22. Regalo de navidad

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OffGun

Eran casi las diez de la noche, víspera de Navidad, cuando él me llamó. Hacía meses que habíamos dejado de hablar, de hecho, desde que terminó conmigo de manera tan abrupta no volvimos a comunicarnos por ningún medio. Bueno era obvio que ninguno quería ni siquiera intentarlo. Él, seguramente muy ocupado con su nueva pareja y yo queriendo olvidar los motivos por los que me dejó y tratando de continuar con mi vida.

El celular había estado vibrando insistentemente, pero no había alcanzado a notarlo sino hasta que cayó de la mesita ratona. Cuando me agaché a recogerlo me sorprendió ver su nombre en la pantalla. Dude. No había ningún motivo para contestar, es más, él ni siquiera debería estar llamando, pero aun así contesté.

—Buenas noches, Off —dijo con voz amable, y sentí que algo me pediría. Lo conozco muy bien. No en vano tuvimos una relación de casi cinco años. De sobra conocía su timbre de voz y podía anticiparme a sus intenciones.

Durante los primeros dos años de relación, las cosas fueron difíciles para nosotros, yo había descubierto que me atraían los chicos cuando me vi suspirando por él, y al principio me negué a aceptarlo ante las demás personas. Éramos unos chiquillos, entonces, pero poco a poco, las cosas cambiaron para bien: entramos a la universidad, conocimos nuevas personas, maduramos y nuestro amor se fortaleció... bueno, quizá no tanto como yo creía... Terminamos mal.

Al parecer, con los años, nuestro amor se había desgastado y el día de nuestra graduación lo descubrí.

No creo que él tuviera toda la culpa; una relación es de dos y lamentablemente yo había dedicado gran parte de mi tiempo a los estudios, a mis proyectos para poder graduarme con honores y conseguir la plaza en el extranjero por la cual había estado peleando los últimos meses; pero él lo complicó todo —aun más— invitando a un tercero a nuestras vidas.

—Cómo has estado, Gun. —dije con simpleza.

Me dijo que no podía quejarse, que todo estaba marchando bien. Me felicitó por el nuevo empleo y dijo estar contento porque la empresa automotriz, en la que yo quería trabajar, había abierto una sucursal en el país y había conseguido la plaza que tanto desee, sin tener que abandonar el país. También me dijo que últimamente había pensado en mí y quería verme porque tenía para entregarme, un regalo de Navidad.

Debí haber dicho que NO, sin embargo le dije que podía visitarme en mi nuevo departamento, por la mañana, que le invitaba a desayunar temprano, porque luego me marcharía a casa de mis padres para pasar la Navidad.

Le dije la dirección y después de cortar la llamada, me dejé caer en el sofá y pensé en que tal vez era una locura. Un raro sentimiento se apoderó de mí y me sentí muy inquieto.

Me apresuré a tomar mis llaves e ir a la tienda que quedaba junto a mi edificio, con suerte encontraría lo que deseaba comprar.

»Cuando regresé, tomé una ducha y con el agua cayendo sobre mi cuerpo, no pude evitar recordar nuestros momentos juntos, mi mente empezó a jugarme una mala pasada y comencé a revivir lentamente sensaciones que pensé ya no existían. Eran innumerables las veces que habíamos hecho el amor mientras nos bañábamos. Su cuerpo delgado siendo embestido por el mío con fuerza, su rostro pegado a los azulejos, mi pelvis golpeando su trasero y el chapoteo haciendo eco junto a sus gemidos y mis gruñidos. Dios estaba tan caliente, ardiendo por el deseo y no debía ser así. Entre nosotros ya no había nada, hacía tres meses que él me había abandonado.

Pero que más tenía que perder, nada, al contrario, quizá podríamos hasta ser amigos. Era lo mínimo que nos merecíamos. Aunque Gun, era mi viejo amor, alguien que fue importante en mi vida, alguien a quien recordaré siempre porque aun llevo grabado en mi cuerpo su calor, su piel, su tacto y en mi vida, siempre estará presente la suya.

Sweet Pleasure - Multiship 🔥(+18) - HP7Donde viven las historias. Descúbrelo ahora