciendo que el tiempo pasara más rápido y mejor.

Y Peter en serio lo apreciaba y no podía pedir un novio mejor en el mundo.

Chemo | Spideypool AUDonde viven las historias. Descúbrelo ahora